RETIRO DEL TABERNÁCULO

El tabernáculo del Antiguo Testamento era más que un lugar de adoración: simbolizaba la tranquilidad, la reflexión y el estudio. Se puede planificar un retiro alrededor de estas ideas. Llevemos a un orador invitado que no hable solamente de la adoración personal, sino que también guíe al grupo a desarrollar ese hábito. Tal vez el orador pueda basarse en un libro corto que trate sobre la temática. Por supuesto, durante un retiro de este tipo, debemos separar una buena cantidad de momentos tran­quilos para que los adolescentes practiquen en soledad lo que el orador enseña. ¡Y asegurémonos de que el programa planificado para el campamento incluya también tiempos de «Tabernáculo grupal» y de «Maná»! (Greg Fiebig).

ENCERRADOS EN LA IGLESIA

«Encerrados en la iglesia» es un experimento de educación cris­tiana diseñado para brindar a los chicos una experiencia inten­siva durante una semana. Como meta intenta fortalecer el creci­miento personal, el compañerismo y el estudio. Usualmente estos puntos se trabajan lejos de la iglesia, en un campamento o en un retiro; pero en la experiencia de «Encerrados en la iglesia» los chicos viven propiamente dentro de ella por una semana entera. Si comenzamos un lunes, debemos continuar hasta el sábado, ya sea durante el verano, durante un receso escolar corto, o cuando los chicos estén libres de clases por una sema­na. Podemos preparar algunos lugares para dormir en catres, colchones inflables, bolsas de dormir, o algún otro modo que eli­jan los chicos. Podemos preparar todas las comidas en la iglesia o encargarlas (entrega de pizza, u algo similar). Tal vez la última cena, el banquete, pueda ser una comida con las familias de los chicos. Cada familia debe llevar algo para comer y compartir los alimentos entre todos. Luego podrán disfrutar juntos del progra­ma de la noche.

La rutina diaria del programa «Encerrados en la iglesia» puede ser bosquejada a partir del siguiente horario, que fue empleado por un grupo de jóvenes:

8:00-8:30 a.m.: Se sirve el desayuno. Hagámoslo simple: cereales con leche fría y jugo de naranja, por ejemplo. Tal vez podamos preparar huevos revueltos con pan tostado alguna mañana. Antes del desayuno podemos realizar ejercicios para lograr que los chicos se despabilen.

8:30-10:00 a.m.: Tiempo de estudio en la iglesia. Compremos para los chicos un buen libro de texto (de precio accesible) que sirva para cubrir una semana. Elijamos una temática interesante que pueda ser estudiada día a día, por ejem­plo, «La vida de Cristo», «Valores cristianos», o «Las siete últi­mas palabras de Cristo» (para la semana de Pascua). Los chicos deben emplear ese tiempo en leer y estudiar el texto, tomar notas, utilizar sus Biblias, escribir las preguntas que surjan, y cosas por el estilo. Esos momentos están dedicados a un estudio personal.

10:00-12:00 a.m.: Estas dos horas deben planearse para que graben lo aprendido en el bloque anterior de estudio perso­nal. Podemos variar los métodos cada día. Alguna vez organi­zaremos una visita a la biblioteca pública donde los chicos podrán buscar otras referencias para profundizar su compren­sión sobre el tema. En este caso, dedicaremos un tiempo para enseñarles cómo buscar y encontrar libros o publicaciones rele­vantes para su estudio. Luego los chicos podrán exponer, junto con el resto, lo que hayan encontrado. Otro día podemos pro­yectar una película relacionada con la temática del estudio, o invitar a un orador especial. Si el Instituto Bíblico o Seminario se encuentra cerca, tal vez los chicos puedan visitar alguna clase, o uno de los profesores pueda impartirles algunos de sus conoci­mientos. Otras posibilidades son los grupos de discusión, dramatizaciones y otras formas que sirvan para seguir profundizando.

12:00-13:00 p.m.: Almuerzo.

13:30-7:00 p.m.: Para el tiempo libre de las tardes, podemos planear actividades diversas. En verano, cuando hace calor, nadar en alguna piscina pública o privada puede ser parte del cronograma. A continuación, ofrecemos algunos otros ejemplos de actividades:

  • Proyectos de servicio: Ministrar a los necesitados, efectuar tareas para ayudar a personas discapacitadas de la comunidad o que sufren alguna carencia, realizar trabajos en la iglesia (mantenimiento, reparaciones, pintura), visitar a personas convalecientes.
  • Eventos especiales: Búsquedas del tesoro, concurso de barriletes, excursiones en bicicleta, y actividades semejantes.
  • Paseos: Realizar una visita a un parque de diversiones, el zoológico, la playa, las montañas, un museo de arte, o algún otro lugar interesante y divertido que no se encuentre demasiado lejos.
  • Juegos: Juegos de interiores (juegos de mesa, cartas, pingpong, entre otros). Se le pueden entregar a cada chico veinte tar­jetas (o fichas) al comienzo de la semana. Cada vez que pierdan un juego, deben entregar una de las tarjetas al ganador. Al final de la tarde (o de la semana) el que tenga más tarjetas gana un premio.

7:00-8:00 p.m.: Higiene: Llegó la hora de ir a darse un muy buen baño.

8:00-9:00 p.m.: Cena.

9:30 p.m. en adelante: Canciones, películas, dramatizaciones, actividades divertidas y de compañerismo, sesiones de rap, debates, invitados especiales (grupos de música, oradores, y otros), tiempos de preguntas y respuestas, juegos nocturnos y cosas similares.

Una experiencia como «Encerrados en la iglesia» puede resultar en un cambio refrescante con respecto a los campamen­tos y retiros tradicionales y, en algunos casos, los chicos llegan a apreciar y valorar un poco más el edificio de su iglesia luego de pasar una semana viviendo en él. Además, este es un modo excelente de aprovechar al máximo las facilidades que brinda la iglesia.

Recordemos tener varios consejeros bien entrenados. Una buena proporción es un consejero por cada ocho jóvenes, tal como lo haríamos para un campamento normal. Seamos creati­vos en todos los puntos de la planificación, ¡y preparémonos para una semana maravillosa! (Gary Smith).

CAMPAMENTOS CON DÍAS ESPECIALES

Para hacer que un campamento con adolescentes en sus prime­ros años de secundaria sea original, designemos cada día con un título especial. Las actividades y el vestuario pueden adaptarse a cada uno de ellos. He aquí algunas sugerencias de jomadas especiales con ideas apropiadas para cada ocasión:

  • Día de la naturaleza: Excursión, búsqueda del tesoro, picnic, caminata nocturna.
  • Día al revés: Invirtamos el horario de las activi­dades, las comidas, usemos la ropa al revés, caminemos hacia atrás cuando nos dirijamos a las actividades.
  • Día de drama: Tengamos dramatizaciones preparadas y representadas por consejeros, por acampantes y por otros miembros del equipo.
  • Navidad en junio (o julio, o agos­to): Celebremos preparando artesanías para regalar a una persona escogida al azar, de modo que cada acampante haga un regalo y reciba otro. Podemos crear el ambiente con repre­sentaciones de Navidad y villancicos. (William C. Moore).

Extracto del libro Campamentos

Por Autores Varios

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