¿QUÉ PODEMOS HACER DESDE LA CONSEJERÍA?

Para terminar, te dejo aquí algunas ideas y sugerencias prácticas para ayudar a tus chicos y chicas cuando estén trabajando el tema vocacional

1. Dones:

No puedes iniciar ningún consejo vocacional si no conoces los dones de tus muchachos. Un error muy común es saltarse esta etapa e ir directamente a lo que les gusta, o a lo que creen que les dará más dinero. Dios los creó con talentos, y es importante contemplarlos al hacer las elecciones vocacionales. Uno de los problemas que vemos a diario con los chicos en las universidades es que están frustrados en sus estudios, y en muchos casos esto se da porque no están desarrollando sus verdaderos dones. La realización vocacional consiste en poner en práctica aquello que naturalmente tenemos dentro. Si el don de su chico es la enseñanza, posiblemente pasará frustrado toda su vida si tiene que trabajar frente a una computadora, pero encontrará realización personal dando clases frente a un grupo de niños o jóvenes.

El punto aquí es saber exactamente cuáles son las cosas que naturalmente tu adolescente hace bien, sus talentos, sus dones, sus habilidades… Para esto puede ser muy útil conseguir algunos tests de aptitudes. Puedes conseguirlos en la Internet, o con algún orientador en la secundaria más cercana. Haz todas estas pruebas con tu grupo, pero asegúrate de no poner en ello la presión de un examen de universidad. ¡Este proceso de autodescubrimiento debe ser ameno y divertido para tus chicos!

2. Principio de Unidad:

¿Por qué batallar solos? Es muy sabio hacer alianzas y trabajar en equipo cuando se toman decisiones tan importantes. Gran parte de los líderes juveniles aún están estudiando, y les falta experiencia en el tema de vocación. ¿Por qué no buscas personas que tengan más experiencia que tú? El orientador de la secundaria de tus jóvenes es un buen recurso para esto. Solicita una entrevista con él o ella y explícale tus intenciones. De seguro tendrá consejos y material para darte.

  • ¿Y qué hay de todas las personas en tu iglesia que trabajan en algo relacionado a lo que tu chico o chica quiere estudiar? ¿Por qué no les hablas para que ellos le den un panorama más amplio de la realidad laboral?
  • ¿Y qué hay de los padres de tus adolescentes? Si ellos saben de tu genuino interés por sus hijos, de seguro te van a querer extender sus manos en ayuda para lo que necesites. ¡Es cuestión de buscar!

3. Sé Honesto con Ellos y Muéstrales la Realidad:

Los adolescentes y jóvenes naturalmente creen que el mundo es SU mundo. Y en muchos casos aún no se han dado cuenta que la realidad es más dura que el ambiente en el que se han criado. Hay muchos casos en que los chicos estén acostumbrados a vivir con sus padres, quienes les pagan sus estudios, su teléfono, la Internet, la comida, los servicios básicos, y sus placeres de adolescentes… y aquí es necesario un cambio de perspectiva. Ellos deben prepararse para el futuro, y para ello deben conocer a lo que se enfrentarán, tanto en la universidad como en la vida. Busca personas que trabajen en las áreas de interés de tus chicos y pídeles si es posible ir a verlos trabajar por una o dos horas. Que tus jóvenes vean con sus propios ojos, y no por un discurso o charla, cómo es un día en la vida real. Y hazles pensar también en cómo será el independizarse económicamente de sus padres cuando sean mayores.

En esta etapa puedes además orientarlos para que asistan a ferias vocacionales y de universidades. Ellos tendrán un panorama más amplio cuando vean en realidad cuantos jóvenes como ellos están tomando las mismas decisiones. En estas ferias, además, encontrarán los planes de estudio de cada carrera, que consisten en un resumen de todas las materias individuales que tendrán que aprobar antes de poder graduarse en su carrera. Y podrán también comparar las opciones que les ofrecen las distintas universidades.

4. Mapa de Vida:

Esta sencilla técnica consiste en poner en papel todo lo que se necesita para ir de un punto a otro. Los puntos representan, en este caso, donde está tu chico ahora, y dónde estará el día que se gradúe de su carrera. Es muy posible que los adolescentes estén solo pensando en el día en que recibirán su título, pero debes mostrarles también todo lo que se requiere para llegar hasta ese momento. Mira lo que dice la Palabra de Dios en Lucas 14.28-32.

¡Es importante enseñarles a los adolescentes a planificar sus vidas! Es necesario ayudarlos para que tengan una visión más detallada, y más objetiva, de la realidad. Y este mapa puede servir para recordarles el camino y para que comprendan mejor que lo que hacen hoy puede sumar o restar para el resultado final.

Supongamos que tu chico quiere ser profesor de artes. Entonces, su mapa de vida (recuerda que puedes orientarlo y ayudarlo pero debe escribirlo él, no tú) puede ser así:

Tomen un pliego de papel grande. En un extremo del papel dibujen un círculo que indique donde está él en este momento. En el otro extremo del papel dibujen otro círculo que indique dónde quiere estar al final de su carrera. Traza una línea de círculo a círculo, y marca en ella el tiempo que transcurrirá (4, 5, o 6 años). Esto le dará una idea al adolescente o joven de que todo esto es un proceso, no solo una emoción de un día. Luego pueden dividir esa línea en etapas, que pueden ser trimestres o semestres, depende de cómo sea el sistema en la universidad a la que planea asistir. Pueden incluso poner en cada división las materias que él debe aprobar para poder seguir adelante. Debajo de esta línea, escriban todas aquellas cosas extras que hoy realiza, y piensen si es posible seguir llevándolas adelante. Acá deben incluir cosas como el grupo juvenil, relaciones sentimentales, la iglesia, los amigos, deportes, hobbies… ¿Habrá algo a lo que deba renunciar?

Traten de hacer el mapa de vida de la manera más creativa y significativa posible. Recuerda que el mapa es de tu chico. El mapa no debe tener todos los elementos completos, ni los detalles hasta el más mínimo, pero es una representación gráfica de lo que va a suceder. Si tu chico se anima, puede después pegarlo en la pared de su habitación, donde pueda verlo todos los días para mantenerse enfocado en lo que está haciendo. Como todo mapa, ¡puede ser muy útil para recordar el destino final y para no perder el rumbo pase lo que pase en el camino!

Extracto del libro “Manual de Consejería Para el Trabajo con Adolescentes”

Por autores varios.

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