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Para Líderes – LOS GRUPOS PEQUEÑOS ¿SON NECESARIOS?

Para Líderes - LOS GRUPOS PEQUEÑOS ¿SON NECESARIOS?

LOS GRUPOS PEQUEÑOS

El trabajo en grupos pequeños constituye uno de los acercamientos básicos y necesarios de la pastoral juvenil. En este capítulo abordaremos las razones que, desde el punto de vista bíblico, pedagógico y práctico, justifican su existencia. También mencionaremos los objetivos y las dinámicas que deben regir la vida de los grupos, y daremos algunas sugerencias prácticas para su conducción.

¿Por qué se necesitan los grupos pequeños?

Existen diversas razones que justifican la existencia de los grupos pequeños y demuestran su importancia en el trabajo con los jóvenes y adolescentes de la iglesia local. Las enunciaremos de forma detallada para que el lector pueda tener una idea más clara acerca de la importancia y la necesidad de utilizar este acercamiento educativo.

El ejemplo de Jesús

Esta ya debería ser una razón suficiente que nos llevara a darnos cuenta de la importancia de trabajar en este nivel con los jóvenes. Dijimos que Jesús dedicó tiempo a las multitudes, y que nunca fue indiferente a sus necesidades. El mismo evangelio menciona la preocupación y la carga que el Señor tenía por las multitudes que estaban desorientadas y perdidas como ovejas sin pastor. Si bien eso es cierto, no refleja la realidad total. Existe algo más que no podemos ni debemos obviar. Jesús centró su ministerio en el pequeño grupo formado por sus doce discípulos y algunas otras personas allegadas, muy cercanas a aquel círculo íntimo.

Aún haciendo una lectura superficial de los evangelios, resulta evidente que el Maestro aprovechó la intimidad, la cercanía y la camaradería que proporcionaba el grupo reducido para formar a sus apóstoles y ayudarlos en su desarrollo espiritual. Si nos detenemos en el Evangelio de Juan, por ejemplo, observaremos que en la segunda parte se narra de forma específica algunos de los momentos de enseñanza y comunión que tuvo Jesús con su grupo de discípulos. Juan dedica espacio suficiente en su evangelio para mostrarnos la faceta educativa de Jesús. Es evidente que situaciones como las narradas allí deben haberse dado en muchas ocasiones.

A juzgar por los resultados, el impacto que Jesús causó en las masas no fue el ideal. Podemos recordar, por ejemplo, que la misma muchedumbre que lo aclamaba en el templo, por su sabiduría para sortear las trampas de los fariseos y los saduceos, fue la que solo unos días más tarde gritó a viva voz: «¡Crucifícale!» Parecería que los milagros que presenciaron, y que muchos experimentaron, no causaron en ellos un gran impacto espiritual, a juzgar por el escaso número de personas que seguían a Jesús al final de su ministerio.

Por el contrario, donde sí se produjo un auténtico impacto espiritual fue en las vidas de aquel pequeño grupo de seguidores más cercanos. Sin duda, por medio de este acercamiento educativo el Maestro realizó su mejor tarea pastoral y de formación de líderes. En aquel contexto enseñó a sus seguidores acerca de la oración, la evangelización, el servicio, los últimos tiempos, el liderazgo, la Gran Comisión y muchos otros temas más.

En la intimidad del grupo pequeño, Jesús formó a sus discípulos y les enseñó conceptos que las multitudes no podían entender. Les reveló verdades que la muchedumbre que se juntaba a oírlo nunca llegó a comprender. El amor, el compañerismo, la unidad, la intimidad, la cercanía, la posibilidad de enfatizar y enseñar todo aquello que los doce necesitaban solo podían darse en el contexto de un grupo reducido.

En ocasiones, la gente considera a los grupos pequeños como algo que se ha puesto de moda, una corriente que se enfatiza en esta época y que luego decaerá. Sin embargo, no creemos que este sea el caso. Estamos convencidos de que nada de lo que se encuentra en los evangelios fue escrito por casualidad. Con su forma de ejercer la pastoral, Jesús, el Maestro, nos enseñó principios universales que se pueden aplicar a cualquier cultura, época y situación. Los principios que el Señor utilizó, como el trabajo en grupos pequeños, son normativos para la iglesia; no se trata de una moda simple y pasajera.

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