En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. S. Mateo 3:1-2 RVR60

Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. S. Mateo 4:12-13, 17 RVR60

Juan y Jesús, al principio de sus ministerios, tuvieron un mensaje en común: el arrepentimiento. El primer paso para ser transformados por Dios.

Arrepentirse significa “cambio de actitud”, “cambio de parecer”, “cambio de mente”, o “volverse” de una acción que haces. Dios no puede hacer nada en nuestra vida si primero no nos arrepentimos, si primero no nos disponemos a querer cambiar algo dentro nuestro.

CAMBIO DE ACTITUD

Un aspecto que Dios trabaja en nosotros es el carácter. Un claro ejemplo de lo que es un carácter a la altura de Dios se puede reflejar en los 9 frutos del Espíritu que habla Pablo.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23 RVR60

Esos frutos son nuestras metas para adquirir el estilo de vida de Jesús. No hay carácter, por más sensible o fuerte que sea, que no pueda ser transformado. Así que, si vamos en busca de esto, primeramente necesitamos brindar un espacio, un vacío en nuestro interior, para que Jesús lo rellene de sus pensamientos, formas, reacciones y actitudes. Es necesario, porque podemos tener dos tipos de mentes, dos tipos de actitudes, una de Jesús y otra cualquiera y ¡seriamos como bipolares espirituales!

No hay formulas, es determinarse de una vez por todas, dejar lo que no nos bendice, para que Dios vea que hay una vacante disponible en nuestro corazón y vierta su carácter. Es crearse moldes de santidad, perseguir metas, orar más que de costumbre, más Espíritu y menos nosotros. Cambiar la mente conlleva un proceso y conlleva hacer cosas que te saquen de la comodidad.

Al principio, de chico, pensaba que arrepentirse era únicamente dejar un super vicio con el que luchaba día a día, es decir, dejar algo realmente grande y tentador. Esto es correcto, pero es más que eso. También tiene que ver con esas cosas que pasamos desapercibidas, como pecados ocultos; excusas, silencio ante la maldad, autorechazo, negatividad, inconstancia, falta de Fe, etc. En otras palabras, actitudes lamentables.

Dios trabaja una por una cada una de nuestras cosas, y para cada una que pule y perfecciona, parte del carácter de Jesús se pega a nosotros.

FRUTOS DIGNOS

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, S. Mateo 3:8 RVR

Los buenos resultados que tengamos este año tienen que demostrar que hemos cambiado de conducta. Nuestro carácter tiene que estar a la altura de las bendiciones, tiene que ser digno ejemplo del fruto que recibimos de parte de Dios. ¿Es muy importante? Sí, porque, así como recibes la bendición, también la puedes perder por inmadurez y falta de entendimiento.

¡Ánimo! Dios te ayuda.

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