Hay quienes piensan que este mundo es un ring de boxeo. Un ring en el que todos son mis oponentes. Un ring en el que o gano o pierdo. Si yo gano, todos pierden. Si otro gana, yo soy de los que pierden. Buscan ser los mejores en el colegio, en la universidad, en el gimnasio, entre sus hermanos de sangre, con sus vecinos. Les llaman personas altamente competitivas. Creo más bien que son personas altamente preocupadas y que encuentran valor sólo en los logros y si llegan a ser un segundo lugar, es el fin del mundo.

Créame, no estoy en contra de aquellos que quieren ganar una competencia. De hecho no me pierdo ningún mundial de fútbol… Pero luego de ganar, sólo queda una pregunta ¿Cuánto tiempo más podrá ser el primero cuando millones de personas practican el mismo deporte y sueñan con la misma gloria? La presión comienza a aumentar, más aún si al ganador se le hincha la cabeza y se vuelve una persona arrogante olvidando que es un simple mortal, mientras se cree un poco menor que Dios.

Mi amigo Willy González, cantante de música Urbana y más conocido por su nombre artístico “Redimi2″, lo expresó claramente en una publicación en su Instagram: “Hay muchos luchando por ser el número uno. Y en su lucha absurda, son capaces de cualquier cosa, con tal de alcanzar el lugar que según ellos les pertenece. Tratar de ocupar el lugar de otros es una causa perdida. Es mejor descubrir tu propósito y dar lo mejor en el lugar que te corresponde. No te aseguro que serás el número uno, pero sí serás único. Eso tiene más relevancia, porque los número uno un día serán tres o cinco. Pero los únicos, siempre serán únicos».

Grábese lo siguiente: La competencia más importante, es la competencia que debe mantener contra usted mismo. Usted debe competir contra usted mismo. Usted debe ser su única competencia.

El mundo no es ring y todo ser humano su contrincante. Es probable que usted llegue a ser el mejor en su área de especialización, pero si ve a los demás como sus contrincantes, ya está perdido. Su valor radica en su desempeño, que un día, tarde o temprano, será superado por alguien más. Los aplausos que recibía, ahora serán trasladados al que logró la nueva hazaña. ¿Y su valor? Si su valor radica en sus logros, ahora usted no vale nada. Sólo quiere conseguir una pistola cargada y dejar de sufrir esta miserable existencia, cuando ¡fue un ganador!, ¡logró grandes hazañas!, pero olvidó ver que la vida es una carrera de relevos, en donde detrás de uno bueno viene otro mejor.

No podemos ver el mundo como un ring, podemos participar de competencias, pero las competencias no deben determinar nuestra existencia. Porque si perdemos estaremos perdidos, resentidos y sin ganas de seguir viviendo. Y seguro, muchas veces perderemos. Ya llegará el tiempo de hablar sobre los fracasos en otro capítulo.

Su competencia, es usted. No busque ser el primero, sino ser el mejor usted. Y es muy probable que un día llegue a ser el primero de todos y luego a su debido tiempo, por distintas variables en la vida, deje de serlo y esto no afecte en nada su auto estima. ¿Por qué? Porque seguirá buscando convertirse en la mejor versión posible que usted pueda ser. Todo primer lugar, jamás permanece para siempre el primero. Siempre vendrá otro primero y un mejor primero.

Todo primer lugar puede disfrutar el lugar, sabiendo que un día será de otro. Que los aplausos del público son importantes, pero no determinantes. Que es en el silencio de la reflexión responsable de esta corta existencia, en que sabemos que a pesar que podemos lograr cosas grandes, a la vez somos simples mortales, que podemos morir en cualquier momento, pero seguiremos viviendo en las mentes y corazones de aquellos que toquemos. ¿Qué mayor cosa que inspirar y a su tiempo dejar un legado a través de la vida de otros?

Si llega a ser un número uno, recuerde lo que le he dicho. Pero sobre todo viva con los pies sobre la tierra. Ahora y no si llega a ser un número uno, sea una persona humilde. Aquella persona consciente de sus capacidades y consciente que no es un súper hombre. Claro lo pone la Biblia cuando nos da la clave para ser personas que caemos bien y tratamos bien a los demás en Filipenses 2:3-4.

Quien vive para competir y ser el primero o me muero, morirá triste y peleando con los demás. Ver el mundo como un ring y a todo ser humano como un contrincante, no es lo mejor. Súbase al ring de boxeo, pero en el que pelea usted contra usted mismo. Auto sáquese fuera de combate y cree una mejor versión de usted. La clave no es pelear contra otros, es pelear contra usted mismo, es hacerse un auto knockout. Quien vive para convertirse en su mejor versión posible y deja un legado, morirá tranquilo, habiendo disfrutado los altos y bajos que la vida nos presenta.

Meta de vida #3: Compita contra usted mismo, conviértase en su mejor versión posible.

Desafío #3: No vea a los demás como su competencia. Véalos como modelos de los que debe aprender de lo que a usted le falta, para convertirse en su mejor versión.

Extracto del libro Metas de la Vida

Por Alex López

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