EL PROCESO NOCIVO DE LA PORNOGRAFÍA.

Si tus chicos tan solo miraran pornografía sin que nada sucediera en sus mentes, la situación sería muy distinta. Sin embargo, la historia y la experiencia nos dicen que esto es imposible. Y nos hablan de algo llamado adicción. La adicción es muy sutil, y atrapa a la persona poco a poco. Usualmente la vemos actuar en cuatro fases. Si me permites, quisiera llevarte a la vida de Sansón para mostrarte estas cuatro etapas. (Si bien Sansón no miraba revistas ni películas pornográficas, se vio tentado exactamente en lo mismo que se ve tentado un joven con la pornografía…)

Este hombre tan fuerte tenía, sin embargo, una gran debilidad: las mujeres. Te animo a que leas su historia en Jueces capítulos 13 al 16, y luego analices conmigo la progresión de Sansón:

PASO 1. OBSERVACIÓN «INOCENTE».

A Sansón se le tenía prohibido unirse con una mujer que no fuera israelita. Aun así, sabiendo esto y bajo su voto de nazareno, él decide ir, muy «inocentemente», a ver a las filisteas. En Jueces 14.1 se nos dice que fue a un lugar prohibido y allí miró. Esto, evidentemente, produjo algo en su mente y en su corazón: DESEO. (Es por eso que uno de mis héroes, José, ni siquiera permitió que la tentación entrara en su corazón, sino que huyó, como leemos en Génesis 39.7-12). Cuando se encuentran en esta fase, algunos de los pensamientos de los adolescentes suelen ser:

  • «No estoy lastimando a nadie con mirar.»
  • «Sé lo que hago. No me va a pasar nada.»
  • «Tengo todo bajo control. Puedo detenerme cuando yo lo decida.»

No quiero caer en lo exagerado, pero esto empieza simplemente mirando mujeres bonitas, coleccionando sus fotografías en la computadora o en posters, y mirándolas con mucha regularidad. Todo natural, sí… Solo que más adelante pueden cobrártela muy caro.

PASO 2. EXPERIENCIA «INOCENTE».

En esta etapa, el deseo se ha convertido en realidad. La vida sexual de Sansón se convirtió en un pasatiempo del cual difícilmente podría salir. Sansón se metió tanto en este mundo que ya no veía la diferencia entre una cosa y otra. En Jueces 14 lo vemos casándose con la mujer, y compartiendo con ella y sus amigos (algo que estaba totalmente prohibido para él). Cuando nuestros chicos están en esta fase, saben que están haciendo algo que no es debido, pero creen que no lastiman a nadie y que «tampoco es para tanto».

Esta etapa se caracteriza por el coqueteo o flirteo que se da con el pecado. Sin embargo, la Biblia nos aclara que debemos huirle, no al pecado, sino a la pasión que nos lleva a ese pecado (2 Timoteo 2.22). Tus chicos aún no entienden esto y es necesario que tú sí lo entiendas. Esta fase es emocionante, ya que damos espacio a que un poco a poco la lujuria entre en nuestra cabeza. Y, aceptémoslo… la lujuria es emocionante. Esta etapa puede incluir acciones tan «inocentes» como ver desfiles de vestidos de baño o ropa interior, o películas con cierto erotismo, o navegar por la Internet durante horas… pero sin «caer» aún en el pecado. La masturbación, si bien durante esta fase no es todavía una adicción, se practica de vez en cuando.

Es muy sencillo para un adolescente convencerse a sí mismo de que estos rituales son inofensivos. Pero lo cierto es que, una vez que inicias un ritual, tarde o temprano cederás ante el impulso sexual. Haz que tus adolescentes sepan el peligro que están corriendo.

PASO 3. CONCIENCIA SILENCIADA.

Sansón ya venía caminando por un camino peligroso, pero durante esta etapa sus deseos se hicieron más oscuros y peligrosos todavía. En el Jueces 16.1 se nos dice que simplemente vio a una prostituta y la contrató. Ignoró cualquier advertencia de sus padres, de su contexto y de su conciencia. ¡Así de ciego estaba! Y es que su lujuria no lo dejaba pensar con claridad. En esta etapa Sansón se encontraba tan preso de sus impulsos en el tema sexual, que movió sus límites a un punto de no retorno.

Los adolescentes que se encuentran en esta etapa ya practican la masturbación regularmente como una forma de vida. Recuerda que tanto la masturbación como la pornografía no son fines en sí mismos. Son medios para alcanzar placer corporal. La pornografía te lleva a la masturbación, y ella a la búsqueda desordenada de placer. Desafortunadamente, después del placer viene el dolor. Muchos de los chicos que practican esto lo hacen como algo divertido y emocionante, sin advertir el riesgo… Llegará, sin embargo, un momento en el que las cosas se aclaren y deban llorar.

PASO 4. LAMENTO.

Este es el momento en que la persona toca fondo y se encuentra con una realidad dolorosa. Muchas personas les dirán a tus chicos que la masturbacion es algo normal, natural y positivo. Después de todo, ¿cómo algo placentero va a ser malo? Es tu deber aclararles que, como en la vida, no siempre lo placentero es bueno, y no siempre lo bueno es placentero.

Sansón experimentó con muchas mujeres, y fueron ellas quienes terminaron arruinando su vida. Sansón fue un hombre que pudo haber dicho que no, pero que dejó que su lujuria tomara gradualmente control de su vida, hasta que la perdió.

Cuando un adolescente se encuentra en esta etapa, ya sabe que esto se ha convertido en una adicción. El problema es que ya no puede detenerse. Eventualmente querrá más, y empezará a tener sexo fuera del matrimonio. Y lo peor es que pronto se sentirá demasiado sucio e hipócrita como para presentarse ante Dios con sus cargas. ¡Cuidado! Si esta situación no se trata a tiempo y debidamente, puede llegar a un punto en el que a tus adolescentes los invada un sentimiento de frustración y decepción tal que los aleje definitivamente de los caminos de Dios.

Extracto del libro “Manual de Consejería Para el Trabajo con Adolescentes”

Por autores varios.

Lee la continuación de este tema AQUÍ.

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