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De Novios – POR QUÉ COMPARTIR LA MISMA FE?

De Novios - POR QUÉ COMPARTIR LA MISMA FE?

¿Es realmente necesario compartir la misma Fe ¿Por qué?

Seguí leyendo y encontrarás la respuesta.

1. Porque es un mandato de Dios. Y no es para anularnos ni para reprimirnos, sino para protegernos y darnos lo mejor. Dios no nos elige la novia o el novio, pero sí establece claramente que no debe haber “yugo desigual” (Gn.24:3-4, Esdras 9:2, 10:10-11, 2º Co.6:14-16).

El yugo desigual produce: Metas diferentes. Incomodidad. Tensiones. Conflictos. Luchas. Reproches. Rivalidades. Enojos. Angustias. Etc.

2. Por las diferencia lógicas en la manera de pensar, de vivir y de hablar de cada uno. Los problemas y las decisiones serán enfrentados bajo diferentes perspectivas de vida. Amistades, diversiones y deseos serán distintos. Estas diferencias separan a la pareja. Es un tema de valores y principios de vida. Si hay conflictos de valores, habrá conflictos en muchas otras áreas de la relación, porque lo que uno quiera o desee, el otro lo rechazará.

Si el noviazgo es malo, entre otras cosas por compartirlo con la persona equivocada (“yugo desigual“), el matrimonio será peor. Pero si el noviazgo está bien formado el matrimonio tendrá garantías de éxito. Si en cambio, durante el noviazgo ambos pueden compartir una buena comunicación, un amor sincero y las mismas bendiciones y responsabilidades espirituales es casi seguro que tendrán un matrimonio exitoso.

Es importante plantearle a los adolescentes desafíos bien claros y definidos con respecto a este tema. Por ejemplo: “La persona que te gusta o de la que estás enamorado ¿es un hijo de Dios?”. “¿Recibió a Jesús como su único Salvador y Señor?”. “Tu novio o novia ¿tiene tu misma fe?”. “¿Disfruta de las cosas espirituales o le resultan una carga?”.

Para evitar las meteduras de pata propias de la edad y del apresuramiento, y para que la decisión no sea puramente física (“quiero salir con ella porque está rebuena”), o superficial (“me gusta porque es divertido”), enseñémosles a ver más allá. Por ejemplo:

A. Vida familiar. ¿Cómo es en el trato con su familia? ¿Qué tipo de relación tiene con sus padres?

B. Inversión del tiempo. ¿Qué hace? ¿Estudia? ¿Trabaja? ¿Se “rasca” todo el día? ¿Cómo usa su tiempo?

C. Amistades. ¿Con quiénes anda y qué hace? ¿Quiénes son sus mejores amigos? ¿Tiene amigos o es un antisocial? Las amistades influyen para lo bueno como para lo malo.

D. Vida espiritual. ¿Tiene una relación personal con Jesús? ¿Ama a Dios? ¿Está dispuesto a obedecer al Señor?

E. Vida de iglesia. ¿Congrega? ¿Es protagonista en la vida de la iglesia? ¿O es espectador y aparece de vez en cuando?

F. Proyectos y metas. ¿Qué planes tiene para el futuro? ¿Tiene sueños, metas? ¿Está haciendo algo para alcanzarlas? ¿O vive porque el aire es gratis?

G. Intenciones. ¿Por qué y para qué quiere estar con vos? (suponiendo que esté realmente  interesado en vos). ¿Sus motivos, para salir con vos, son los correctos? Lee aquí para entender mejor este punto.

Estas preguntas les ayudarán a enfocarse y conocer mejor al otro antes de involucrarse emocionalmente.

Por Edgardo Tosoni



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