CAMPAMENTOS ESPECIALIZADOS

A. Campamentos Viajeros. Los campamentos viajeros o campamentos de caravana son, sencillamente, con­ferencias en las que el grupo entero se mueve hacia un nuevo destino cada día. Los acampantes viajan en autobuses, camio­netas, autos o bicicletas. Dependiendo del tiempo disponible, el cronograma para cada día incluye el tiempo de viaje, las visitas a lugares turísticos o de interés y una reunión. Algunos días tal vez sean solo visitas y actividades. Lo importante en los campamentos viajeros es tener flexibilidad en los horarios. La mayor parte se va improvisando día a día. Permitamos que el sitio donde nos encontramos determine qué actividades rea­lizar con los chicos. Si el grupo se siente muy agotado, procu­remos entonces que pase la noche allí.

B. Viaje a la Playa. Los viajes a la playa pueden ser muy eficaces para introducir a chicos nuevos dentro del grupo de jóvenes de la iglesia. Uno de los modos posibles con­siste en transformar el viaje en una experiencia de «uno más uno». Cada joven, para poder asistir, debe invitar a un amigo que no concurra a la iglesia. Previamente al viaje, deberán concurrir a dos reuniones de orientación, en las que se expli­carán los pasos básicos para contagiar a otros nuestra fe en Cristo. Para ayudar a afianzar las relaciones en esta propues­ta, podemos emplear la idea titulada: «¡Tener amigos es tan hermoso como ir a la playa!» que lo vas a encontrar haciendo click AQUÍ. 

  • Cronograma diario: Es simple: desayuno, playa, almuerzo, playa, merienda, playa, cena, playa, reunión, des­canso nocturno.
  • Comida: No escatimemos en comida. El mejor modo de organizarlo es armando grupos de diez o doce jóvenes. Cada grupo deberá escoger su capitán de cocina. El capitán tendrá la responsabilidad de ver que su grupo tenga suficien­tes utensilios para cocinar. Cada acampante llevará su propio plato, vaso, sus cubiertos y también los lavará luego de cada comida. Una carpa servirá para organizar las comidas, que se repartirán en los horarios fijados, entregándoselas a los capi­tanes de cada equipo solamente.
  • Costos: Aun con comida de buena calidad, habitual­mente se pueden mantener bajos los costos. Lo importante es calcular los pagos de inscripción para que se cubran todos los gastos. Un viaje a la playa no será difícil de organizar con chi­cos ansiosos de pagar el precio para asistir.

C. Viaje a la Montaña. Esta es otra experien­cia que resulta perfecta para el esquema «uno más uno», con los mismos requerimientos para asistir que en el ejemplo anterior. Intentemos alquilar un lugar con habitaciones o un lugar para acampar que no quede muy lejos de las montañas. Podemos conseguir guías para realizar excursiones, organizar un picnic entre los árboles y tal vez aprovechar alguna de las ideas de la propuesta anterior denominada «Campamentos con expertos». Para ayudar a los acampantes a meditar sobre la creación de Dios durante el viaje a la montaña podemos emplear la idea titulada «Boletos para una telesilla santa» que se encuentra en el capítulo «Planificación» de este libro.

D. Campamento de una Noche. Este es un campamento sencillo de organizar Acampemos con el grupo un viernes por la noche en algún lugar cerca de una playa o un lago. Para cenar preparemos hamburguesas con gaseosas. Mantengamos el carácter simple de las actividades. Para el resto de la noche incluyamos una fogata, juegos, canciones y un devocional dirigido por uno de los chicos o por el director de jóvenes. El sábado por la mañana sirvamos algo rico para desayunar con jugo y café. Pasemos el día en la playa o el lago y almorcemos salchichas allí mismo. Que los chicos regresen a sus casas el sábado por la noche.

CAMPAMENTO DE PADRES Y ADOLESCENTES

La siguiente idea fue empleada, con muy buen resultado, para establecer un ministerio familiar en el programa de jóvenes. El requisito para asistir al retiro consistía en que hubiera al menos un adolescente y un padre o madre de la misma fami­lia. Un campamento así puede comenzar el viernes a las nueve de la noche y finalizar el sábado a las ocho de la noche. Este programa de corta duración permitirá que los padres puedan dejar con mayor facilidad sus ocupaciones para asis­tir y también ayudará a mantener los costos bajos.

Viernes:

  • 9:00 p.m. Actividades con el orador invitado, rompehielos y película divertida para disfrutar todos juntos.
  • 10:00-10:30 p.m. Refrigerio.

Sábado:

  • 8:00 a.m. Desayuno.
  • 9:00 a.m. Reunión de padres con el orador invitado y adolescentes con el líder de jóvenes.
  • 10:00 a.m. Descanso.
  • 10:30 a.m. Reunión todos ¡untos con el orador invitado.
  • 11:30 a.m. Recreación.
  • 12:15 p.m. Almuerzo.
  • 1:30 p.m. Película o actividad.
  • 2:00 p.m. Discusiones en grupo.
  • 3:00 p.m. Tiempo libre.
  • 5:00 p.m. Merienda.
  • 6:00 p.m. Partida de regreso a casa.

La primera noche, algunas dinámicas para romper el hielo y una película entretenida ayudarán a todos a relajarse, espe­cialmente a los padres. Podemos llevar un orador invitado que tenga experiencia con las familias para que predique un breve mensaje; y luego pasar el resto de la noche simplemente en comunión. Hagamos que los padres compartan habitaciones con los hijos y las madres con las hijas. Se puede organizar esto de cualquier forma que lo deseemos.

Figuran dos reuniones en la agenda del día siguiente. La primera puede llevarse a cabo para los padres y adolescentes por separado, con charlas individuales. Luego, todos deberán reunirse en un solo grupo para una sesión de conversación con el orador invitado. La recreación puede incluir voleibol (será muy divertido si los padres toman la mano de sus hijos todo el tiempo). El básquetbol también puede ser un buen juego familiar padres e hijas contra madres e hijos.

Durante la tarde, podemos proyectar una película o coordi­nar una actividad que promueva un debate acerca de la comu­nicación dentro de la familia. Luego de esto, cada familia debe­rá agruparse para hacer un análisis sobre las presiones en su hogar. Usualmente lleva bastante tiempo hacer funcionar esta actividad, pero los resultados son maravillosos. Luego de tres cuartos de hora, todas las familias volverán a reunirse nueva­mente para contar lo que lograron a través de esta reflexión. Dejemos que conversen acerca de las maneras en que las fami­lias pueden hacer las cosas para llegar a comprenderse mejor unos a otros. Que los chicos también expresen lo que les agrada hacer con sus padres o lo que les gusta de sus padres y vicever­sa. Para ser un retiro corto es bastante eficaz y los resultados a largo plazo pueden ser muy provechosos. (Jim Grindle).

Extracto del libro Campamentos

Por Autores Varios

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