ALIANZAS PREVENTIVAS 4: TEN EN CUENTA A LAS FUERZAS DE SEGURIDAD

IMPORTANTE: Dado que cada país tiene sus propias leyes y protocolos de actuación en materia de Fuerzas de Seguridad, infórmate bien al respecto.

Es probable que exista un oficial en tu departamento local de policía o un alguacil en la subestación que sea la persona encargada de los problemas juveniles; es posible que haya más de una persona. Esta persona mantiene el enlace con los servicios de protección a menores en tu área. También es posible que alguien en la administración de las escuelas locales sepa quién es esa persona y pueda presentártela. Con el tiempo, averigua:

  • Qué piensan los oficiales de seguridad acerca de los programas de prevención e intervención basados en las escuelas de la comunidad.
  • Acerca del nivel de cooperación entre el departamento y los directores de las escuelas. Menciona a los directores que conoces por nombre, pero no reveles lo que piensas de ellos hasta que sepas qué piensa el oficial de ellos.
  • Acerca al celador, guardia o Comité de Revisión de Asistencia de Estudiantes o lo que esté en función para lidiar con el ausentismo y los problemas que esto implica.

SIRVE A LOS SERVIDORES PÚBLICOS

Aquí está lo que puedes hacer para servir a las fuerzas de seguridad:

  • Ayuda a que tengan una presencia apropiada durante las actividades de prevención e información.
  • Elimina el tipo de involucramiento que hace que los oficiales se vean mal.

COMITÉ DE REVISIÓN DE ASISTENCIA DE ESTUDIANTES

Si existe este tipo de oficina en tu área, pregunta si puedes observar una mañana de intervenciones. Luego considera ofrecer tus servicios como un representante de la comunidad.

Jim Hancock : Si no tienes algo similar en tu comunidad, mantén los ojos abiertos; sospecho que es la ola del futuro (sin importar bajo qué nombre surja). El ausentismo, como precursor del abandono de los estudios, es un gran problema. El censo del año 2000 encontró que de aquellos jóvenes que abandonaban la escuela, solamente el cincuenta y dos por ciento obtenía un empleo, ganando un salario inferior en un treinta y cinco por ciento del promedio nacional de ingresos. Y luego está el crimen. Los jóvenes que supuestamente deben estar en la escuela,comenten un porcentaje extraordinario de los crímenes juveniles.

Todo esto llevó a los Departamentos de Justicia y de Educación de los Estados Unidos a sentarse a la mesa y buscar soluciones. Un par de citas del diálogo sugieren que alguien puede agradecer muy pronto tu involucramiento:

«El sistema educativo no puede únicamente hacerlo; nuestro desafío colectivo debe ser abordar la prevención del ausentismo de manera agresiva. Debemos invertir en estrategias que enlisten a las escuelas, las familias y los líderes de la comunidad y facultarlos para tomar el control» (Deborah J. Daniels, fiscal general asistente de los Programas de Justicia de la Oficina del Departamento de Justicia).

«Las familias necesitan trabajar con los grupos comunitarios y religiosos, escuelas, cortes y oficiales locales, estatales y federales para mantener a los estudiantes involucrados en la escuela y en asistir regularmente. Tengo la confianza que, si hacemos un esfuerzo concertado para tratar esto como una prioridad nacional, podemos ser efectivos en combatir el ausentismo». (Deborah Price, subsecretaria diputada del Departamento de Oficina de Educación de Escuelas Seguras y Sin Drogas).

El compromiso generalmente toma medio día cada dos meses (más o menos), y no es nada divertido. Pero realiza un servicio para la comunidad y te pone en una posición de relación cooperativa con las mismas personas de las fuerzas de seguridad y la educación pública a las que quieres conocer y servir para el beneficio de la prevención y la intervención de los estudiantes y las familias a quienes sirves.

La relación de cooperación que desarrollas con las fuerzas de seguridad es un servicio para tu comunidad y una inversión contra las necesidades futuras. Honestamente, lo que puede lograr es hacerte sentir más cómodo a la hora de caminar por la puerta de la estación local. Agrega a eso saber a quién llamar para referencias y consejos cuando realmente lo necesitas, y vale la pena el tiempo y el esfuerzo.

Extracto del libro Cómo Ayudar a Jóvenes en Crisis.

Por Jim Hancock y Rich Van Pelt

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