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Devocional – INFIDELIDAD

Devocional - INFIDELIDAD

Pasaje Clave: Jueces 2:11-23

DE MAL EN PEOR 1
Movidos por su ignorancia espiritual, ¿Qué pésima decisión toman los israelitas? (vs.11)
No solo permitieron que sus enemigos vivieran con ellos…
No solo fueron doblemente ignorantes… de Dios y de las obras de Dios…
Sino que también sustituyeron a Dios por los dioses de sus enemigos.
Todo lo que podían hacer mal… ¡lo hicieron mal!
¿Recuerdas algún momento de tu vida en el que hiciste todo mal? ¡¡Pero todo mal!!
¿Qué consecuencias tuviste? ¿Cómo te sentiste?

¿A quién abandonan y a quiénes adoran? (vs.12)
La ignorancia espiritual te conduce a la infidelidad espiritual.
Infidelidad es cuando engañas y traicionas a la persona que dices amar. Por ejemplo: estás de novio con una morocha de ojos verdes, pero transas con la rubia de ojos azules. Estas casado pero tienes sexo con otras mujeres. Haces lo que vulgarmente se dice: “meter los cuernos”. Exactamente eso fue lo que hicieron los israelitas con Dios: le metieron los cuernos con otros dioses. Abandonaron a Dios para amar y adorar a otros dioses.

¿Quiénes eran estos dioses? (vs.13)

  • Baal. Era el dios cananeo de la fertilidad y la naturaleza. El plural “baales” (vs.11) se refiere a varias representaciones de este dios en diferentes lugares de culto. 11 veces es mencionado Baal en el libro de los jueces (2:11, 13, 3:7, 6:25, 28, 30-33, 10:6, 10).
  • Astarot (Astarté). Era la diosa femenina de la guerra y la fertilidad, pareja de Baal. (10:6).
    Ambos dioses, y todas sus variantes (Baal-Berit, Baali, Baal-Peor, Baal-Zebub, etc.), eran adorados por los cananeos (¡y ahora también por los israelitas!) porque creían que de ellos dependían las buenas cosechas y la fecundidad de los rebaños.

¿Qué consecuencias sufren por ser infieles a Dios? (vs.14-15)
¡¡Wooowww!! ¡¡Tremendo!! Pérdidas económicas, debilidad, angustias, derrotas, fracasos, humillaciones…

ME ERES INFIEL, PERO TE SIGO AMANDO
A pesar de sus infidelidades, ¿Qué hace Dios por ellos? (vs.16)
Dios nunca dejará de amarnos. Su amor incondicional por nosotros está garantizado, no importa lo que hagamos, no importa lo que vivamos. Pero una cosa es el amor de Dios (que nunca te abandonará), y otra cosa es la santidad y la justicia de Dios. Dios nos ama, pero no soporta ni tolera nuestros pecados, nuestras adicciones, nuestros hábitos mundanos, nuestras hipocresías y falsedades espirituales (“en la iglesia soy rebueno pero en la calle hago cualquiera”, “en la iglesia sirvo a Dios pero afuera tengo sexo con mi novia, o soy violento, o mentirosa”).
Dios te ama, pero tus pecados sin confesar y tu falta de arrepentimiento te harán sufrir, perderás tiempo y las mejores bendiciones de Dios para tu vida.

Sin embargo, ¿Qué hacen ellos? (vs.17)
¡Siguen metidos en cualquiera! ¡A full con la ignorancia y la infidelidad espiritual!
¿Y qué hace Dios por ellos? (vs.18)
Por amor, y por su gran misericordia, escucha sus llantos, mira sus lágrimas y levanta jueces para liderarlos y salvarlos de sus enemigos.
“¿Y por qué lo hace si ellos no se lo merecen?”
Por la misma razón por la cual nos escucha a nosotros, nos perdona y nos da nuevas oportunidades: ¡por amor! ¿O acaso nosotros sí lo merecemos?
Por amor… frena su castigo.
Por amor… perdona nuestros pecados.
Por amor… oye nuestras oraciones.
Por amor… nos da nuevas oportunidades para que aprendamos de nuestros errores y no volvamos a repetirlos.

¡¡Pero estos tipos no aprenden más!! ¿Qué hacen ahora? (vs.19)
Vuelven a lo mismo, ¡pero peor que antes! ¡Mas idolatría! ¡Más infidelidad! ¡Mas dioses a quienes adorar! ¡Mas rechazo a Dios! ¡Mas pecados! ¡Mas problemas y sufrimientos inútiles! ¡Mas insensibilidad espiritual!
De la ignorancia espiritual avanzan a la infidelidad espiritual, para terminar espiritualmente insensibles. ¡¡Ya no les importa nada de nada!!

Entonces, Dios ejecuta disciplina y juicio. ¿Qué hace? (vs.20-23)
¡¡Durísimoooooo!! ¿Entiendes? Esto es lo que pasa cuando hacemos lo que queremos, cuando desobedecemos, cuando actuamos con rebeldía, cuando Dios deja de importarnos. Y aún así… Él nos ama. ¡Tremendo!

Extracto del libro Desafíos para Jóvenes y Adolescentes: Jueces.

Por Edgardo Tosoni



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