Cuando pienso en mi adolescencia, me doy cuenta de algo que me hubiera ayudado en la relación con mis padres y me hubiera permitido disfrutar más esa etapa de la vida. Me doy cuenta que podría haber sido más consciente de la etapa que ellos estaban viviendo. ¿A qué me refiero? Aunque estás ansioso por convertirte en adulto, te cuento que la adultez tiene su gama de dificultades también. Hace poco hablaba con una chica en Guayaquil, Ecuador, que me decía que estaba desesperada por convertirse en una persona mayor y que todos los demás la vieran como una adulta. Mientras ella me hablaba con los ojos chispeantes, yo pensaba: no sabe lo que está diciendo, no sabe lo que le espera. Así que se lo dije: cuando llegues a la adultez cambiarás tu caja de problemas de la adolescencia por una caja de problemas de la adultez. Aunque algunos problemas terminan, otros comienzan. Veamos:

Problemas físicos: Aunque tus padres estén sanos en este momento, el cuerpo de un adulto no es igual al de un adolescente. Actividades que probablemente no te cansan a ti, a tus padres probablemente los dejan con la lengua afuera. Según la edad que tengan, algunos de sus amigos comenzarán a tener problemas serios de salud y con el paso del tiempo es posible que alguno de ellos muera.

Problemas financieros: A menos que tus padres tengan ya mucho dinero, es muy probable que este tema les genere mucho estrés. Llegar a fin de mes y hacer que el dinero alcance, pagar las deudas, atender nuevas cuentas, pagar los impuestos, y hasta ahorrar para tus estudios y ocuparse de tus necesidades no es como dar un paseo por el parque.

Problemas laborales: He visto a muchas familias sufrir por esta causa, y pasar por conflictos serios. La falta de empleo puede afectar todas las áreas de la vida. Sin dudas tienes que ser muy sensible si a tus padres les toca pasar por eso.

Problemas familiares: Por si no te diste cuenta, es muy probable que tus padres tengan padres… y que tus abuelos ya necesiten una ayuda más concreta de parte de la familia. También es posible que tus padres tengan problemas entre ellos. Lo más probable es que tus padres estén en la ‘mediana edad’. ¿Escuchaste esa frase alguna vez? Tal vez están replanteándose algunas cosas de su matrimonio.

Problemas emocionales: Yo ni siquiera me di cuenta cuando mi mamá pasó por la menopausia. ¿La meno qué? Es una etapa muy sensible de las mujeres alrededor de los 40 o un poco más. El cuerpo deja de ser fértil y las hormonas generan un montón de sensaciones raras. Te cuento por qué yo no me di cuenta: porque mis papás me tuvieron cuando ellos ya eran bastante mayores, de modo que yo era bastante chico cuando le tocó a mi mamá pasar la menopausia. En tu caso tal vez ya seas adolescente, y a veces no entiendas las reacciones emocionales de tu mamá. Por eso es bueno saber de qué se trata.

Ahora bien, a los hombres les sucede algo parecido. Se conoce como la andropausia. ¡Eso suena a androide! Y sí, los hombres somos algo androides. En nuestro caso las emociones tienen que ver con la evaluación de lo que logramos en nuestra juventud y las metas laborales que alcanzamos. A veces también influye el concepto que tenemos de nosotros mismos. Por eso, si tu papá a veces parece más gruñón que de costumbre y da la impresión de que prefiere estar solo, recuerda que es normal, está en esa etapa un poco androide.

¡AY, LA FAMILIA!

La Biblia no tiene miedo de mostrarnos que hay todo tipo de personas en la familia de Jesús. En la lista de sus antecesores tenemos gente buena, gente mala y hasta completos desconocidos. Algunos fueron reyes y héroes de la fe que dedicaron su vida al Señor. Otros fueron asesinos, prostitutas y toda clase de inadaptados.

Eso nos ayuda, en primer lugar, porque significa que, aunque nuestra familia no sea la mejor y nuestros padres no sean los padres del año, Dios todavía puede usarnos. Una y otra vez en las Escrituras vemos malos padres que traen al mundo buenos hijos. Que tus padres o tus abuelos no hayan sido fieles al Señor no significa que tú no puedas serlo.

En segundo lugar, la Biblia nos muestra que Dios puede utilizar a quien quiera para alcanzar lo que tiene planeado hacer en este mundo. Dios no escogió a la mejor familia para traer al Mesías al mundo. Más bien, vemos que eligió gente normal para hacerlo, y hasta hubo personas con debilidades serias entre los familiares de Jesús.

Así que, si miras a tu familia y encuentras defectos, ¡es una familia normal! De hecho, hasta puede ser una ventaja para ti. Dios quiere seguidores que se hagan fuertes a pesar de sus debilidades. El quiere darte fuerza en medio de una existencia que no es para nada fácil. Si tienes una familia perfecta, te felicito. Pero lo más probable es que tengas una familia como cualquier otra y que Dios tenga planes para bendecirte en esa familia.

¿Por qué no le pides a Dios por tu familia ahora, y también le agradeces por ella? No necesitas ser parte de la banda de adolescentes rebeldes siempre en contra de sus padres. ¡Hay una rebeldía mejor, la de ser verdaderamente diferente! Hasta tus padres quedarán sorprendidos.

Extracto del libro Rebeldes Con Causa

Por Lucas Leys

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