PALABRAS DE ESTEBAN OBANDO

La premisa es una y, sin querer caer en absolutismos o declaraciones arrogantes, creo que no cambia: ¡No podemos sacar a los padres de la ecuación del ministerio juvenil! Indistintamente del tipo de padres que sean, de la relación que tengan con sus hijos, o incluso de la fe que profesen, los padres son los líderes naturales que tienen los adolescentes. Y, nos guste o no, ellos son las personas mas influyentes en sus vidas. ¡Así que prestémosles atención! Gran parte de la población de padres argumentará que no tienen idea de cómo lidiar con un adolescente. ¡Y tienen razón! Nadie nunca les habló de sus cambios, sus necesidades particulares, y su evolución de niños a adultos. Y creo que la iglesia debería jugar un papel protagónico en esto.

Hace algunas semanas conversé con una adolescente que estaba muy ofuscada con sus padres. Al hablar más tarde con ellos, me di cuenta que querían mantener su metodología con una niña que ahora ya no era niña… Me tomó 30 minutos explicarles que parte de los cambios en su hija tenían que ver con el intelecto, y que la cantidad de preguntas que ella hacía ante las negativas de sus padres no tenían nada que ver con la rebeldía, sino con una necesidad de investigar y de entender mejor las cosas. Una vez que todos quedamos enterados de las características básicas de la adolescencia, a estos padres les ayudó mucho el ejercicio de explicar cada cosa que hacían a sus hijos (no como una forma de pedir permiso o aprobación, sino como un ejercicio de honra al cerebro de su hija). Esto provocó que los padres reevaluaran todo lo que decían y hacían en casa, ya que muchas cosas eran simplemente reglas sin fundamento. A su vez, este cambio ayudó a que la adolescente entendiera el tema de la autoridad y de los límites. ¿El resultado final? ¡Paz en casa! Aún hay cosas en las que a ella se le dice que no, pero ahora entiende mejor las razones de sus padres y está mucho menos ofuscada. ¡Todo por 30 minutos, solo 30 minutos, invertidos en los padres!

La iglesia debe predicar en todo momento (desde el pulpito, en las clases, en los grupos pequeños, por medio de material escrito, y en cuanta forma sea posible) acerca de lo sagrada que es la relación entre padres e hijos. ¿Te has puesto a pensar alguna vez en cuál fue la figura que escogió Dios para revelarnos su relación con nosotros? ¡Exactamente! ¡La de un padre con su hijo! ¿No te parece relevante, entonces, que la Iglesia exalte esta relación?

La idea debería ser darles herramientas a los padres para que sean la clase de padres que Dios quiere que sean. Incluso, un paso más que puedes tomar (y con mucho cuidado) es citar a reuniones de padres con hijos. En casa no siempre pueden comunicarse. El hijo se siente incomprendido, y el padre se siente frustrado. Ambos pueden beneficiarse teniendo un intermediario que busque el bienestar de esa familia y que pueda ayudarlos a conversar de manera pacífica y ordenada. Es maravilloso ver a los hijos por fin comunicándose con sus padres, y ver la satisfacción de un padre cuando por fin puede conectarse con su hijo. ¡Tú puedes hacer que ese sueño se vuelva realidad!

Aquí te dejo algunos consejos de mi amiga Patty Marroquín, pastora y consejera en Chile:

TIPS PARA AYUDAR A LOS PADRES DE TUS JÓVENES

  • Los padres ya tienen suficiente tarea con sus hijos. No hagas que «compitan» contigo. Hazles saber que no deseas tomar su lugar, sino que deseas ayudarles y apoyarles.
  • Conoce a los padres, relaciónate con ellos, y mantenlos informados de tu propósito y del calendario del grupo, programa, horarios, etc. Esto ayudará a que puedan planificar mejor como familia.
  • No cargues a tus jóvenes con programas y enseñanzas que los mantengan fuera de casa y separados de sus padres muchos días a la semana. ¡Cuidado con creer que la asistencia de tus jóvenes a la iglesia es sinónimo de espiritualidad! Pudiera ser que la acción más espiritual que pudiera tener un adolescente fuera NO asistir a una actividad, para pasar más tiempo con sus padres o su familia.
  • Escucha a los padres, se empático, trata de comprenderlos y de ser lo más imparcial posible. No los juzgues ni critiques, y cuida lo que dices de ellos frente a sus hijos. Que piensen distinto a ti no significa que sean tus enemigos.
  • Organiza una «Escuela para Padres» que ofrezca charlas, seminarios, y literatura con temas que les interesen a los padres de tus chicos, tales como crianza, disciplina, sexualidad, y otras cuestiones que les sirvan

Para entender el mundo juvenil actual y para mejorar sus relaciones con sus hijos adolescentes.

  • Ofrece a los padres oración y también consejería, ya sea a través tuyo, del pastor titular, de algún otro líder encargado de esa área, o incluso de algún profesional. También puedes organizar espacios en los que tengan la oportunidad de compartir con otros padres que estén también criando hijos adolescentes.
  • Apoya el desarrollo integral de sus hijos, brindando instancias que no solo satisfagan el área espiritual, sino también las áreas física, emocional, vocacional, etc.
  • No trates de «mundano» o «poco espiritual» a un joven que se destaca en otra área y le dedica tiempo a eso (ya sea deportes, artes, estudios, o lo que sea).
  • El testimonio vivo de la transformación de un hijo adolescente a los ojos de sus padres puede ser el método evangelístico más poderoso y efectivo que exista para atraer a los padres a Cristo. Vela para que haya un equipo de personas listas para atenderlos cuando ellos se acerquen a la iglesia.

Por sobre todas las cosas… practica lo que predicas. Y recuerda que no podemos dar lo que nosotros mismos no hemos recibido.

Extracto del libro “Manual de Consejería Para el Trabajo con Adolescentes”

Por autores varios.

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