El ambiente que rodea a cualquier versículo de las Escrituras que vayamos a estudiar, afecta a la interpretación. Cada pasaje está rodeado de influencias claves que deben ser tenidas en consideración para interpretar de manera exacta y poder aplicar el pasaje:

A. GÉNERO. Así como el género de los libros de la Biblia resulta importante en la etapa de observación (Dios, muéstrame), el género es el punto de partida clave para la interpretación. Hablando en general, el contenido de un libro de historia, como Génesis o Éxodo, debería ser interpretado literalmente. El lenguaje poético, como el que se encuentra en Salmos o en Cantar de los Cantares, a menudo contiene elementos que deben ser interpretados metafóricamente.

B. FORMA LITERARIA. Justo cuando pensabas que habías terminado con los términos literarios de por vida, hay dos que deberías considerar al estudiar las Escrituras. Una similitud es una comparación que se vale de las expresiones “se asemeja” o “como” para establecer un sentido de comparación. «En ese momento se abrió el cielo, y él vio al Espíritu de Dios bajar “como” una paloma y posarse sobre él» (Mateo 3:16b). Una metáfora es una comparación tácita. «Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo» (Juan 10:9). Según los ejemplos anteriores, ¿en realidad el Espíritu Santo se convirtió en una paloma? (¿Entonces deberíamos ser más cuidadosos en la manera en la que tratamos a las palomas ya que podrían ser el Espíritu Santo?) ¿En realidad Jesús se convierte físicamente en una puerta? Obviamente no. Pero te asombraría saber cuántas interpretaciones incorrectas se han hecho a partir de la comprensión errónea de un instrumento literario. Poner atención a las formas literarias es particularmente necesario para interpretar las enseñanzas de Jesús. ¿Él estaba dando una ilustración? ¿Hablaba en parábola? ¿Describía un evento real? Considera la historia del buen samaritano. ¿Es ese un suceso real o una parábola? Considera Lucas 10:30 y saca tu conclusión.

C. CULTURA. Sin duda el contexto cultural de los escritores de la Biblia se ve reflejado en las Escrituras. Podemos confiar en que, por la providencia divina, el tiempo en el que ocurrió determinado hecho fue intencional. En lugar de descartar una diferencia cultural, podemos usarla como una ayuda para la interpretación.

Consideremos la esclavitud, por ejemplo. La esclavitud era común en los tiempos del Nuevo Testamento, pero también se trataba de una «esclavitud» diferente de la que considera a las personas como un objeto de propiedad (por ejemplo, la de los africanos que fueron sacados de sus tierras y llevados a América e Inglaterra). En la mayoría de los casos conocidos de tiempos del Nuevo Testamento, los esclavos eran sirvientes con los que mediaba un vínculo, a los que se les pagaba por su trabajo, y podían comprar su libertad. (Puedes constatar esta información en un diccionario bíblico). Ninguna de estas diferencias culturales significa que debamos ignorar las referencias bíblicas a los esclavos o a la esclavitud. En lugar de eso, una buena interpretación nos pide que traigamos el contexto cultural del pasaje a nuestro contexto cultural presente.

Consideremos las instrucciones dadas a los esclavos en Efesios 6:5-8. La reacción ante este pasaje podría ser la de pasarlo por alto, rechazando sus instrucciones ya que muchos de nosotros no somos esclavos actualmente. Pero esta simple pregunta: «¿Cómo era la esclavitud en los días del Nuevo Testamento?», puede llevarnos a encontrar antecedentes útiles que pinten una figura diferente de la esclavitud que la que podríamos esperar. También puede llevarnos a discutir sobre por qué muchos norteamericanos, incluidos los cristianos, erróneamente creían que era aceptable el hecho de tener esclavos como propiedad hasta 1865 (así como el persistente problema de la esclavitud en otros países hoy en día).

D. TEXTO. El texto en sí mismo frecuentemente da pistas sobre cómo interpretar un versículo o un pasaje. En Mateo 25 Jesús está enseñando sobre el fin de los tiempos. El usa tres ilustraciones para instruirnos acerca de la naturaleza de su reino para ese tiempo: la parábola de las diez vírgenes, la parábola de los talentos, y la escena entre las ovejas y los cabritos. Dos de esas, las vírgenes y los talentos, comienzan con la frase “es semejante a”, lo que indica que lo que viene a continuación es una comparación, tal vez en la forma de analogía o de parábola. La explicación de las ovejas y los cabritos no tiene frases de comparación. Parece ser una escena real.

Uno de nuestros grupos de estudio bíblico en la escuela secundaria solía divertirse leyendo Hechos 2 imaginando personas con el cabello en llamas. Se nos fue dicho que «se les aparecieron lengua repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos». Y cuando pensamos en Hechos 2, lógicamente imaginamos viento y fuego. Pero consideremos detenidamente el texto: Hechos 2:1-3. El estruendo era “como” de una ráfaga de viento, y se les aparecieron lenguas “como” de fuego. Aunque este fue ciertamente un evento climatológico, probablemente no incluyó viento y fuego reales sino algo parecido.

Si realmente quieres divertirte con las palabras “como”, e “igual” que, analiza Apocalipsis. La palabra “como”, aparece 66 veces, y la palabra «igual que» hace 44 apariciones. Estas pequeñas palabras resultan absolutamente esenciales en la interpretación de las imágenes de este libro, y nos ayudan a llevar un registro de los eventos literales y de las descripciones metafóricas. Aquí va un ejemplo: Apocalipsis 4:6-7.

E. ¿NOS SEÑALA A JESÚS? La última prueba para la interpretación es esta: debería apuntar a Jesús. Durante los días de Jesús, a los más ilustrados en cuanto a la Biblia, él les dijo las palabras mordaces de Juan 5:39-40. Toda las Escrituras fueron dadas para señalarnos a Jesús. Las historias y profecías del Antiguo Testamento, la poesía de los Salmos, las cartas del Nuevo Testamento; y por supuesto, los Evangelios. La pregunta que deberíamos hacernos siempre en toda interpretación es simple: ¿De qué modo testifica esto acerca de Jesús?

Extracto del libro Cómo Enseñar la Biblia Con Creatividad

Por Barry Shafer

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