PALABRAS DE KAREN LACOTA

En esta etapa, caracterizada principalmente por la búsqueda de independencia de sus padres, los adolescentes tienden a ser menos comunicativos con ellos. Además, si le agregamos a esto otros factores, tales como la ausencia prolongada de los padres en las vidas de sus hijos a causa del trabajo, o bien porque uno de ellos ha abandonado el hogar, entonces tu trabajo de acompañar y ayudar al adolescente a mejorar su relación con ellos será fundamental. Cuando sus padres dejan de ser sus héroes, un líder puede significar un marco de referencia importante en sus vidas por la amistad, el discipulado y los consejos que ofrece.

CREANDO VÍNCULOS CON LOS PADRES

Quizás uno de nuestros mayores desafíos en el trabajo de consejería con adolescentes sea el intentar asociarnos con sus padres para que el acompañamiento sea más efectivo. Cuando se logra esto, los padres reconocen el impacto significativo de la iglesia en sus hijos, y por lo tanto su interés por conocer más acerca de la fe de sus hijos crece, a la vez que ofrecen un mayor apoyo a los líderes y a su grupo de jóvenes. Por otro lado, independientemente a la conducta de los padres o de sus creencias, debemos tener presente que la mayor influencia que reciben nuestros adolescentes es la de su familia, por lo que debemos intentar que nos vean como aliados y no como una amenaza.

Si bien es cierto que la labor de transmitir la fe a los hijos es de los padres, muchos aún no conocen a Jesús, por lo que la iglesia pasa a tener un rol protagónico en transmitir las verdades bíblicas a los adolescentes y en guiarlos hacia una relación íntima con Dios. Sin embargo, trabajar para crear puentes que nos unan a sus progenitores resultaría en una alianza que fomente un trabajo coordinado para lograr mejores resultados.

Por ejemplo, en el ámbito educativo generalmente se incentiva y se propicia a que los padres se involucren con la escuela, ya que uno de los aspectos claves para superar problemas de conducta, de bajo rendimiento académico, de acoso escolar, y problemas con las figuras de autoridad, entre otros, es el trabajo coordinado entre padres y docentes. Cuando se logra una buena comunicación y se establecen en conjunto planes de acción para cada situación, los estudiantes se benefician tremendamente. Esto es así porque el trabajo en equipo entre los padres y aquellos que están involucrados en la formación espiritual, física y/o emocional de los adolescentes crea sinergia, y, por lo tanto, potencia las habilidades y destrezas de cada uno.

A continuación, te dejo algunos consejos que pueden resultarte útiles para acercarte a los padres de los adolescentes de tu grupo:

1. Comunícales las actividades de la iglesia en las que participarán sus hijos, y las enseñanzas que recibirán durante el año o el semestre. Para esto puedes valerte de boletines semanales, correos electrónicos, carteleras, etc. Un miembro de tu equipo puede ayudarte con esta labor.

2. Crea espacios para el aprendizaje y el diálogo a través de charlas, conferencias, debates, y otros tipos de encuentro, tratando temas relevantes relacionados con la crianza de sus hijos. Actividades como estas servirán también para que los padres conozcan a otros padres que se encuentran lidiando con sus mismos desafíos.

3. Forma grupos o comités de padres que apoyen las diversas actividades orientadas hacia los jóvenes, como por ejemplo los campamentos, torneos deportivos, etc. Ten presente que habrá padres que, aunque deseen contribuir, no podrán hacerlo por cuestiones de laborales o falta de tiempo. Sin embargo, extiéndeles siempre la invitación a colaborar, para que no se sientan excluidos.

4. Anima a los padres en su rol, y demuéstrales que su trabajo es valorado. Esto es trascendental. ¡No olvides que ser padre de familia no es tarea sencilla! Busca la forma de halagarlos, resaltando alguna característica positiva de su hijo o hija. También puedes organizar una vez al año una actividad en la que la meta sea animar y bendecir a los padres en su labor. Este tipo de iniciativas promueve espacios para que los hijos puedan honrar las vidas de sus padres y dar gracias a Dios por ellos.

5. Los grupos de oración e intercesión son importantes en la labor que realizamos. Anímate a desafiar a algunos padres que tengan el deseo y la disponibilidad para hacerlo, a que puedan formar un grupo de oración por el ministerio que la iglesia realiza con los adolescentes.

Este tipo de actividad despierta, además, el compromiso de los padres hacia el ministerio, y el interés por las actividades de las que participan sus hijos.

Extracto del libro “Manual de Consejería Para el Trabajo con Adolescentes”

Por autores varios.

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