#16. “MI PASTOR DE JÓVENES ES QUIEN ME CONECTA CON DIOS”.

Es indiscutible que esta mentira fue la que más produjo lágrimas en nuestros grupos de enfoque. Y lo cierto es que, desde el punto de vista humano, puedes tener razón en sentirte decepcionada. Muchas de ustedes han visto partir a uno o más pastores de jóvenes. Y muchas veces no se van de forma muy elegante. Incluso cuando lo hacen, puedes sentirte abandonada por alguien que fue un consejero influyente en tu vida espiritual.

  • “Sé que los pastores de jóvenes cambian de trabajo todo el tiempo, pero para mí es terrible. Mi pastor de jóvenes era la única persona en mi vida a quien le contaba todo, y cuando perdí eso, no supe qué hacer”.
  • “Mi iglesia es la más grande de la ciudad y nadie está contento con mi pastor de jóvenes. Es como si solo fuéramos una parada más en su recorrido ministerial”.

Las personas consideran a sus pastores de jóvenes como si fueran dioses. Los vemos como santos y quizá por eso no se quedan. Dios sabe cuán peligroso es que empecemos a depender de otros y no de Él. En tu mente sabes que no son Dios, pero cuando se marchan quedas desconcertada, aunque pierdes de vista que Dios no se ha ido.

Si bien los pastores y líderes de jóvenes son guías espirituales importantes en tu vida, tenemos acceso a Dios por medio de Cristo y sólo por Él. Los eruditos bíblicos llaman a esto “el sacerdocio de los creyentes” (1º P.2:9). En los tiempos del Antiguo Testamento, Dios escogió a algunos hombres como sacerdotes. Ellos guiaban al pueblo de Israel en la adoración, y ofrecían sacrificios a favor del pueblo de Dios. Ahora Cristo es nuestro Sumo Sacerdote. Con su muerte en la cruz, Él ofreció un sacrificio completo por nuestros pecados y nos invita a acercarnos directamente a la presencia de Dios por medio de nuestra relación con Él. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” (1º Ti.2:5-6).

Cuando un líder espiritual se va o te lastima, es una oportunidad para acercarte más a Cristo y dejar que Él te sane con su gracia. Es lamentable que muchas de ustedes hayan confesado que a raíz de su experiencia con la partida de sus pastores dejaron la iglesia e incluso a Dios. Una joven dijo: Creo que eso explica por qué tantos jóvenes no vuelven a la iglesia después de terminar la secundaria.

Quizá no sea la razón, pero después de hablar con cientos de jóvenes como tú, estamos seguras de que es una razón por la cual muchas no vuelven a la iglesia cuando ya sus padres no lo exigen.

Yo (Dannah) comprendo muy bien cuán tentador puede ser abandonar la iglesia cuando tu pastor de jóvenes te decepciona. Siendo estudiante de secundaria, tuve un pastor de jóvenes maravilloso que influyó en mi vida de manera muy positiva en una etapa crucial. Cuando me acercaba a mi edad adulta perdimos el contacto, pero yo conseguí cintas de audio de sus sermones. Lo reverenciaba mucho, tal vez demasiado. Años después, pasados mis treinta, él me atacó de una manera muy dolorosa. Al verlo en retrospectiva, me doy cuenta de que él tenía ciertas inquietudes comprensibles, pero en su intento por tratar el problema, me separó de otros amigos y consejeros.

Me sentí destrozada. ¡Era mi pastor de jóvenes! El hombre que me había discipulado en mis años más difíciles cuando estuve en séptimo y octavo grado. ¿Cómo podía lastimarme de esa manera?

Logré comprender que desde años atrás lo había puesto en un pedestal y que todavía estaba ahí. Mi reacción natural fue no desear más ir a la iglesia, a pesar de que yo no asistía más a la iglesia de él. Durante varios meses solo fui a la iglesia por obediencia. Me tomó dos años poder recuperarme del todo. Tiempo después, este antiguo pastor de jóvenes me buscó y me pidió perdón por la manera como había manejado las cosas.

Realmente creo que el Señor quería enseñarme una lección acerca de no elevar a los líderes espirituales a un lugar que solo está reservado para Dios. Tras haber vivido esta experiencia, comprendo lo que sientes. Aun así, no puedes culpar a otros por tus decisiones en lo que respecta a la iglesia. Cada uno es responsable de sus propias acciones y reacciones. No puedes culpar al pastor de jóvenes por alguna decisión que tú hayas tomado para desvincularte del Cuerpo de Cristo.

¡La familia de Dios funciona mejor unida! Puedes necesitarlos y ellos a ti. Sin importar cuántas experiencias negativas hayas tenido en la iglesia —y sabemos que las tendrás porque Satanás odia la iglesia y siempre la ataca— el mejor lugar donde puedes crecer, servir, y recibir discipulado es tu iglesia local.

La iglesia primitiva se reunía con frecuencia y tenían todo en común. Suplían sus necesidades y estaban comprometidos los unos con los otros, estaban unidos y brindaban apoyo espiritual a todos en toda circunstancia. No eran perfectos, como ninguna iglesia actual lo es. Sin embargo, la iglesia es el plan de Dios, Jesús la ama y dio su vida por ella. Puede que tengas deseos de alejarte cuando hay dificultades, pero como parte de la familia espiritual de Dios, Él no nos ha dado la opción de “retirarnos”.

VERDADES PARA EXTINGUIR MENTIRAS

Mentira: Mi pastor de jóvenes es quien me conecta con Dios.

Verdad:

  • Tenemos acceso a Dios solo por medio de Jesucristo (1º P.2:9, Hb.13:15-16).
  • Tú necesitas la iglesia y la iglesia necesita de ti (1º Co.12:12-27, Hb.10:24-25).

Extracto del libro “Mentiras Que Las Jóvenes Creen”

Por Nancy Leigh DeMoss y Dannah Gresh

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