iOS VS. ANDROID

No hay nada mejor que sentarnos a la mesa y ver a las personas discutir por el sistema ope­rativo de su teléfono frente a otro que prefiere otro sistema operativo. Yo ni iOS, ni Android, hasta ahora he utilizado un BlackBerry. Y nun­ca lo escogí. Mi hermano mayor que vendía en ese tiempo no me llevó lo que le pedí, una Palm Treo, sino que me entregó un BlackBerry. Él tuvo la culpa que me acostumbrara al mismo y fuera mi elección de preferencia para traba­jar.

Pero todo se ha venido reduciendo a dos sis­temas operativos. iOS que es un sistema ope­rativo de Apple y Android de Google y que distintas marcas de teléfonos utilizan. En mi caso utilizo algunas aplicaciones Android en mi BlackBerry pues con el sistema operativo 10 estas pueden correr en él. Pero ¿Podrá utilizar usted una aplicación para Android en un iPho- ne? Por supuesto que no. No son compatibles y no hay nada que se pueda hacer al respecto.

He conocido parejas soñadas. Aquellas parejas que con más de dos años de noviazgos ejem­plares, yo ya me hacía casándolos pronto en la iglesia. Se miraban tan bien, eran a mis ojos el uno para el otro, cada quien con sus fortalezas y debilidades pero amándose, sus papás en ambas familias los querían a ambos, la historia era grande, nadie pasa dos años de novios sólo por andar jugando. Excelentes alumnos uni­versitarios, prontos a graduarse, uno de ellos ya trabajando. Y de pronto, la noticia que todo lo altera, ya no son novios. ¿Por qué?

Una vez ve me senté junto con mi esposa con una joven que no estaba tolerando ciertas co­sas de su pareja. Realmente a ella le explota­ban ciertas cosas que para ella eran muy deter­minantes para su matrimonio. Y él no parecía cambiar. Sin embargo, se casaron y hasta el día de hoy están felizmente casados. Algo habla­ron y algo cambió. La aparente incompatibili­dad se esfumó.

Pero de las cosas más tristes que he tenido que hacer, fue sentarme con un joven que poco más de dos meses después de haberse casado se había ido de su casa. Su esposa me llamó temprano para decirme que él ya no la quería. Le aseguré que no era problema de ella. Ella tenía las características de una mujer que cualquier hombre desearía tener en casa. Cuando me reuní con el joven me dijo: ya no quiero nada con ella, nunca me quise casar. Me hubieras dicho le dije, yo te hubiera apoyado. Cualquiera puede arrepentirse de casarse aún el día de su boda. Pero ¿Por qué esperar hasta ese momento?

El tema de la incompatibilidad es algo complicado. Es ese momento en que se dice yo soy iOS y él es Android. Creo que llega a definirse cuando alguien ya no está dis­puesto a soportar algo en la actitud del otro o no está seguro del otro. El precio de estar con esa persona es tan alto compa­rado con los beneficios de estar con ella. Entonces alguien dice no más, hasta aquí llegué. La duda agregada a ciertas cosas más que no le parecen de su pareja o de su familia también puede influir. Hay tantas variables que pueden llevar a alguien al punto de decir no más, hasta aquí llego yo.

El primer paso como vimos en mi libro Emparejarse es comenzar una relación de noviazgo con alguien que ya conocemos. Porque aunque en el noviazgo nos cono­cemos más, no es para conocernos. Para eso existe la amistad. Ese tiempo en que sin compromiso alguno del uno con el otro, uno puede examinar y evaluar todo aquello que nos dice sí me conviene y todo aquello que nos dice no. La amistad nos permite evaluar el comportamiento del otro con los amigos, con las responsa­bilidades, con los meseros, con su familia y con todo lo que debe cumplir.

Una vez se ha comenzado una relación de noviazgo tomando en cuenta el punto anterior, se han minimizado los riesgos de llegar el día en que se declara una incompatibilidad tipo iOS y Android. Pero aún en esta fase pueden surgir co­sas que usted no está dispuesto a tolerar por el resto de su vida y será necesario con el dolor de su corazón, terminar una relación a pesar de los comentarios de la familia, amigos y todos aquellos que los aman ya juntos.

Nunca que alguien termine con nosotros significa que no servimos. Son tantas va­riables. Si alguien termina una relación con usted no significa que todo está aca­bado. Para esa persona, en su mente fali­ble, en sus posibles evaluaciones erradas, considera que es mejor estar separados y cada quien debe seguir su camino, que permanecer juntos y sufrir consecuencias en donde ambos se lastimarán en el fu­turo. Si esto le pasa a usted, llore cuanto pueda, pero tome fuerzas en Dios y siga adelante.

¿Cómo saber si son compatibles? Esta es su decisión. Por eso aquellos matrimo­nios arreglados de antes funcionaban, decidían amar y punto. Pero es su deci­sión. ¿Cuáles son las ventajas y desventa­jas de continuar juntos en 5, 10, 25 o 50 años de vida? Siéntese y escriba en una hoja de papel al lado izquierdo las venta­jas y al lado derecho las desventajas. Por­que una vez decimos sí acepto es en las buenas o en las malas, para bien o para mal, en salud o enfermedad y hasta que la muerte nos separe.

Pero recuerde, una amistad sólida debe ir primero. Y sólo luego, un noviazgo. Esto le ahorrará muchísimos problemas. Pero si llegó a la conclusión que usted no es compatible con esa persona porque no está dispuesto a pagar el precio para serlo o tiene grandes dudas que se la persona adecuada, tendrá que tomar la difícil de­cisión de terminar la relación y aceptar las consecuencias de su decisión.

(CONTINÚA… DALE CLICK ABAJO EN PÁGINAS…)

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