PASO 6: ESCLAVITUD CONTRA LIBERTAD

El siguiente paso a la libertad trata los pecados que se han hecho costumbres. Los adolescentes atrapados en el círculo vicioso de pecar y confesar, pecar y confesar, deben seguir estas instrucciones: «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16). Búscate una persona espiritualmente madura que ore por ti y que esté al tanto de ti cada cierto tiempo. Otros pueden necesitar solamente esta seguridad: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9).

Sea que tengas que confesarte con otras personas o solamente con Dios, di la siguiente oración: Amado Padre celestial, nos dices que nos vistamos del Señor Jesucristo y que no proveamos para los deseos de la carne (Romanos 13:14). Reconozco que he cedido a los deseos de la carne que están en guerra contra mi alma (1 Pedro 2:11). Te doy las gracias porque en Cristo mis pecados han sido perdonados, pero he pecado contra Tu santa ley y le he dado oportunidad al enemigo de luchar en mi cuerpo (Romanos 6:12-13; Santiago 4:1; 1 Pedro 5:8). Me presento ante Ti a reconocer estos pecados y buscar Tu limpieza (1 Juan 1:9) para quedar libre de las ataduras del pecado. Te ruego que me reveles las maneras en que he violado Tu ley moral y entristecido al Espíritu Santo. Oro en el precioso nombre de Jesús. Amén.

Hay muchos pecados de la carne. Abre tu Biblia en Gálatas 5:19-21 y ora respecto de estos versículos pidiendo al Señor que te revele las maneras en que has pecado específicamente. Somos responsables de no dejar que el pecado nos domine usando nuestro cuerpo como instrumento de injusticia (Romanos 6:12-13). Si estás luchando con pecados sexuales habituales —pornografía, masturbación, promiscuidad sexual, manoseo— ora como sigue: Señor te ruego que me reveles todo uso sexual de mi cuerpo como instrumento de injusticia. En el precioso nombre de Jesús. Amén.

A medida que el Señor vaya recordándote de cada uso malo de tu cuerpo, sea que te lo hicieron —por ejemplo, violación, incesto u otra clase de maltrato sexual— o que lo hayas hecho voluntariamente, renuncia a cada ocasión. «Señor, renuncio a (nombra el uso específico de tu cuerpo) con (nombre de la persona) y rompe toda atadura que se haya hecho».

Ahora entrega tu cuerpo al Señor orando: Señor, renuncio a todos estos usos de mi cuerpo como instrumento de injusticia y confieso toda mi participación voluntaria. Te presento ahora mi cuerpo como sacrificio vivo, santo y aceptable para Ti y reservo el uso sexual de mi cuerpo solamente para el uso que Tú estableciste. Renuncio a la mentira de Satanás de que mi cuerpo no está limpio, que está sucio o que, de alguna forma, es inaceptable debido a mi pasada vida sexual. Señor, te doy las gracias por haberme limpiado y perdonado totalmente, por amarme y aceptarme sin condiciones. Por lo tanto, puedo aceptarme a mí mismo y decido hacerlo. Me acepto a mí mismo y a mi cuerpo como limpios. En el nombre de Jesús. Amén.

ORACIONES ESPECIALES PARA NECESIDADES ESPECIFICAS

1. Homosexualidad. Señor, yo renuncio a la mentira que dice que Tú has creado homosexuales, a mí o cualquiera otra persona. Afirmo que Tú prohíbes claramente la conducta homosexual. Me acepto como hijo de Dios y declaro que Tú me has creado varón —o mujer—. Renuncio a las ataduras de Satanás que hayan pervertido mis relaciones con el prójimo. Declaro que estoy y soy libre para relacionarme con el sexo opuesto en la manera concebida por Ti. En el nombre de Jesús. Amén.

2. Aborto. Señor, confieso que no guardé ni mantuve apropiadamente la vida que me confiaste y te pido perdón por eso. Escojo aceptar Tu perdón al perdonarme a mí misma y ahora entrego a ese niño a Ti para que lo cuides por la eternidad. En el nombre de Jesús. Amén.

3. Tendencias suicidas. Renuncio a la mentira que dice que puedo encontrar la paz y la libertad suicidándome. Satanás es un ladrón y viene a robar, matar y destruir. Escojo la vida en Cristo que dijo que El vino a darme vida y darla en abundancia.

4. Trastornos del comer o la costumbre de criticarse a uno mismo. Renuncio a la mentira que dice que mi valor y dignidad de persona dependen de mi apariencia externa. Renuncio a criticarme, a vomitar o a tomar laxantes para limpiarme del mal por mi propio esfuerzo. Anuncio que solamente la sangre del Señor Jesucristo puede limpiarme de mi pecado. Acepto la realidad de que haya pecado presente en mí debido a las mentiras que he creído y por el mal uso dado a mi cuerpo; rechazo la mentira que dice que soy malo o que alguna parte de mi cuerpo sea mala. Anuncio la verdad de ser totalmente aceptado por Cristo tal como soy.

5. Abuso de drogas y otras sustancias. Señor, confieso que he abusado del consumo de drogas y otras sustancias —alcohol, tabaco, comida, drogas de venta bajo receta o libre— con el propósito de encontrar placer, de huir de la realidad o para encarar situaciones difíciles. Confieso que he abusado de mi cuerpo y programado dañinamente mi mente. No he dejado que el Espíritu Santo me guíe. Pido que me perdones y renuncio a toda conexión o influencia satánica que haya en mi vida por medio del mal uso de drogas o de la comida. Echo mi ansiedad en Cristo que me ama y me comprometo a no rendirme más al abuso de drogas y otras sustancias sino a seguir al Espíritu Santo. Te pido, Padre celestial, que me llenes con tu Espíritu Santo. En el nombre de Jesús. Amén.

Después que haya confesado todo el pecado conocido, termina este paso con la siguiente oración: Ahora confieso estos pecados ante Ti y por la sangre del Señor Jesucristo reclamo mi perdón y lavamiento. Cancelo toda ventaja que los espíritus malignos hayan adquirido por medio de mi pecado voluntario. Te pido todo esto en el maravilloso nombre de mi Señor y Salvador Jesucristo. Amén.

Extracto del libro Rompiendo Las Cadenas Edición Para Jóvenes

Por Neil T. Anderson y Dave Park

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