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Para Líderes – DESARROLLA LOS ACERCAMIENTOS QUE FALTAN

Para Líderes - DESARROLLA LOS ACERCAMIENTOS QUE FALTAN

Ahora es el momento de identificar cuales son las barreras que te impiden desarrollar una pastoral juvenil con los cuatro acercamientos en plena función. En el módulo que sigue vamos a tratar de forma profunda algunos de los obstáculos generales más frecuentes en el intento de llevar a cabo el proceso educativo. Pero aquí queremos dar un panorama sencillo acerca de algunas barreras específicas relacionadas con cada acercamiento.

El grupo grande

Barrera 1: pocos integrantes. Muchas iglesias son pequeñas, así que su reunión de «grupo grande» resulta ser mas bien un grupo pequeño, porque es pequeño y homogéneo (compuesto de gente muy similar). Aunque no resulta necesario tener mucha gente para que un grupo cumpla las funciones educativas de este acercamiento (especialmente sus funciones espiritual, psicológica, integradora y de preparación para la vida eclesial, y en cuanto a proporcionar compañerismo y ocio) hay algunas funciones que sí quedarán limitadas cuando el tamaño del grupo es reducido.

Los jóvenes y adolescentes quieren relacionarse con una gran variedad de gente de su edad. Si su único contacto con otros creyentes es siempre con las mismas personas, pueden llegar a sentirse aislados y aburridos y pueden buscar compañerismo fuera del grupo, más por encontrar variedad que por falta de amor a Dios. Esta situación se vuelve aún más urgente con los jóvenes de mayor edad que están buscando una pareja. Pueden llegar a sentirse desesperados porque los únicos creyentes que conocen son los pocos que se ven en su pequeña congregación.

Los pocos recursos (de dones, de espacio, de dinero, y otros) de una congregación pequeña también pueden ser un factor que limita a un grupo en sus planes tanto de ocio como de evangelización.

Una buena opción para los grupos que enfrentan estas limitaciones es juntarse con otros grupos o iglesias para fines específicos. Por ejemplo, algunas congregaciones pequeñas pueden reunirse juntas cada semana, o una vez al mes si lo prefieren, con el fin de encontrar diversión y compañerismo. O pueden realizar un esfuerzo conjunto una vez por semestre para llevar a cabo un evento evangelístico creativo. De esa forma pueden disfrutar de los beneficios de un grupo grande sin perder su identidad como congregación.

Barrera 2: poca asistencia. Hay mil motivos que pueden contribuir a crear una situación en la que, habiendo mucha gente joven en la iglesia, sin embargo no asistan a las actividades juveniles. En el módulo que sigue veremos con más detalle algunas barreras relacionadas con los jóvenes, su falta de compromiso y de motivación. Pero tengamos cuidado con echarles la culpa siempre. Puede ser que no concurran porque el grupo no suple sus necesidades o simplemente porque se aburren. También existe el problema de que muchos jóvenes tienen agendas muy llenas y se les dificulta venir. En otros casos hay papás que no facilitan su asistencia.

Tu responsabilidad es investigar las raíces del problema y ser creativo para buscar una solución. Recuerda, el fin no es tener una reunión de grupo grande cada semana. El fin es ayudar a los jóvenes a ser y pensar como Jesús. Y para lograr ese fin necesitas suplir las necesidades que se pueden abarcar con este acercamiento.

Los grupos pequeños

Barrera 1: falta de líderes. Sabemos que es más fácil encontrar siete personas para cantar o tocar con el grupo de alabanza que encontrar siete personas para dirigir la misma cantidad de grupos pequeños. Pero lo último resulta imprescindible para la pastoral juvenil mientras que lo primero constituye simplemente un toque agradable.

Sin líderes capacitados y comprometidos no puedes tener los grupos pequeños necesarios y sin grupos pequeños no vas tener una pastoral juvenil que siga el patrón que Jesús nos ha dejado. Por lo tanto, volvemos a afirmar y enfatizar que el desarrollo de un equipo de líderes es tu primera prioridad si deseas llevar a cabo una buena pastoral entre tus jóvenes y adolescentes.

Levantar y formar líderes es un proceso constante, tal y como nos mostró Jesús quien,

Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros», les dijo a sus discípulos. «Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo». (Mateo 9: 36–38)

Barrera 2: falta de organización y supervisión. Tener un equipo de líderes trabajando es una gran bendición para ti como encargado y para los jóvenes y adolescentes. Pero a la vez crea responsabilidades y trabajo. En el módulo acerca del liderazgo explicamos que un líder eficiente funciona simultáneamente en las áreas de trabajo y del mantenimiento del equipo y del individuo. En otras palabras, como líder, tienes la responsabilidad de supervisar no solamente el ministerio de los grupos pequeños (sus materiales, su asistencia, cualquier problema o duda) sino también a los líderes como grupo y a cada líder como individuo. Si fallas en alguna de esas áreas, todo el ministerio sufrirá las consecuencias.

Aquí se manifiesta la importancia de las competencias de la conducción profesional señaladas en el NIVEL DE COMPETENCIAS PARA LÍDERES DE JÓVENES. Si no las tienes, ni naturales, ni bien desarrolladas, la cosa más importante es reconocerlo. Si no reconoces una necesidad, no se la puede suplir. Después de reconocerla, debes buscar cómo fortalecer esta debilidad. Sugerimos una estrategia doble: esforzarte por mejorar en esta área y a la vez apuntalar el ministerio por medio del apoyo de alguien dotado en esta esfera.

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