“Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza”.

Las piedras. ¡Qué emocionante es recibir el evangelio! He visto mucha gente escuchar un mensaje puramente emocional que han saltado de alegría al recibir el regalo de la vida eterna, han crecido aparentemente más rápido que los demás, pero tan rápido como crecen se queman.

Los responsables, líderes y pastores no deben buscar estas reacciones en primer lugar, sino que la semilla ahonde bien en la tierra y eche raíces. Muchos de nosotros sembramos descuidadamente, queriendo ver el fruto ¡YA! Sistemas de crecimiento rápido típico de la igleburger. Pero el precio espiritual de esto es muy alto, un afluente de personas que tan rápido entran en nuestros locales como salen mientras los lideres se regodean de nuevo en sus números.

El verdadero evangelio es sencillo sí, pero también profundo. Si las emociones vienen ¡Gloria a Dios! Sé que es hermoso llorar o reír cuando Dios te habla de verdad. O saltar, cantar e intentar expresar lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Pero debemos procurar, en medio de todo eso, enraizar nuestra vida en la Palabra. Porque cuando lleguen los problemas (que te aseguro llegarán) no serán las emociones las que te sostengan, sino la Palabra de Dios y sus raíces en tu corazón.

En la igleburger, donde el placer del cliente es prioridad, y cuanto antes mejor, descuidamos estas raíces porque “no se ven” y creemos equivocadamente que lo que “no se ve” no sirve, no es importante.

Una vez oí que la Palabra de Dios actúa fundamentalmente en lo secreto. Pero nosotros queremos hacerla espectacular. Quizás en el fondo hay un afán de reconocimiento: “Mirad que bien y que rápido lo hago” “Mirad como crecen” “crecemos más rápido que…”. Pero luego no les contamos a los demás la segunda parte. Esa semilla se quema y de nuevo algunos creen que siembran mucho pero en realidad están desperdiciando mucha semilla.

Al tener poco enraizamiento es la que más pronto brota, pero acaba por desaparecer. Se quema por el sol, porque no tienen la humedad suficiente, el agua suficiente para soportarlo.

¿Cuán profunda ha sido sembrada la semilla del evangelio en mí? ¿Está en las emociones a flor de piel o en mis deseos y anhelos más hondos? ¿Me ha transformado por completo o simplemente me ha afectado como lo podría hacer una buena película?

POSTRES

  • ¿Qué características tiene la tierra con piedras?
  • ¿Qué peligros tiene ser esta tierra?
  • ¿Cómo podemos dejar de ser esta tierra?

Extracto del libro “Igleburger”

Por Alex Sampedro

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