Al hablar de la pureza de tu cuerpo queremos llevar paz a tu corazón, no estamos para juzgarte ni sancionarte, sino para ayudarte. Baja tus defen­sas, lee con tranquilidad. Piensa profundamente y llega a tu propia conclu­sión.

La Biblia habla mucho de la pureza, pero nada de “puritanismo”. ¿Sabes por qué? Porque la pureza es liberadora, tiene que ver con tu nueva vida en Cristo; el puritanismo es la cárcel de la vida interior, es el patrón de conducta que ordenan los religiosos. Muchas reglas que ahogan toda fres­cura y libertad.

La pureza debe involucrar:

  • Al corazón, Santiago 4:8;
  • Al alma, 1a Pedro 1:22;
  • A la conciencia, Hebreos 9:14;
  • Al cuerpo, 1a Corintios 6:19 y 20.

Ser puro significa nada que esconder, nada que fingir. Una sola manera de pensar y de proceder. Transparente, que no se deja corromper.

Dios exige pureza porque Él es puro. Dios exige santidad porque Él es santo.

Dios demanda la pureza de tu cuerpo porque es el lugar donde habita él mismo y porque es un mandato que te protege de heridas emocionales y físicas. Y además, te libera para disfrutar cada momento de tu vida con plenitud, sin temores ni fantasmas.

En la pureza, tanto de tu cuerpo como de tu mente, entra la sexualidad.

La sexualidad fue creada por Dios, no por el diablo, pero éste se propuso ensuciarla, desvirtuando el propósito y la significación de algo tan bello. Es él quien está detrás de todas estas proclamas seudoliberales: “si el sexo es bueno, ¿por qué esperar?”, “¿para qué necesitamos un papel que diga que nos amamos?”, “mi sexualidad es privada… mientras no haga mal a nadie…” y miles de excusas que no sirven a la hora de enfrentar la culpa.

¿Entiendes cuál es el propósito de Satanás al actuar sobre la sexualidad que Dios ha creado?:

  1. Robar la gloria a Dios: el diablo no está interesado en ti, sino en hacer­le mal a Dios mismo. Como conoce que Dios te ama tanto, se vuelve en contra de ese amor y quiere usar tu mente para sembrar muchas cosas que no convienen y llevar tu cuerpo a todo tipo de pecado. Lee atenta­mente 1a Corintios 6:19-20.
  2. Menospreciar el sacrificio de Cristo: nuestra liberación fue a precio de la sangre de Cristo: “porque hemos sido comprados por precio…”, 1a Corintios 6:20.

Lee Apocalipsis 1:5 y 5:9. ¿Qué dicen estos versículos?

3. Hacer doler el corazón a Cristo: pecar no es sólo cometer una acto de rebeldía; es herir al mismo amor. Cuando el Espíritu Santo, que está en tu vida te guía para andar en lo correcto y desechar lo malo, no es es­cuchado, eso entristece el corazón de Dios. El pecado es un insulto al Espíritu Santo. Una vez que ha venido Cristo, el horror del pecado está en pisotear el gran amor de Cristo. Satanás quiere que pisotees ese sa­crificio, que hagas doler el corazón de Jesús. Lee Hebreos 10:26-31.

4. Hacerte esclavo: llenarte de vergüenza e interrumpir tu comunión con Dios: “…porque el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”, San­tiago 1:15.

Estamos seguros de que el Espíritu Santo te mostrará toda la verdad. ¿Ves claramente el objetivo del enemigo al buscar tu mal?

Si la respuesta es afirmativa, por favor:

  • Toma ahora un momento de oración y encomienda tu vida a Dios, pide que su gracia y misericordia te cubran.
  • Renuncia en el nombre de Jesús a todo comportamiento indigno de Cristo.
  • Comprométete a darle gloria a Dios por medio de tu cuerpo.
  • Decide alimentar tu vida interior con cosas puras.

POR ÚLTIMO

Ten confianza. Cristo ya venció, él es tu fuerza, no estás solo en esta batalla y la victoria está asegurada! Tómala en tus manos.

Extracto del libro “Cuidado! Llegaron los adolescentes”

Por los sexólogos cristianos José y Silvia Cinalli.


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