¿CÓMO INVOLUCRARLOS EN LA ACCIÓN?

Dime y lo olvidaré. Enséñame y lo recordaré. Involúcrame y aprenderé (Benjamín Franklin).

Un ministerio donde los jóvenes son meros espectadores desperdicia en gran manera el potencial de cada miembro del grupo y además se opone a la voluntad de Dios (1 Corintios 12:11). ¡Un ministerio donde todos reciben la oportunidad de participar a través de distintos niveles de compromiso y múltiples oportunidades creativas de servicio logrará incrementar su nivel de energía y su impacto de manera exponencial!

  • ¿Cuántas personas están involucradas de forma activa en el servicio dentro de tu ministerio juvenil?
  • Haz una lista de las opciones en las que podría involucrarse hoy algún miembro del grupo de jóvenes.
  • ¿Cuántas de esas opciones se encuentran ya ocupadas por alguien más? ¿Cuántas están disponibles?
  • ¿En qué áreas de servicio te gustaría contar con más voluntarios?

¡DE MEROS ESPECTADORES A POSEER UN POTENCIAL EXPLOSIVO!

Un amigo suele decir que Dios ha usado, está usando y seguirá usando a los jóvenes para su Reino. ¡Qué verdad tan impactante! Es imposible pensar de otra manera cuando ves la energía, las habilidades, la creatividad y la fuerza de la juventud

  • ¿Qué ventajas tiene el involucrar a muchos jóvenes en el ministerio juvenil?
  • ¿Qué desventajas o problemas surgen también?

Durante el tiempo que he podido ayudar a otros a desarrollarse para ser útiles y participar en el ministerio, siempre he procurado tener una idea bien presente: lo hago por su propio beneficio, no por el mío. Cuando ves las ventajas de tener a otros jóvenes y señoritas activos, podrías pensar que es lo mejor que ha sucedido, porque al fin alguien más va a hacer las cosas que no querías hacer o definitivamente vas a poder descansar un poco debido a que ya tienes nueva mano de obra. Eso sería pensar de forma egocéntrica y abusiva. Además, cuando te das cuenta de la lista de problemas que surgen a la hora de involucrar a otros en la acción, podrías pensar que lo más efectivo es que hagas las cosas tú solo(a) y te evites tanta molestia. Una vez más, este es un pensamiento bien pobre.

Siempre que permites la participación de otros jóvenes en el ministerio, lo haces por su propio beneficio. Ellos están desarrollando el potencial que Dios les ha dado, se encuentran aprendiendo grandes lecciones de servicio (distintivo fundamental del reino de Dios), y sobre todo están apartando la mirada de sí mismos y poniéndola en los demás.

UNA CULTURA DE LIDERAZGO MÚLTIPLE

Típicamente, un colectivo de jóvenes es dirigido por un pequeño grupo de personas. Sea cual sea el estilo de organización que manejen, por lo general son unos cuantos los encargados de hacer las mil y una cosas que conlleva desarrollar un programa juvenil. Así que con frecuencia terminan frustrados, cansados y algunos hasta lastimados. ¡Sin embargo, el ministerio juvenil no tiene que continuar siendo así! ¡La voluntad de Dios no es que unos pocos lo hagan todo, sino que todos hagan mucho más de lo que imaginamos que era posible lograr!

Lee los siguientes textos bíblicos y explica el papel que juega cada uno de los integrantes del grupo de jóvenes en el trabajo del ministerio: 1º Corintios 12:7, 12-27. Efesios 4:11-12. 1º Pedro 4:10

El plan de Dios es que todos aquellos que son parte del cuerpo de Cristo puedan ser útiles y sirvan de distintas formas.

  • ¿Cómo sería tu grupo de jóvenes si todos estuvieran involucrados en algo?
  • ¿Por qué crees que no están participando más?

Lo normal debiera ser que todos hagan mucho. Por supuesto, si ese no es el modelo hoy, deberás ir dando los pasos necesarios poco a poco a fin de moverte hacia un ministerio que no esté centrado en una o unas pocas personas. Para ello, lo primero será ver que ninguna tarea dentro del programa de tu ministerio sea llevada a cabo por un solo individuo, sino al menos por dos (y aclaro que la segunda persona no debe ser alguien que ya estaba dentro del equipo, sino un nuevo integrante).

Haz una lista de las tareas que son necesarias para la próxima actividad de los jóvenes y coloca el nombre de la persona encargada. ¿Quién más podría participar en cada responsabilidad?

Área                                     Encargado/a                 Invitado/a a Participar

Todo puede ser realizado por al menos dos personas. ¿Tienes que predicar? Presenta la primera parte del tema e invita a alguien a exponer la segunda. ¿Vas a dirigir la alabanza? Divide el tiempo de los cantos en dos y comparte la dirección de uno de ellos con alguien más. ¿Vas a hacer una oración o a dar anuncios? ¡Involucra a alguien más contigo!

Extracto del libro “Estratégicos y Audaces”

Por Howard Andruejol

Lee la continuación de este artículo AQUÍ.

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