#23. “NO ES UNA PÉRDIDA DE TIEMPO… Y AUNQUE LO FUERA, ESTÁ BIEN”.

Muchas chicas con quienes hablamos calcularon que pasaban entre 25 y 35 horas semanales en Internet, enviando mensajes de texto, conectadas a su iPod, o con su nuevo iTouch en la mano. Nos pareció interesante que las chicas educadas en casa eran las más propensas a pasar el mayor tiempo en estas actividades. Muchas sentían que no había problema alguno con eso. He aquí algunos de sus argumentos:

  • “Los padres no están acostumbrados a esto. Detesto cuando se enojan y me dicen “¡deja eso ya!” Así se comunican las personas de mi generación”.
  • “Así es como puedo estar en contacto con mis amigos”.

Las investigaciones demuestran que los juegos de ordenador te ayudan a desarrollar una gran coordinación visomotora. Hasta donde sabemos, ninguna carrera deportiva se ha basado jamás en una coordinación visomotora adquirida en juegos de computadora, y las grandes relaciones no se construyen únicamente por medio de mensajería instantánea. Estamos de acuerdo con algunas aplicaciones útiles de los medios, y con el hecho de que tu generación se siente a gusto con ellas. Sin embargo, todo debe tener límites.

Un proyecto de ciencia social observó el comportamiento de niños con y sin límites. En la primera parte del estudio se observaron niños durante un recreo escolar en el que estaban rodeados por una gigantesca cerca que limitaba el espacio disponible para jugar. En la segunda parte del estudio observaron niños durante el recreo en otra escuela donde no había cerca, sino un campo abierto que les permitía jugar sin restricciones.

Adivina quiénes cooperaron más durante el juego, tuvieron menos peleas en el recreo, y fueron menos propensos a sentir miedo y a llorar durante el descanso.

¡Acertaste! Los niños que jugaron dentro del límite protector de la cerca se divirtieron mucho más en el recreo, e incluso mostraron un mejor comportamiento en clase después del descanso.

Los límites nos dan seguridad y, curiosamente son parte esencial de nuestra libertad. Cada vez más investigaciones confirman que las computadoras tienen el terrible potencial de ser adictivas. Es decir, de esclavizarnos. Proverbios 25:16 dice: “¿Hallaste miel? Come lo que te basta”. Quizá se entienda mejor dicho de esta manera: “Si encuentras chocolate, come apenas lo suficiente”. ¿Has comido alguna vez en exceso hasta enfermarte? ¡Hasta lo bueno, en exceso, puede hacerte daño!

CONTROL MEDIÁTICO

¿Aún no estás segura si debes controlar tu consumo mediático o volverlo la atracción principal de tu vida? Tal vez para ti sea un simple asunto de establecer mejores límites. Utiliza las siguientes preguntas como guía.

  • ¿Contradice la norma de Filipenses 4:8?
  • ¿Me avergonzaría ver esto con Jesús?
  • ¿Crea conflictos entre tú y tus padres?
  • ¿Es algo que debas ocultar?
  • ¿Es algo que te lleva a aislarte de la familia o los amigos?
  • ¿Te hace descuidar otras obligaciones?
  • ¿Tienes más deseos de buscar relaciones en la red o medios de entretenimiento que de pasar tiempo en la Palabra de Dios o en otras actividades que nutren tu vida espiritual?
  • ¿Eres adicta? (Este es un excelente método para descubrir si eres adicta a algún medio de comunicación: deja de usarlo durante 30 días. Si no puedes, ¡eres adicta!)

Si respondiste afirmativamente a cualquiera de las preguntas anteriores, pídele al Señor que te ayude a evaluar el uso que das a los medios de comunicación, y establece límites sabios que sean agradables a Él y sanos para ti.

Necesitamos límites en cada área de nuestra vida, y esto incluye nuestros hábitos mediáticos, o estamos en peligro de ser dañadas o de “enfermar” nuestra alma y nuestras relaciones. Estos límites

tienen que establecerse basados en los principios de la Palabra de Dios y en la voluntad perfecta de Dios para ti.

Yo (Nancy) puedo pasar sin problema más tiempo del debido con medios de entretenimiento. Hay un par de juegos de computadora que me gustan mucho. Nada tienen de malo en sí mismos, y a veces me ofrecen sano esparcimiento para descansar de mi trabajo. Sin embargo, puedo terminar jugando demasiado y gastando tiempo, energía y esfuerzos valiosos que podrían usarse de una manera mucho más productiva. De esa manera, este y otros medios pueden sutilmente robar mi corazón y apagar mi hambre del Señor y su Palabra, y aislarme de mis relaciones con otros. Consciente de mi inclinación a dejarme atrapar por estas cosas, he tenido que establecer límites respecto a cuándo y cuánto me permito disfrutar de cosas como juegos de computadora, televisión, películas, correos electrónicos y otros medios de comunicación. Dichos límites han resultado ser una gran bendición; me han ayudado a guardar mi corazón de “intrusos” espirituales y a cultivar una mayor pasión por Cristo y sensibilidad hacia los demás.

Hay algo más que quisiera que tuvieras en consideración. Hemos notado que a las personas que pasan la mayor parte de sus horas de vigilia conectados a algún medio de comunicación —medios con redes sociales como MySpace, o de entretenimiento como iPods y televisión— les resulta muy difícil lograr una quietud y tranquilidad suficientes para meditar o dejar que Dios les hable por medio de su Palabra.

Hay una riqueza de alma que no puede cultivarse sin períodos frecuentes de quietud y soledad. Hay una profundidad en nuestra relación con Dios y con los demás que no es posible experimentar salvo con tiempos de conversaciones cara a cara y sin afán.

Puede que Dios no te guíe a establecer los mismos límites nuestros o de una amiga tuya. Sin embargo, queremos exhortarte a no “dejarte llevar por la corriente” en lo que respecta a tu uso de los medios. Resuelve poner límites en cuanto a aquello a lo que te expones y cuánto tiempo pasas a diario o semanalmente en línea, en tu computadora o en mensajes de texto.

APLICACIÓN PERSONAL

En realidad, no hay una norma establecida en cuanto a cómo debamos responder a esta sociedad tan mediática. Tú y tus amigas tendrán que mostrar el camino fundamentadas en la verdad. ¿Por qué no empezar a combatir algunas mentiras en tu propia vida con un poco de “terapia” con tu diario? A medida que escribes, céntrate en responder estas sencillas preguntas: ¿Qué mentiras he sido más propensa a creer acerca de los medios? ¿Qué versículos puedo atesorar en mi corazón para contrarrestar esas mentiras con la verdad?

Extracto del libro “Mentiras Que Las Jóvenes Creen”

Por Nancy Leigh DeMoss y Dannah Gresh

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