PASO 3: RENCOR CONTRA PERDÓN

Si no perdonas a quienes te han herido u ofendido, serás un blanco seguro de los ataques de Satanás. Tienes que perdonar para que el diablo no pueda sacar partido de ti (2 Corintios 2:10-11). Tenemos que perdonar tal como hemos sido perdonados (Lucas 6:36; Efesios 4:31-32).

Pide a Dios que te haga recordar a quiénes tienes que perdonar mientras lees la siguiente oración en voz alta: Amado Padre celestial, agradezco Tu bondad y paciencia, que me han conducido a arrepentirme de mi pecado (Romanos 2:4). Yo no he sido siempre amable, bondadoso y paciente con los demás, especialmente con quienes me han herido, sino que he abrigado rencor y resentimiento. Te entrego mis emociones y te pido que traigas a mi memoria todos los recuerdos dolorosos para que pueda perdonarlos de todo corazón. Te pido que traigas a mi mente las personas a quienes debo perdonar (Mateo 18:35). Pido esto en el precioso nombre de Jesús, el cual sanará mis heridas. Amén.

Escribe en una hoja de papel los nombres que te vengan a la mente. No te sorprendas si tus padres aparecen casi en primer lugar, pues ha pasado en 95% de las personas que hemos conducido por estos pasos, que los dos primeros nombres de la lista son los de sus padres. Los dos nombres más omitidos en esta lista son el propio y el de Dios. Perdonarte a ti mismo por tus fracasos demuestra que aceptas la limpieza y el perdón de Dios ¿Es correcto perdonar a Dios? El ciertamente no ha hecho nada mal, ya que por su naturaleza no puede. Pero quizás tú clamaste a Dios por una necesidad y te pareció que Él no te respondió, así que estás enojado con El. Puede que necesites liberar a Dios por no comportarse de acuerdo a tus falsas expectativas.

Antes que ores para perdonar a las personas en tu lista, lee estas cosas tan importantes sobre el perdón, que debes entender:

Perdonar no es olvidar. Las personas que tratan de olvidar el dolor que le han causado otras personas, con frecuencia encuentran que no pueden. Dios dice que El no recordará más nuestros pecados (Hebreos 10:17) pero Dios no puede olvidar debido al hecho de que todo está siempre delante de El. No recordar más nuestros pecados significa que Dios nunca nos recordará nuestro pasado (Salmo 103:12). Puede que no seas capaz de olvidar tu pasado pero puedes liberarte de él. Cuando sacamos a relucir el pasado y se lo echamos en cara a otras personas, no las hemos perdonado.

El perdón es una elección. Podemos sentir que es imposible perdonar a alguien pero como Dios requiere que perdonemos, es algo que sí podemos hacer. Dios nunca nos requeriría hacer algo que no podemos. Perdonamos eligiendo perdonar.

El perdón significa renunciar a vengarse. Perdonar nos resulta difícil porque queremos vengamos por las ofensas sufridas, pero nunca se nos manda a tomar nuestra propia venganza (Romanos 12:19). «¿Por qué he de dejarlo libre?» —nos quejamos. Cuando perdonamos los dejamos libres de nuestro gancho, pero Dios nunca los deja libres de Su gancho. El será justo con ellos, algo que nosotros no podemos ser. Si no soltamos de nuestro gancho a los ofensores, nos mantendremos enganchados a ellos y a nuestras heridas. Podemos detener el dolor soltando el problema. No perdonamos a alguien por su propio bien sino por nuestro propio provecho, para poder liberamos. Tu necesidad de perdonar no es cosa entre tú y quien te hirió sino entre tú y Dios.

Perdonar es estar de acuerdo a vivir con las consecuencias del pecado de otra persona. Perdonar nos cuesta caro: Pagamos el precio por el dolor de la herida que perdonamos, pues vamos a vivir con sus consecuencias, queramos o no. Nuestra única opción es decidir si viviremos atados a la amargura al no perdonar o en libertad al perdonar.

¿Cómo perdonar de corazón? En primer lugar, tenemos que admitir el dolor y el odio que sentimos en vez de enterrarlos muy por dentro. El perdón será incompleto si no abarca nuestras emociones. Puede que tú no sepas cómo tratar con tus sentimientos, pero Dios sí sabe, así que déjale que saque a flote el dolor para que lo pueda tratar, pues aquí es por donde comienza la curación.

Puesto que Dios ha perdonado a todos los que aparecen en tu lista, tú también puedes perdonarlos. Esto no significa que tengas que aguantar el pecado continuo. Se pueden perdonar los pecados del pasado tomando una firme postura en contra de los pecados del presente.

No esperes para perdonar hasta que sientas deseos de hacerlo; nunca los sentirás. Los sentimientos necesitan tiempo para sanar después de tomar la decisión de perdonar y que Satanás ha perdido su lugar (Efesios 4:26-27).

Di en voz alta la siguiente oración por cada persona de tu lista: Señor, yo perdono a (nombre) por (enumera aquí detalladamente todas las ofensas, recuerdos y sentimientos dolorosos.

Sigue orando por cada persona hasta que estés seguro de que fue tratado todo el dolor que recuerdas. Los sentimientos positivos vendrán con el tiempo; lo que importa es que te liberes de las heridas del pasado.

Extracto del libro Rompiendo Las Cadenas Edición Para Jóvenes

Por Neil T. Anderson y Dave Park

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