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Estudios Bíblicos – VÍCTIMAS O VENCEDORES? 2

Estudios Bíblicos - VÍCTIMAS O VENCEDORES? 2

Continuemos.

Observa que la mentalidad de langosta hace que una persona:

  • Se concentre en las debilidades en lugar de los puntos fuertes, y en las limitaciones en vez del potencial;
  • Se vuelva negativa, aún en presencia de hechos positi­vos;
  • Limite sus esfuerzos por lograr el éxito, cambiándolo por una salida fácil;
  • Se desvalorice a sí misma.

Las personas que tienen una mentalidad de langosta se ven a sí mismas como indignas y de poco valor. Llegan a esta conclusión basadas en “opiniones equivocadas” en lu­gar de la realidad. La mentalidad de langosta no permitió que Moisés fuera todo lo que Dios deseaba, pero no lo excusó de la responsabilidad de concretar el propósito de Dios. No tenemos que mirar muy lejos para ver toda clase de personas, jóve­nes o viejas, ricas o pobres, dotadas o no, que sufren de es­ta enfermedad de la mentalidad de langosta. Siempre de­bemos recordar que el diablo desea poner límites a lo que podemos hacer, pero Dios desea que pensemos como él piensa, que veamos como él ve, y que creamos que tene­mos importancia en él, para poder lograr lo que él desea que logremos.

Lee Éxodo 4:15 en el margen. ¿Qué dos cosas pro­metió Dios?

Uno pensaría que Moisés, habiendo vencido en su lucha inicial contra la mentalidad de langosta, ya no volvería a sufrir de ella nunca más. Pero si no tenemos cuidado, si ol­vidamos la forma en que nos ve Dios, podemos volver a caer en los viejos hábitos. Moisés, adicto a la mentalidad de langosta en recupera­ción, descubrió que el pueblo, después de escuchar el in­forme de los espías, también se convertía en víctima de es­ta mentalidad. Entonces se volvió al Señor para pedirle di­rección en cuanto a cómo sacar al pueblo de esta mentali­dad destructiva.

3. La Mentalidad de Langosta Siempre es Des­tructiva Para el Plan de Dios.

La mentalidad de langosta siempre es destructiva para el plan de Dios para ti. Lamentablemente, muchas personas crecen creyendo que son inferiores. Podemos desarrollar un complejo de inferioridad, si confiamos en opiniones so­bre nosotros mismos que no se corresponden con la Pala­bra de Dios. Cuando lo hacemos, vamos directamente al comercio local donde venden grandes dosis de la mentali­dad de langosta… y aprovechamos la oferta.

Quizá hayas tenido malas experiencias en el pasado, o al­guien te haya dicho cosas como: “No tienes un gran talen­to”, “Nunca llegarás a nada”, o “No tienes oportunidad”. Y el diablo ha susurrado en tus oídos que eso es cierto. Él es­tá acostumbrado a convencerte de que jamás podrás tener éxito, que otros tienen más talento, más amigos, más dine­ro, más inteligencia, y que nunca llegarás a su altura. Pero Dios no crea basura. ¡Tú no eres inferior! La inferioridad se refiere a las áreas externas de lo que somos. Recuerda que Dios ve tu corazón. Aunque tengas limitaciones físicas, ¡no eres inferior, porque Dios se concentra en tu interior!

Lee Números 14:1-4 en tu Biblia. ¿Cuál fue la res­puesta del pueblo ante el informe de los espías?

Lee Números 14:26-35 en tu Biblia. ¿Cuál fue el re­sultado de la mentalidad de langosta de los espías?

Identifica algunas formas en que hayas sido víctima de la mentalidad de langosta en las siguientes áreas. Escribe cosas que has creído con respecto a tu propia ca­pacidad o la capacidad de Dios para marcar una diferencia en cada área.

  • Familia
  • Escuela
  • Relaciones
  • Carrera/Futuro

Llena los espacios en blanco de este versículo: Pero el SEÑOR dijo a Samuel: No mires a su____________________, ni a lo alto de su_____________________, porque lo he _____________; pues Dios ________________ como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia _____________, pero el SEÑOR mira el________________ (1 Samuel 16:7).

Agradece a Dios por crearte para vencer la mentalidad de langosta. Pídele que hoy llene tu mente con sus pensa­mientos.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Venciendo en la Tierra de los Gigantes” (Edición Para Jóvenes)

Por William Mitchell

Lee El Tercer Estudio de la Primera Semana.



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