Aumento del nivel cultural

Los padres de Félix no pudieron ni siquiera acabar sus estudios primarios. Él ha tenido la oportunidad de acabar la universidad y hacer un curso de postgrado en un país extranjero. Sus padres nunca hubieran soñado que su hijo tendría semejantes oportunidades culturales. Su caso no es único. La generación de la posguerra en España trabajó esforzadamente para conseguir que sus hijos tuvieran acceso a las oportunidades culturales y materiales a las que ellos nunca lograron acceder. Hace años, un graduado universitario era un «ave rara» en nuestras iglesias y el orgullo de toda la congregación. Conforme fuimos avanzando en el tiempo, el número de personas que lograron entrar a la universidad aumentó notablemente y hoy en día lo extraño es que un joven no tenga acceso a una formación universitaria.

Esta mayor cultura y educación impuso nuevas y desconocidas presiones sobre los hijos de los creyentes, incluidos los ataques y cuestionamientos acerca de la fe. Esa fe (en muchos casos una fe cultural, no meditada, no profundizada, no madurada, no asimilada a la vida cotidiana) ha sido furiosamente desafiada y puesta en entredicho por las ideologías y filosofías que prevalecen en nuestra sociedad.

Los jóvenes vieron su débil fe sometida a distintos tipos de asedio, y eso les produjo dudas y crisis con respecto a su validez, racionalidad y sentido. Desgraciadamente, con excesiva frecuencia esas dudas no solo no fueron resueltas por la iglesia, sino que se cuestionó a las personas que las expresaron y se las consideró sospechosas por el simple hecho de haberse atrevido a dudar, por no haber tenido las cosas claras. Una duda no resuelta conduce a una crisis de fe; lleva a considerar que el evangelio probablemente no sea compatible con una mente racional, con una formación intelectual.

A modo de resumen: es posible que la confusión con relación a la experiencia de la conversión y la falta de respuesta a las dudas y crisis de fe sean, si no los únicos, al menos dos de los factores fundamentales que nos permiten entender el por qué del abandono de la iglesia por parte de los hijos de los creyentes.

Modelos deficientes de espiritualidad

Lamentablemente, muy a menudo no somos conscientes de la tremenda importancia que tienen los modelos o marcos de referencia para los jóvenes. Esos modelos les proporcionan puntos de orientación para que, por medio del enfrentamiento, el contraste, la comparación o la imitación, logren desarrollar y formar su identidad personal, incluyendo, naturalmente, su identidad espiritual. Cuando esos marcos resultan deficientes, el joven, como afirma el educador Antonio Jiménez Ortiz, experimenta una aguda fragmentación interna, que lo deja sin columna vertebral que sostenga su personalidad. ¿Cuáles son los dos marcos básicos de referencia para la formación de la identidad espiritual del joven? Sin duda, la iglesia y la familia. Entonces, si estos son débiles y no cumplen adecuadamente su función, no hemos de extrañarnos de que se produzca un abandono de la fe por parte de los jóvenes.

Extracto del libro «Raíces».

Por Félix Ortiz.

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