Pasaje Clave: 2º Crónicas 27.

¿A qué edad comienza a reinar y cuantos años reina en Jerusalén? (27:1, 8,  2º R.15:32-33)

Su nombre significa: “Jehová es perfecto”. Ya te explique en el Día 20 lo que significa “ser perfecto” cuando hablamos de personas, pero aplicado a Dios perfecto es… PERFECTO. Sin errores, sin pecados, sin equivocaciones, sin contradicciones, sin cambios de humor, sin desvíos, sin altibajos, sin debilidades, sin problemas de carácter, ¡perfecto! Completamente puro, completamente santo, sin la más mínima inclinación a la maldad, de hecho la maldad no puede existir en él. Misericordioso, justo, recto, amante, bondadoso, perdonador, glorioso, divino, magnífico. ¡Así es Dios!

¿Te imaginas a la gente mirándolo a Jotam y diciendo de él: “Ahí va Jehová es perfecto”? ¡Woooowww!

¿Te imaginas a la gente hablando de Jotam y diciendo: “Mira la macana que se ha mandado Jehová es perfecto”?

¡Menos mal que me llamo Edgardo y no Jotam! El sólo significado de su nombre lo comprometía a no andar haciendo cualquiera cosa por ahí.

Ok. No necesitas un nombre como el suyo para elegir lo correcto en tu vida. No necesitas la mirada de nadie sobre ti para elegir no ver pornografía, no tener sexo con tu novio, no espiar a la vecinita, no copiar en tus exámenes, no beber con tus amigos o no drogarte. Con la mirada de Dios y con tu decisión de amarlo tendría que ser más que suficiente para hacer lo bueno.

Y con respecto a esto, ¿qué se dice de Jotam? (27:2 y 6, 2º R.15:34)

Imitó a su padre, ¡pero no fue soberbio como él! No cometió su mismo error. Y fue un rey fuerte, poderoso, porque eligió a Dios en su vida. ¡Aplausos para Jotam!

Sin embargo… Vuelve a leer el final del 27:2. Y lee también 2º R.15:35.

Piensa, ¿en qué falló Jotam?

Mi amiga @yaninatorri escribió en su Twitter: “Pretender que Dios te transforme sin rendir tu corazón a Él, es imposible. Rendir el corazón es entregarse COMPLETO para que Él haga”.

Aunque Jotam eligió hacer lo recto delante de Dios no estaba totalmente entregado a Él y por lo tanto falló como líder espiritual (”el pueblo continuaba corrompiéndose”) y falló en exterminar la perversión de la idolatría. Hizo cosas muy buenas, pero no tuvo un corazón perfecto para Dios.

Es muy bueno que sirvas a Dios, que participes en tu iglesia, que colabores, que desarrolles tus dones, que tengas ministerio, que seas la Nº 1 de tu clase, o aumentes tus ingresos económicos, pero no servirá de mucho si no sigues a Dios con todo tu corazón, si no te entregas completamente a Dios para que Él haga en tu vida como quiera. Piénsalo.

Extracto del libro «Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: 2º Crónicas»

Por Edgardo Tosoni

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