#4. «DIOS ES IDÉNTICO A MI PADRE”.

Yo (Dannah) organizo eventos para jovencitas alrededor del país. Hace algunos años, el Señor me inspiró a incluir en las reuniones una sesión con el tema de los padres. Había oído muchas historias de orfandad y sentía que las jovencitas necesitaban un espacio para enfrentar su dolor y empezar el proceso de perdonar a sus padres.

Yo no estaba preparada para el raudal de lágrimas y emociones que esto suscitó. Escuché historias como: Mi padre hizo cosas indecibles contra mi hermana, mientras que a mí me ignoraba por completo. Ella era su mascota, y yo su estorbo. Al fin murió, y mi mamá no nos quería. Entonces pasamos de un hogar de paso a otro hasta que alguien nos adoptó. Las trabajadoras sociales me diagnosticaron que tenía un desorden afectivo. Yo he dicho que simplemente tuve un padre despreciable y que se necesita tiempo para quedar curado de eso. Mi relación con mi papá no ha sido muy buena en los últimos años. Antes era ‘su niña’, ahora él es distante y yo no sé qué hice mal. No puedo relacionarme con Dios como lo he hecho con mi padre, o de lo contrario no tendríamos ninguna clase de relación.

Si tu padre, o cualquier otro hombre en quien confiabas, te ha lastimado, puede resultarte difícil confiar en Dios. Incluso puedes tenerle miedo o enfadarte con Él. La idea de considerarlo como tu Padre te puede parecer respulsiva. Con todo, Jesús llamó a Dios con toda libertad su Padre, y enseñó a sus discípulos a tratarlo también como el Padre de ellos. Pablo insta a los creyentes a llamar a Dios “Abba”, que significa “Papito” (Ro.8:15).

Dios es un Padre, pero no se parece a ningún hombre que hayas conocido.

El más sabio y bondadoso de los padres terrenales no es más que un pálido reflejo de nuestro Padre celestial. El Dios de la Biblia es infinitamente más maravilloso, puro y amoroso que el padre más maravilloso que pueda existir. Dios nuestro Padre es perfecto (Mt.5:48) e inmutable (Stg.1:17). Nuestros padres terrenales no pueden serlo (He. 4:9). Sin importar qué puedas pensar o sentir, Dios es un Padre bueno que ama profundamente a sus hijos, y a ti también. Podemos confiar en Él.

Aprende a relacionarte con tu Padre celestial por medio de Dios en lugar de relacionarte con Dios a través de tu padre terrenal. En realidad, lo hemos hecho al revés. Parte del poder de esta mentira radica en tratar de atribuir cualidades de padre a Dios cuando deberíamos preguntarle a Dios cómo debemos responder a nuestros padres terrenales. Dios te ordena: “honra a tu padre” (Ef.6:2). Él no dice que lo honres si es un buen papá, ni que lo honres hasta que cumplas 18. Simplemente dice que lo honres, y punto.

Dicho esto, podemos ver que tu padre te ha causado algunas ofensas bastante serias. Si es tu caso, queremos que recuerdes que Dios nos pide perdonar a quienes han pecado contra nosotras (Lc.6:23). Si tu padre te ha hecho daño —no importa cuán profundo sea ese daño —, debes tomar la decisión de perdonarlo. No queremos sugerir que esto sea fácil o que provea una cura fácil. Callie perdonó a su padre años antes de empezar a experimentar algún beneficio directo de ello (aparte de un corazón limpio).

Mi papá nos abandonó cuando yo era bebé. Nunca lo vi hasta que fui adolescente, y luego él me hizo saber que en realidad no me conocía ni le interesaba conocerme. Todos mis sueños de lo que él podría ser para mí se esfumaron, y tuve que empezar un largo proceso para perdonarlo. No recibí recompensa alguna por hacerlo. Solamente lo hice. Fue liberador. No fue hasta que salí de la universidad hace un año que mi papá intentó acercarse de nuevo. Todavía es una relación tierna, pero yo sé que Dios me la ha dado porque pasé ocho años en el objetivo de perdonar.

¿Por qué no intentas tomar la determinación de perdonar a tu padre? Luego, da un paso atrás y procura pasar por alto sus flaquezas humanas y elige a cambio admirar alguna fortaleza que pueda tener como su protección, su fortaleza, o su provisión. Esto podría sanar tu relación con tu papá y permitirte empezar a ver a Dios desde una perspectiva más precisa.

Dicho sea de paso, nunca sabes cuánto tiempo (mucho o poco) puedas pasar con tus padres. Una semana antes de que mi padre (el de Nancy) falleciera, él me llamó para decirme cuánto le gustaría que yo fuera a casa para celebrar mi cumpleaños número 21 con la familia. Yo no estaba muy segura, pues había estado con la familia de vacaciones un par de semanas antes, y los fines de semana eran períodos de trabajo intenso para mí. Él no me dijo que yo tenía que ir a casa, pero cuando medité en el asunto, sentí que debía honrar su petición.

Estoy muy agradecida de haberlo hecho. Ese fin de semana, toda nuestra familia estuvo reunida por primera vez en 18 meses. También fue la última vez que estuvimos todos juntos.

Todas estas mentiras acerca de Dios se solucionan mejor con el mismo remedio: estudiar la Biblia para conocer a Jesús, quien es “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia” (Hb.1:3). Cuando ves a Cristo tal como es, será más difícil creer mentiras acerca de Dios.

VERDADES PARA EXTINGUIR MENTIRAS

Mentira: Dios es idéntico a mi padre.

Verdad:

  • Dios es un padre, pero no se parece a ningún hombre que hayas conocido (Mt.5:48, Stg.1:17, Hb.4:9).
  • Aprende a relacionarte con tu padre terrenal por medio de Dios en vez de hacerlo con Dios por medio de tu padre terrenal (Ef.6:2, Lc.6:23, Ex.34:6-7).

APLICACIÓN PERSONAL

Nos encantaría saber que has llenado un diario con lo que has aprendido de las ideas principales y los versículos acerca de Dios. Qué te parece si empiezas el día escribiendo un párrafo que responda las siguientes preguntas: ¿Qué mentiras acerca de Dios he llegado a creer con más facilidad? ¿Qué versículos específicos puedo guardar en mi corazón para refutar esas mentiras con la verdad?

Extracto del libro “Mentiras Que Las Jóvenes Creen”

Por Nancy Leigh DeMoss y Dannah Gresh

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