#22. “LOS BENEFICIOS DEL USO CONSTANTE DE LOS MEDIOS COMPENSAN LOS DAÑOS”.

Esta fue una de las mentiras en la que más jóvenes coincidieron. Casi todas (el 98%) estuvieron de acuerdo en que sus hábitos mediáticos afectaban de manera negativa su relación con Dios y con los demás. A pesar de eso, creían que los beneficios valían la pena.

¿Qué clase de beneficios?

  • MySpace me conecta con mis amigos.
  • Me gusta poner música cuando quiero dejar de pensar.
  • Internet es como leer. Pienso cuando estoy en línea.
  • En televisión o en YouTube puedo ver chicas lindas y cómo se visten, y así me entero de lo que se usa y me mantengo informada sobre la moda.

¿Tenemos que seguir? Las chicas mismas confesaron que algunos de los beneficios eran bastante superfluos y aun así no parecían cambiar sus hábitos mediáticos. Veamos si podemos motivarte a hacerlo.

Primero, ten presente que Hollywood reconoce el poder de los medios y que muchos de los artistas que han hecho películas y música sienten la necesidad de filtrarla para sus propios hijos. Por ejemplo, Madonna hizo que una niñera sacara a su hija del público minutos antes de su famoso beso lesbiano con Britney. Ella ha dicho públicamente que no deja que sus hijos vean televisión por su contenido inmoral.

En otro caso, una controvertida cantante de rap reconoce que hizo una versión suave y familiar de sus canciones exclusivamente para su hija porque no quiere exponerla al contenido violento, sexual y blasfemo. Muchos de los contenidos a los que ustedes se exponen es suciedad que ni siquiera sus propios productores admiten en sus hogares.

Segundo, debes comprender que tus hábitos mediáticos sí te afectan… Con frecuencia ocurren cambios notorios de comportamiento en el público, como la niñita que lanzó por el inodoro a su pez para liberarlo después de ver Buscando a Nemo. Quizá te parezca divertido (no al pez, por supuesto), pero no lo fue cuando dos adolescentes murieron y decenas de personas quedaron heridas cuando imitaron el fatal reto de acostarse en una autopista congestionada después de ver una película sobre fútbol titulada El Programa.

GIGO

A principios de la ciencia informática, los programadores desarrollaron la frase: “basura que entra, basura que sale” (la abreviatura es GIGO, en inglés). Su significado era que todo lo que se programa en la computadora era lo que se obtenía de ella. Si se ingresa información corrupta, se obtienen resultados erróneos.

¿Cómo puedes aplicar el concepto de GIGO a los medios de comunicación que eliges? Si lo que dejas entrar en tu mente y en tu corazón determina lo que sale de ti (tu manera de pensar, hablar y vivir), ¿cómo debes evaluar tus preferencias y el uso que das a los medios de comunicación?

Si piensas que eres inmune a cambios de comportamiento por la influencia de tus decisiones mediáticas, piénsalo de nuevo. El novelista de terror Stephen King dijo una vez: “Las películas son el arte más popular de nuestro tiempo, y el arte tiene la virtud de cambiar vidas”. No estamos exentas de comprar lo que quieren que compremos, de vestirnos como quieren que nos vistamos, y de valorar lo que quieren que valoremos. La mayoría de las chicas con quienes hablamos reconocieron este riesgo. Dos de ellas dijeron: Estás sentada frente a esa caja desde la perspectiva de un actor externo. Podrías verla durante una hora, luego por dos, ¡miras esa caja! Podrías no hacer todas las conexiones en ese momento, pero verás a una chica linda en quien tantos se fijan, y terminarás pensando que si eres igual de linda también se fijarán en ti.

Yo en realidad no presto mucha atención a las letras de las canciones. Tan pronto empiezo a fijarme en ellas y a pensar en lo que dicen, me doy cuenta de que no es lo que quisiera oír. Pero es demasiado tarde. Ya está en mi mente.

Si utilizas gran cantidad de música, televisión, internet y películas, éstas ejercen una influencia sobre ti. La cuestión es: ¿será una influencia positiva o negativa? Por lo general, el efecto no se siente de inmediato —se parece más a una transfusión sanguínea en tu brazo que entra gota a gota… y que poco a poco introduce una sustancia extraña en tu cuerpo. Si la sustancia que desciende por ese tubo es tóxica o venenosa, es probable que no sientas los efectos inmediatos, pero una vez que entra en tu sistema, es indudable que todo tu cuerpo se verá afectado.

De igual forma, las consecuencias de exponer tu mente y tu alma a la contaminación mediática se pueden notar mucho después, cuando ya es demasiado tarde y se ha producido el daño.

Todo depende de tu decisión: permitir que los valores, la moral y el pensamiento del mundo se filtren día a día en tu vida, o bien proponerte nutrirla con aquello que te ayudará a ser más sabia y piadosa. Si estás lista para tomar medidas constructivas en lo que respecta a tus preferencias de entretenimiento mediático, estos son algunos pasos iniciales que puedes tomar:

Mira con anticipación lo que eliges. Revisa tus películas, series televisivas, revistas, canciones y sitios de Internet. Busca el concepto de una fuente confiable. Tus padres y tu pastor de jóvenes constituyen un buen punto de partida. También puedes usar servicios de Internet que ofrecen vistas previas de películas, programas de televisión y música. Es sabio buscar el consejo de una persona madura y piadosa, porque te ayudará a guardar tu corazón y tu mente de influencias impías, y te hará rendir cuentas de tus decisiones.

Analiza los pros y los contras de tus elecciones. Después de verlas con antelación, escribe una lista de los aspectos positivos y negativos de cada una. ¿Qué beneficios ofrece a tu vida este recurso mediático? ¿Cuáles son las desventajas que presenta, en especial para tu vida espiritual?

Ora al respecto. Pídele al Señor que te guíe a tomar decisiones acerca de tus preferencias mediáticas que lo glorifiquen a Él en lugar de dar rienda suelta a tus deseos de popularidad, belleza, entretenimiento y socialización.

Si no tomas tus decisiones conforme a un sistema de selección deliberado, terminarás dejándote llevar por la corriente para mirar, oír y comunicarte como todos los demás. Pero recuerda que tú no eres todos los demás. Tú eres la obra maestra de Dios elegida con un propósito, y su voluntad es que tú te conserves pura y libre para que sea Él quien llena tu vida.

Extracto del libro “Mentiras Que Las Jóvenes Creen”

Por Nancy Leigh DeMoss y Dannah Gresh

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