Cualquier búsqueda de interpretar las Escrituras con exactitud supone una combinación de estas tres fuentes: Dios, otras Escrituras, y otras personas. Los llamaremos las tres preguntas.

1. PREGÚNTALE A DIOS.

Preguntarle a Dios debe ser nuestra primera reacción cuando nos topamos con algo que no entendemos. Desafortunadamente, no siempre es el caso. El atajo común es derivarnos hacia un comentario bíblico, preguntarle al pastor, o saltear la búsqueda por completo, mientras Dios mira por encima de nuestro hombro y murmura por lo bajo: «Yo escribí esto; pregúntame a mí». Jesús les dijo a sus discípulos que estarían mejor con la venida del Espíritu Santo que con él. Una razón era que el Espíritu Santo los guiaría a toda verdad, hablando lo que había oído de Dios y anticipándoles lo que vendría. Una de las funciones claves del Espíritu es enseñarnos e iluminar nuestros corazones. De este modo, el simple paso de pedirle a Dios que nos enseñe activa una función primordial del Espíritu en nuestras vidas. Pedirle a Dios que nos enseñe sobre un pasaje automáticamente agrega meditación y oración a la mezcla. Simplemente repetir «Dios, enséñame», toca nuestras mentes y corazones y nos lleva a explorar muchas otras situaciones dentro de nosotros o en algún otro lugar en las Escrituras.

Pruébalo. Escoge un pasaje y hazle algunas preguntas a Dios, como, por ejemplo: ¿Qué quieres que aprenda de esto? o ¿Por qué está esto en la Biblia?

2. PREGÚNTALE A LAS ESCRITURAS

Tal vez has escuchado la regla fundamental de la interpretación exacta: «Deja que las Escrituras interpreten a las Escrituras». En otras palabras, la Palabra de Dios es el mejor comentario. Deja que 1, 2 y 3 Juan, interpreten el Evangelio de Juan. Dejemos que Efesios 3 aclare el «misterio» de Colosenses 1, y viceversa. A veces permitir que las Escrituras interpreten a las Escrituras parecerá un trabajo de investigación complejo, pero a diferencia de un detective, rara vez te quedarás sin pistas. Por lo general la ayuda de otros versículos de las Escrituras está a la vuelta de la esquina. Algunas veces la encontrarás en el siguiente versículo.

Uno de mis versículos favoritos es Juan 7:38. He dado muchas pláticas sobre este pasaje, muchas aplicaciones inteligentes con la analogía del agua viva… Pero es aquí donde resulta fácil perdernos. En el siguiente versículo Juan nos habla de aquello a lo que Jesús se refiere al decir «agua viva». El Espíritu Santo. Me he divertido mucho con la analogía del agua, haciéndoles preguntas a los jóvenes como: «¿Cuál de estas ilustraciones describe tu vida espiritual, una piscina para niños, un estanque, un pequeño riachuelo, o un río de agua viva?» Si yo no baso mi enseñanza en el Espíritu Santo y su obra en nuestras vidas (algo que no hice durante algún tiempo), pierdo completamente la interpretación correcta del pasaje. Ganamos incluso más percepción cuando comparamos lo que algunos profetas del Antiguo Testamento tenían que decir sobre el agua. (Véase Isaías 43:18-21; 44:1-4; Ezequiel 47:5-9).

Entonces, ¿cómo dejamos que las Escrituras interpreten a las Escrituras? Usando algunas herramientas que solemos tener a mano y que prácticamente harán el trabajo por nosotros. Por ejemplo:

A. Concordancia: Herramienta a la que puedes acudir para buscar versículos adicionales en los que una palabra en particular se use o bien se explique. En las concordancias de este tipo, cada palabra aparece en el índice y se le asigna un número que puede resultar útil para ubicarla en el hebreo o griego original. La función de búsqueda que incluyen la mayoría de los programas bíblicos o los sitios web, puede servir como una gran herramienta de concordancia.

