Pasaje clave: Juan 12:20-50.

Lo que sigue a continuación es el último discurso público de Jesús. A partir del capítulo 13 todas sus enseñanzas y palabras estarán dirigidas exclusivamente a sus discípulos en privado.

¿Quiénes buscan a Jesús? (vs.20-21).

Felipe y Andrés se lo comentan a Jesús. Él entonces les revela varias cosas muy importantes. Vamos por parte:

¿Llegó la hora, para qué? (vs.23).

¿Para qué es necesario que haya muerte? (vs.24).

Recuerda que con este ejemplo Jesús está hablando de sí mismo, de su propia muerte y resurrección.

¿Qué sucede con el que ama su vida? ¿Y con el que la aborrece? (vs.25).

No, no, no. Al decir esto, Jesús no está hablando de odiarnos a nosotros mismos, ni de despreciar lo que somos, ni de suicidarnos. ¡No! Jesús está diciendo algo diferente. “Amar la vida” significa vivir de acuerdo a lo que la sociedad y la cultura establecen como “lo correcto”, “lo exitoso”, “lo popular”. Si decides vivir y hacer lo que todos hacen, pierdes. Pero si eliges “aborrecer” los valores y la manera de vivir de los que no conocen al Señor, ganas. Ganas todo lo que Dios ha establecido para ti: su presencia, su poder, su libertad, su disfrute, sus bendiciones.

¿Qué sucede con el que sigue y sirve a Jesús? (vs.26).

Jesús ora. ¿Qué le dice al Padre y qué le responde él? (vs.27-28).

¡El Padre siempre responde! Habla con él, no tengas miedo.

¿Cómo reacciona la multitud y qué les responde Jesús? (vs.29-30).

Jesús lanza una revelación poderosa, ¿qué dice acerca de Satanás? (vs.31).

Dice que es “un príncipe”, y como tal tiene poder sobre la naturaleza y sobre los seres humanos. Pero tranquilo, si estás en Cristo no puede tocarte. Y además, nunca, NUNCA, será mayor su poder que el de Dios. Satanás es peso pulga, pero Jesús es Dios, es peso pesado. Satanás es enemigo, pero no es rival para el Señor. Una sola palabra del Señor bastaría para borrarlo del universo para siempre.

¿Entonces por qué no lo hace? Porque hay propósitos divinos que también lo incluyen a Satanás. Todo, incluso el diablo y sus inmundos demonios, están bajo la soberanía y el señorío absoluto de Jesús.

Si no te metes en nada raro el maligno nunca podrá tocarte.

Lo segundo que dice Jesús es que Satanás es echado fuera. ¿Cuándo sucedió eso? Cuando Jesús murió y resucitó (vs.32-33). Ese día Satanás fue derrotado para siempre. Sigue molestando como una mosca cargosa, pero cada vez le queda menos tiempo hasta el día de su destrucción final.

¿Qué pasa con los que andan en tinieblas? (vs.35).

Andar en tinieblas no se refiere sólo a los “grandes y terribles” pecados (asesinatos, violaciones, suicidios masivos, abusos, secuestros, etc.), también incluye las actitudes de todos los días que poco a poco te alejan del amor de Dios. Por ejemplo: las mentiras, las transas, los insultos, las desobediencias, dejar de orar, no querer congregar, no tener ganas de leer la Palabra, dudar de Dios, no creerle, justificar tus pecados o buscarle explicaciones para seguir haciendo lo que sabes que es incorrecto y que Dios no aprueba.

Pero tu eres un hijo de luz, que cree en la luz y que tiene luz en su vida, y por eso todo lo que hagas te irá bien (vs.36).

¿Cuál era el gran problema de las personas que oían a Jesús? (vs.37 y 43).

¡No creían!, pero además buscaban la aprobación y el reconocimiento de las personas en vez de buscar la aprobación y la honra que viene de Dios.

Sinteticemos las últimas palabras del discurso de Jesús:

  • El que cree en Jesús también cree en Dios y le ve (vs.44-45). ¿Tu crees?
  • Él es la luz para todo el que quiera creer (vs.46). ¿Quieres luz o tinieblas en tu vida?
  • Jesús vino a salvar, no a juzgar ni condenar (vs.47). ¿Eres salvo?
  • El que elige rechazarlo será juzgado por la palabra que hablo Jesús porque él habló todo lo que su Padre le dijo que hablara (vs.48-49). ¿Le aceptas o le rechazas?

Los mandamientos de Dios son vida eterna. Y nuevamente Jesús declara (por si alguien no lo entendió) que él habla todo lo que su Papá le ha dicho que hable. ¿Crees su Palabra? ¿La obedeces?

Extracto del libro «Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Juan»

Por Edgardo Tosoni

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