#20. “EN DETERMINADAS SITUACIONES ESTÁ BIEN INFRINGIR LEYES O NORMAS SI ESO NO ME PERJUDICA A MÍ O A OTROS”.

Cuando escribíamos este libro, el país entero fue bombardeado con las “buenas noticias” de que, al parecer, pocos adolescentes roban música en la actualidad. El reporte de cnnmoney.com decía: “Esos chicos locos… parece que a más y más de ellos les parece estupendo pagar la música”.

¿Qué tan estupendo? Bueno, el 36% compraban música en sitios de Internet como iTunes de Apple y Napster. Eso deja “solo” un 64% que pirateaban la música por medio de archivos compartidos de manera ilegal.

INFRINGIR LAS NORMAS

Interrogamos a las adolescentes si estaban o no de acuerdo con la afirmación: “Está bien infringir leyes o normas si eso no me perjudica a mí o a otros”. Estos son los resultados:

  • De acuerdo, siempre o en ocasiones: 71%
  • En desacuerdo: 28%

Este es solo un ejemplo de un aspecto en el que descubrimos que las jóvenes cristianas en toda la nación creían la mentira de que “en determinadas situaciones está bien infringir leyes o normas si eso no me perjudica a mí o a otros”. Algunas dijeron que estaba bien copiar discos compactos. Otras sentían que estaba bien hacer caso omiso del límite de velocidad o de las leyes que limitan el consumo de alcohol a menores de edad. Detrás de todas esas actividades engañosas está la mentira de que “puedo pecar y quedar impune”.

Una chica lo expresó así: Sé lo que es correcto, pero en ocasiones prevalece lo que siento por dentro. Para ser franca, a veces actúo según me parece si puedo quedar impune.

Esta puede ser la mentira más elemental que nos dice Satanás acerca del pecado: Nos hace creer que no seremos descubiertas. En otras palabras, que no enfrentaremos consecuencias. Dios le había dicho a Adán: “si comes del fruto de este árbol morirás”. El mandato era claro: “no comas”. Las consecuencias de la desobediencia eran igualmente claras: “morirás”.

Después que Satanás sembrase en la mente de Eva la duda sobre la bondad de Dios por haberles dado ese mandato, y el cuestionamiento de si Él tenía derecho a controlar su vida, procedió a poner en duda las consecuencias. Lo hizo con un ataque frontal a la Palabra de Dios: “No moriréis” —dijo la serpiente a la mujer (Gn.3:4). El escritor del Salmo 10 señala en tres ocasiones que la razón por la cual las personas desobedecen a Dios es creer que pueden quedar impunes (vs.6, 11 y 13).

Además, Satanás nos seduce con los beneficios de nuestro pecado. En el huerto le sugirió a Eva: “no sólo puedes desobedecer a Dios y evitar las consecuencias negativas, sino que al comer del fruto disfrutarás sin duda de algunos beneficios”: «sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Gn.3:5). ¡Piénsalo!

Por regla general, pecamos porque pensamos que obtendremos algún beneficio o nos producirá algún placer. La próxima vez que sientas deseos de pecar, detente y considera algunas consecuencias del pecado. Recuerda que:

  • El pecado roba el gozo (Sal.51:12)
  • El pecado daña la confianza (1 Jn.3:19-21)
  • El pecado trae culpa (Sal.51:3).
  • El pecado apaga al Espíritu (1 Ts.5:19)
  • El pecado causa daño físico (Sal. 38:1-11; 31:10) El pecado trae sufrimiento al alma (Sal. 32:3-4) El pecado contrista a Dios (Ef. 4:30)
  • El pecado abre la puerta a otros pecados (Is.30:1) El pecado rompe la comunión con Dios (Is.59:1-2) El pecado produce temor (Pr.28:1)
  • El pecado busca controlar mi vida (Jn.8:34; Ro.6:16).

En cierto sentido, Satanás tenía razón. Según Hebreos 11:25, el pecado sí nos da placer momentáneo. Sin embargo, a la postre es una cuota mortal. No hay excepciones. La verdad es que el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte (Stg.1:15).

Tomemos, por ejemplo, un estudiante universitario de 20 años que en este momento aparece en las noticias. Enfrenta el juicio de su vida, porque hace un año adquirió una identificación falsa que le permitía beber de manera ilegal. Cuando salía para una fiesta le pidieron que se fuera por volverse agresivo. Su nivel de alcohol en la sangre era .242 (el límite permitido de alcohol para bebedores legales es .08. ¡Se había sobrepasado!) A las 2:30 de la mañana tomó el volante de su auto. De camino a casa, atropelló a dos jóvenes con tanta fuerza que uno de ellos salió disparado, y no sobrevivió. La otra víctima anda en silla de ruedas por un daño cerebral. Como víctima de su propio pecado, este joven enfrentó cargos por homicidio, fue declarado culpable y sentenciado a prisión.

Las consecuencias del pecado son graves. No te burles de las normas, pues existen para protegerte. Aún si las consecuencias no son visibles de inmediato, no puedes infringir las leyes (de Dios o de la sociedad) sin que al final tú o alguien más salga lastimado.

Verdades Para Extinguir Mentiras

Mentira: En determinadas situaciones está bien infringir leyes o normas si eso no me perjudica a mí o a otros.

Verdad:

  • Satanás nos seduce con los beneficios del pecado (Gn.3:4, Hb.11:25).
  • Aunque no suframos las consecuencias inmediatas de nuestros pecados, estas vendrán (Stg.1:15, Gál.6:7).

Extracto del libro “Mentiras Que Las Jóvenes Creen”

Por Nancy Leigh DeMoss y Dannah Gresh

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