B. Biblia de Referencias: Tal vez tengas una Biblia con letras pequeñas en el medio de cada página, o a los lados, en los márgenes. Y a lo mejor has ignorado por completo esas letras tan pequeñas. Sin embargo, esta característica, conocida como sistema de referencia cruzada, puede ser tu mejor amiga en la tarea de hacer que las Escrituras interpreten a las Escrituras. (A propósito, no me refiero a las notas al pie de página o notas de estudio que da la Biblia, sino al sistema completo de referencias cruzadas, en el que casi cada versículo se enlaza con versículos relacionados). Algunos programas bíblicos de computadora incluyen esta característica, proveyendo un método eficiente para revisar otros versículos que proporcionan una visión más amplia del pasaje que se estudia.

C. Diccionario Bíblico: Esta herramienta provee información exhaustiva sobre personas, lugares y eventos de, o relacionados con, la Biblia. El beneficio de un diccionario bíblico radica en el hecho de que este provee justamente información pura, con poca teología o interpretación. Sin embargo, yo consultaría el diccionario bíblico solo después de haber revisado las referencias y haber consultado la concordancia; de este modo me reservaría oportunidades para el descubrimiento personal.

Por ejemplo, cuando estudias el libro de Santiago, podrías recurrir a un diccionario bíblico para ver cuál Santiago escribió el libro (de los muchos mencionados en el Nuevo Testamento). Otra opción es buscar Santiago en una concordancia, revisar las referencias hechas a otras personas llamadas Santiago, y llevar adelante tu propia investigación de quién escribió el libro. Te sorprenderás de lo que encontrarás en este último recorrido. Por eso recomiendo realizar una investigación propia, para arribar a conclusiones propias y luego compararlas con las del diccionario bíblico.

D. Biblia de Referencia Thompson: Muchos la consideran la herramienta más importante para dejar que las Escrituras interpreten a las Escrituras. En esta Biblia casi cada versículo está unido a un tema que puedes localizar en toda la Biblia. Es justo decir que esta herramienta proporciona una referencia cruzada, ayuda de concordancia, y un diccionario, todo en un solo libro.

Pruébalo. Si tienes una Biblia con concordancia o con sistema de referencias tómala y «pregúntale a las Escrituras» acerca de algún pasaje bíblico. Anota cualquier percepción nueva que encuentres al conectar el pasaje con otros versículos relacionados en las Escrituras.

3. PREGÚNTALES A OTROS

La última parada en el proceso de interpretación involucra a los demás, otras fuentes, y las percepciones de otros creyentes, como colegas, amigos, y pastores.

A. Otras Fuentes: Comentaristas y manuales bíblicos constituyen herramientas útiles para ahondar más en el pasaje, o aclarar algo que no entiendes. Pero debemos hacer una advertencia: haz de esta la última parada en el proceso de estudio, en lugar de tomarla como la salida inmediata. La interpretación de los comentaristas abarca toda la gama, desde lo preciso hasta lo ambiguo. Los comentarios más útiles brindan perspectiva sobre los lenguajes bíblicos, hebreo y griego, en lugar de pensamientos devocionales. Estos tienden a ser menos interpretativos, mientras que los comentarios devocionales contienen más opinión y te dejan menos espacio para sacar tus propias conclusiones.

B. Otras Personas: Los colegas del ministerio juvenil y compañeros de equipo de la iglesia pueden ser contribuyentes inapreciables en nuestra travesía a través de la Palabra, o bien pueden ser el final de la línea. En el ministerio a menudo necesitamos tener todo unido y organizado en programas teológicos ordenados. Sí, tenemos que confiar en lo que creemos, pero los programas y las referencias no nos dejan mucho espacio para confrontarnos con las Escrituras y llegar a conclusiones frescas; Dios tiene que llevarnos allí.

Intercambiar sanamente nos permite comparar percepciones con aquellos que han trabajado con un pasaje, y nos posibilita revisar nuestros instintos, para asegurarnos de que la interpretación a la que hemos llegado no contradice el propósito de las Escrituras. Por otro lado, nosotros, los líderes de jóvenes, estamos en una posición de ser personas a las que nuestros jóvenes quieran acercarse para ahondar en las Escrituras. En lugar de apresurarnos a dar respuestas, deberíamos motivarlos a un proceso de descubrimiento y enseñarles a preguntarle a Dios y a las Escrituras antes de preguntarnos a nosotros.

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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