PERDONAR

En algún momento todos hemos aprendido que es bueno perdonar. Hemos aprendido que es «sagrado» o «espiritual». Pero hay una razón aún más fundamental para perdonar: cuando no perdonas ¡tu vida se convierte en un desastre!. Digamos que:

  • Me dejas fuera de la lista de invitados a tu fiesta de cumpleaños, o
  • Eres mi novia y sales con mi amigo. Entonces te digo: «¡Nunca te perdonaré por esto!».

¿Quién sufre? ¡Tú no! Yo camino de un lado para otro. Tengo un nudo en el estómago. No puedo dormir. ¡Y tú probablemente estás divirtiéndote, o durmiendo! ¿De dónde sacamos la idea de que, si nosotros no perdonamos a las personas, ellos son los que sufren? ¡Tonterías! Cuando te rehúsas a perdonar —a tu mamá, a tus maestros, a tu jefe— te consumes por dentro. ¡Eso arruina tu vida! La próxima vez que sientas resentimiento hacia alguien, cierra los ojos y experimenta tus sentimientos. Siente tu cuerpo. Culpar a la gente hace que te sientas desdichado. Las personas desdichadas llevan mentalmente una lista de resentimientos: «Ella me defraudó; él habló a mis espaldas; él me mintió». ¡La revisan para verificar que nada falte! Y le agregan cosas nuevas.

Las personas felices tienen mejores cosas que hacer. Para perdonar a alguien no tienes que estar de acuerdo con lo que hizo; simplemente tienes que desear que tu vida siga su marcha. A veces decimos: «Perdono, pero no olvido», lo que significa: «Lo dejaré por un rato, pero tal vez te lo recuerde de cuando en cuando». Perdonar es dejar que las cosas se vayan. Estudios recientes del Public Health Institute (Instituto de Salud Pública) de California confirman que la hostilidad y el resentimiento destruyen el sistema inmunológico y duplican el riesgo de sufrir un ataque al corazón, cáncer o toda clase de enfermedades. ¡El rencor hace daño!

Y ya que hablamos de perdón, el primer paso para hacer que tu vida funcione es perdonar a tus papás. Apuesto a que no son perfectos. ¡Pero Papá y Mamá han tenido muchas otras cosas de qué preocuparse aparte de educarte! Y ellos no tuvieron todos esos libros de consejos y de psicología cuando estaban creciendo. Sea lo que sea que hayan hecho mal, es historia. Cada día que te rehúsas a perdonar a tu mamá es un punto a favor de arruinar tu vida.

Una cosa más con respecto a perdonar. Se trata de un proceso continuo. Si quieres ser feliz, continuamente debes dejar que las cosas se vayan, continuamente debes borrar cosas de tu lista. En pocas palabras: ¿Es fácil perdonar? Normalmente no, pero no perdonas para beneficio de las otras personas. Perdonas para tu propio beneficio.

«SI ME AMAS, ¡ACUÉSTATE CONMIGO!»

Chicas, este es el truco más viejo del mundo. Cuando amas a una persona no la obligas a hacer algo que no quiere. No la obligas a hacer con su cuerpo cosas que le incomodan. ¡No caigan en ello! Si en verdad eres importante para tu novio, él te respetará. Si te amenaza con un: «Acuéstate conmigo o nuestra relación terminó», deja que termine. Alguien que te amenaza ahora seguirá amenazándote en el futuro de otras maneras. Tú mereces algo mejor.

¡NADIE PUEDE HACERTE FELIZ!

Cuando estás feliz, ¿quieres salir con gente que se siente desdichada? ¡No lo creo! Cuando te sientes desdichado, ¿la gente feliz quiere salir contigo? ¡No! Las personas felices quieren estar con personas felices. Las que se sienten desdichadas están más a gusto con gente que se siente desdichada.

¿Qué significa esto? Que no puedes depender de otros para ser feliz. Si quieres una vida feliz, rodeada de personas felices, primero debes tomar la decisión de ser feliz tú. Debes poner una sonrisa en tu cara primero. Una vez que veas el lado luminoso de la vida, otras personas felices querrán estar contigo. Entonces te será más y más fácil mantenerte feliz.

A veces nos decimos: «Me siento triste, ¡pero si tuviera un novio (o una novia) sería feliz!» Te equivocas otra vez. Eso ocurre en las canciones y en las películas, pero no en la vida real. Si quieres ser feliz con una pareja feliz necesitas ser feliz antes de encontrar a la pareja. Mientras seas un manojo de tristeza, las personas felices no te verán siquiera en su radar. Los miembros de parejas desdichadas normalmente eran desdichados antes de conocerse. Ahora simplemente comparten la desdicha.

En pocas palabras: Tu felicidad empieza contigo. Cuando eres feliz y tu vida funciona bien, atraes amigos y compañeros felices.

Extracto del libro Sé Un Adolescente Feliz

Por Andrew Matthews

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