SANTOS CONTROLADOS POR DEMONIOS

Importa mucho entender que los cristianos somos blanco de las influencias demoníacas. Aquellos que dicen que la vida del creyente no puede ser afectada por un demonio, nos dejan sólo con dos posibles respuestas para los problemas que enfrentamos: la causa somos nosotros o Dios. Si nos culpamos a nosotros, nos sentimos desesperanzados porque no podemos hacer nada para parar lo que estamos haciendo. Si culpamos a Dios, se hace trizas nuestra confianza en El cómo nuestro amante Padre. De una u otra manera, no tenemos posibilidades de ganar la victoria que la Biblia nos promete.

En realidad, estamos metidos en una guerra contra los poderes demoníacos del derrotado reino de las tinieblas. Si Satanás logra que tú creas una mentira, podrá controlar tu vida. He aquí varias indicaciones de la Biblia de como los creyentes pueden quedar atados a la influencia demoníaca.

Lucas 13:10-18: Mientras Jesús estaba enseñando en la sinagoga «había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar» (versículo 11). El versículo 16 dice que su problema físico era causado por atadura satánica. La mujer no era incrédula sino una mujer de fe, temerosa de Dios, que tenía un problema espiritual. Tan pronto como Jesús la liberó, su problema físico desapareció.

Fíjate en que esta mujer no estaba protegida del control demoníaco por estar dentro de la sinagoga. Tampoco las paredes de la iglesia nos protegen de la influencia demoníaca. Si las murallas de concreto no son una barrera para Satanás, ¿piensas que tu piel puede serlo? El mundo espiritual no está sujeto a tales barreras naturales. Sí, esto ocurrió antes de la cruz, pero indica que los creyentes pueden ser físicamente afectados por los demonios.

Lucas 22:31-34. El apóstol Pedro es un ejemplo de creyente que perdió, transitoriamente, el control ante Satanás (vs.31). ¿Qué derecho tenía el diablo de formular semejante petición? Pedro abrió, evidentemente por medio del orgullo, la puerta a Satanás, cuando discutió con los discípulos quién de ellos era el mayor (Lucas 22:24). Aunque Pedro había decidido de todo corazón quedarse junto a su Maestro hasta la muerte (versículo 33), Jesús anunció que Pedro le negaría tres veces (versículo 34), como sucedió. Pero da ánimo saber que Jesús ya había orado por la total recuperación de Pedro (versículo 32).

Efesios 6:10-17. Este pasaje contiene la fuerte exhortación de Pablo a los creyentes (versículo 11). ¿Cuál es el propósito de la armadura? Evitar que las flechas del enemigo penetren en el cuerpo hiriendo al soldado. Si no hubiese posibilidad de que las flechas de Satanás nos penetraran, no habría necesidad de ponemos la armadura.

La enseñanza de Pablo sobre la armadura espiritual sugiere que el enemigo puede penetrar nuestras vidas y obtener cierto control. Santiago 3:14-16. Santiago nos dice que, si nos entregamos a los celos y a la ambición egoísta, podemos abrimos a ser controlados por la sabiduría que «no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal y diabólica» (versículo 15).

1 Timoteo 4:1-3. Pablo escribió que «algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios» (versículo 1). Satanás puede engañar tu mente, hasta hacerte vulnerable a su control. Las evidencias de control mencionadas aquí son costumbres antibíblicas en cuanto a lo que se refiere al hábito de comer y al matrimonio (versículo 3).

1 Corintios 5:1-13. Este pasaje contiene la enseñanza de Pablo sobre un cristiano que vivía con la esposa de su padre (versículo 1). Era un hombre tan engañado por el diablo y controlado por la inmoralidad que, evidentemente, se jactaba de su pecadora relación frente a toda la iglesia. El juicio de Pablo en este asunto fue severo: «En el nombre del Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús» (versículo 5). Pablo quería que el diablo hiciera de las suyas con este hombre durante un tiempo, esperando que dijera, por fin, «basta, ya es suficiente” y se arrepintiera.

Algunas personas se preguntan si alguien que vive tan profundamente en pecado es, realmente, cristiano. Pero si este hombre no hubiera sido cristiano, Pablo no lo hubiera corregido porque la iglesia debe disciplinar solamente a sus miembros, no a los incrédulos. Este hombre era un creyente —por lo menos, Pablo lo trató como tal— que había permitido dejarse atrapar por el pecado sexual. La esperanza de Pablo era que él viviera las consecuencias naturales de su pecado, se arrepintiera y quedara libre de su atadura.

Efesios 4:26-27. Pablo instruyó: «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo». La palabra lugar significa eso, literalmente, «un lugar». Pablo dice que podemos dar lugar en nuestra vida al diablo si no logramos decir la verdad en amor y controlar nuestras emociones. El enojo que se vuelve rencor y no perdona es una puerta abierta para el diablo (2 Corintios 2:10-11).

1 Pedro 5:6-9. La palabra devorar (vs.8) significa, engullir o tragar con avidez. Ser tragado por algo definitivamente concuerda con la idea de ser controlado por ese algo. Pedro no hubiera tenido que advertimos sobre esta posibilidad si los creyentes no pudiéramos ser controlados por Satanás.

La advertencia de Pedro sugiere dos condiciones que pueden hacer que el creyente se abra al control de Satanás. En el versículo 6 nos insta a que nos humillemos ante el Señor. Pedro indica que cada vez que resistimos al orgullo, estamos resistiendo al diablo. Los versículos 7 y 8 nos advierten que, si no aprendemos a echar nuestras ansiedades sobre el Señor, nos hacemos presa fácil.

Extracto del libro Rompiendo Las Cadenas Edición Para Jóvenes

Por Neil T. Anderson y Dave Park

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