#14. “SI SOLO TUVIERA AMIGOS NO ESTARÍA TAN SOLA”.

  • Tal vez digas: “¡Pero es cierto! No tengo amigos”. Tal vez no seas la chica más popular de la escuela, o no tengas una mejor amiga, o seas incluso el blanco de las chicas malas de la clase. De hecho, podríamos asegurar que en alguna medida tienes problemas de amistad. Ese es uno de los dolores que todas las chicas experimentan al crecer. Por ejemplo, fíjate cuánto sufre una chica que ha sido despreciada por sus amigas. ¿Quién no se ha lanzado sobre su cama envuelta en lágrimas un día en que las amigas la han decepcionado?
  • “La semana pasada llegué a casa una noche y lloré cerca de una hora y media porque sentía que no tenía amigas en la escuela”.
  • “Todos los días estoy sola. Desde el año pasado mis dos mejores amigas dejaron de serlo. Ambas sufrieron el divorcio de sus padres en un lapso de seis meses, y todo se acabó. Una se fue de la escuela del todo, y la otra se cambió de escuela”.

Aunque en los últimos años de secundaria esos conflictos tienden a apaciguarse, la ansiedad por las amistades continúa en cierto grado. Queremos dejar algo muy claro: tus emociones en cuanto a las amigas son muy comunes, y no son malas ni pecaminosas en sí mismas. El peligro está en permitir que nuestras acciones y decisiones sean controladas por nuestras emociones y no en la verdad de Dios. ¿Cuál es la verdad de Dios acerca de la amistad?

En primer lugar, Dios te creó para conocerle y para que seas amiga de Él. Puedes recordar que ya tratamos ese asunto en la Mentira #1 “Dios no es suficiente”, donde comentamos que los amigos parecían ser el rival número uno de Dios en nuestro corazón.

Blaise Pascal, el filósofo francés del siglo XVII, escribió que todos hemos sido creados con un hoyo en nuestro interior en forma de Dios. Desperdiciamos una proporción alarmante de nuestra vida tratando de llenar ese espacio vacío con otras cosas, pero en vano. ¡Es como tratar de llenar el océano usando un dedal!

La Biblia dice que Abraham fue amigo de Dios (Stg.2:23). Jesús dice que somos sus amigos cuando le conocemos y obedecemos su Palabra (Jn.15:13). Fuimos creadas para tener comunión con el Dios del universo. En los años de secundaria, muchas chicas tratan de llenar ese vacío con amigos. (De hecho, no es una lucha exclusiva de las adolescentes, sino de las mujeres en general). Sin embargo, los amigos nunca pueden satisfacer los anhelos y las necesidades más profundas de nuestro corazón. Solo Dios puede llenar ese vacío.

En segundo lugar, no hay amigo más grande de Dios. Apuesto que te encantaría tener un amigo que: nunca te deja (Hb.13:5), conoce cada detalle acerca de ti… (Mt.10:30) y aun así te ama (Jn.3:16) y sin importar lo difíciles que se pongan las cosas, nunca serás separada de ese amor (Ro. 8:35), desea vivir contigo para siempre (2º Jn.2)

¡Eso sí es amistad verdadera! Entonces, ¿por qué gastamos tanta energía emocional buscando con desesperación tener amigos terrenales que nunca podrán alcanzar esta medida? Christie Friedrick es una joven que dice que su mejor amigo de adolescencia era —sin duda alguna— Dios. Con frecuencia, ella pasaba tiempo con el Señor en vez de salir con amigos. (Eso nos recuerda a una amiga con quien hablamos y que superó su afán por buscar chicos pasando tiempo con Dios). Ella aprendió desde muy joven a cultivar su amistad con Dios. Así como tenemos que pasar tiempo con una amiga para cultivar una relación cercana, debemos pasar tiempo con Dios. No es que Dios llegue a conocernos mejor, sino que nosotras empezamos a conocerlo a Él y a confiar en su amistad.

Cuando llenas ese agujero en tu interior —que está hecho a la medida de Dios— con el Único que es lo suficientemente grande para llenarlo, nunca verás de igual manera tus amistades. Los amigos que tienes ahora serán bendiciones adicionales, no una necesidad agobiante.

Hay algo más que quisiéramos precisar con respecto a la amistad.

Gran parte de lo que las chicas reportaron en nuestra investigación fue… cómo decirlo. ¿podemos ser directas? Fue egoísta. Quizá debas cambiar tu modo de pensar respecto a tus amistades.

Tú estás llamada a ser una amiga de verdad. Si tu preocupación es encontrar a quién agradarle, no buscas una amistad verdadera. Si tu interés se centra en quién te invita a salir con ellos, estás en un error. Ese no es un modo de pensar espiritual. Pídele al Señor que te ayude a interesarte más por buscar quién te necesita y no a quién le agradas.

Un amigo ha de mostrarse amigo y no debería inquietarse demasiado por tener una gran cantidad de amigos, sino por tener amistades verdaderas (Pr. 18:24). Un amigo ama en todo tiempo y estará a tu lado en las buenas y en las malas —en divorcios, en enfermedad, y en cambios de escuela (Pr. 17:17). Los amigos no usan palabras aduladoras ni melosas. En cambio, dicen la verdad aun si esto significa causar un dolor momentáneo (Pr. 27:6).

Hay personas que necesitan tu amistad. Pídele a Dios que te permita ver con sus ojos a esas personas y empezar a convertirte hoy en una amiga. Y si no es demasiado tarde, te ruego que no cometas el error infantil —entre séptimo y octavo grado— de cancelar toda amistad con quienes no son de tu edad. Si tan solo pudieras ser una amiga durante los siguientes meses difíciles, podrías tener una amiga para toda la vida.

Suzy Weibel, mi amiga escritora, en cierta ocasión, habló en un evento juvenil donde la buscó una chica que estaba desesperada por tener amigas. Esta joven realmente parecía ser el blanco de las chicas malas. Suzy le aconsejó que su mejor amigo aparte de Jesús bien podría ser un buen libro o una criatura cuadrúpeda y peluda. También la desafió a dejar de buscar que alguien la buscara para ser su amiga y que empezara más bien a buscar ser amiga de alguien. Al cabo de unas semanas, la chica le escribió a Suzy este correo electrónico: “Seguí su consejo. Busqué la chica que se sienta sola a almorzar todos los días. En realidad, es una chica fantástica. Nos estamos volviendo amigas con gran rapidez. Descubrí que ella necesitaba una amiga y que yo necesitaba ser una”.

¿Quieres saber una hermosa verdad acerca de la amistad? La verdad es que tú estás llamada a ser una verdadera amiga de otras personas necesitadas, y disfrutar de tu amistad con Cristo.

VERDADES PARA EXTINGUIR MENTIRAS

Mentira: Si solo tuviera amigos no estaría tan sola.

Verdad:

  • Estás llamada a ser una verdadera amiga (Prov.17:17, 18:24).
  • Estas llamada a tener una amistad con Cristo (Jn.15:13-15).

Extracto del libro “Mentiras Que Las Jóvenes Creen”

Por Nancy Leigh DeMoss y Dannah Gresh

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