Si tuvieras un amigo cuyo pasatiempo fuera golpearse la cabeza con un martillo, ¿crees que necesitarías probar la experiencia tú mismo? ¿Le dirías: «Préstame el martillo. ¡Déjame golpearme un par de veces para ver cómo se siente!»? ¡No! ¿Dirías: «No parece agradable, pero quiero probarlo para estar seguro»? ¡Claro que no! Hay cosas que sabemos sin necesidad de probarlas. Tú puedes saber que las drogas arruinarán tu vida sin necesidad de probarlas. Tal vez has visto en la televisión entrevistas a drogadictos. Normalmente el diálogo va más o menos así:

Pregunta: ¿Cuánto has gastado en esto?

Respuesta: ¡Todo lo que tenía! Diez mil, veinte mil, cien mil…

P: ¿Dónde vives?

R: En la alcantarilla. Debajo de los puentes.

P: ¿Cómo se siente?

R: Perdí mi auto, mi trabajo, mi familia y mis amigos; no puedo comer, me siento enfermo todos los días, me duele todo el cuerpo.

P: ¿Cómo empezaste?

R: Fumando marihuana. Luego seguí con otras cosas.

Usualmente la historia es algo así como: «Tenía un amigo, Dave. Yo estaba un poco deprimido y me ofreció esta cosa. Dijo que me haría sentir mejor. Pensé que yo podría controlarlo… Jamás pensé que destrozaría mi vida».

LAS DROGAS DESTROZAN TU VIDA. HE AQUÍ CÓMO

Marihuana, hashish, etc. (Cannabis): Disminuye tu memoria. Retarda tu pensamiento. El uso prolongado puede provocarte paranoia y esquizofrenia.

Pastillas para dormir, tranquilizantes (depresores): Te provocan ansiedad, insomnio y depresión. Con frecuencia conducen al suicidio.

Cocaína y crack: Te provocan ansiedad, depresión, alucinaciones, convulsiones y hemorragias cerebrales. Pueden causar muerte por sobredosis.

Heroína y morfina: Te provocan cambios de humor, infecciones de la piel, estreñimiento de venas, infecciones pulmonares. Existe un gran riesgo de contraer HIV/Sida. Es común la muerte por sobredosis. A los vendedores de droga no les importa qué tan mal puedas ponerte, así que agregan «rellenos» a la droga para aumentar la cantidad. A la heroína le agregan cosas tales como detergente para ropa, almidón, harina, azúcar y limpiadores domésticos. Los adictos no tienen idea de las cosas que se están inyectando.

¿CÓMO SE HACE ADICTA LA GENTE?

En circunstancias normales tu cuerpo y tu cerebro producen sustancias químicas naturales que te mantienen feliz y saludable. Pero cuando introduces sustancias artificiales (drogas) para sentirte bien, tu cuerpo deja de elaborar los químicos naturales. Te sientes bien cuando la droga está en tu cuerpo, pero tan pronto como se va te sientes terrible. La única manera de sentirte mejor es tomar más drogas. Cuando tomas más drogas, tu cuerpo produce aún menos químicos naturales, así que necesitas más droga simplemente para sentirte normal. Te sientes más y más deprimido. Te pones más y más enfermo. Tu hábito se hace prohibitivamente caro. Una adicta a la heroína, Jenny, me dijo: «Tratar de dejarla es lo más doloroso que puedas imaginar. Es como si sintieras gripe en todo el cuerpo, pero diez veces peor».

Jenny tiene 16 años y ha sido adicta durante tres. Su hábito le cuesta mil dólares al día. Lo paga a través de la prostitución y del robo. Jenny nunca quiso convertirse en adicta. No era su meta ni su sueño.

SÉ UN LÍDER, NO UN SEGUIDOR

Puede que tengas amigos que te ofrezcan toda clase de cosas desagradables. Cuando tú las rechazas ellos pueden molestarse y decirte «gallina» o algo peor, pero recuerda que todos admiramos en secreto la fortaleza. Si tienes las agallas para decir «no» y para seguir diciendo «no», obtendrás su respeto porque puedes hacer algo que ellos no pudieron (aunque tal vez nunca lo admitan).

En pocas palabras: Todo drogadicto «pensó que podía controlarlo». Todos dijeron algo así como: «Sólo lo probaré una vez, para conocer». Es como si te golpearas con un martillo. Es como caminar enfrente de un tren. No necesitas probarlo para saber si es bueno para ti.

ANNA-LOUISE

Mientras escribo esto, mi sobrina de diecisiete años, Anna-Louise, está luchando por su vida en el hospital. Hace tres semanas recibió heridas en la cabeza en un accidente automovilístico. Ha estado en coma desde entonces. Mi hermana y su esposo están a su lado 18 horas al día. Le han cortado completamente su hermoso cabello rubio, y está rodeada de máquinas, tubos y cables que la alimentan, la mantienen respirando y verifican su pulso, presión sanguínea, temperatura, presión intercraneal y muchas otras cosas que no comprendo. Posados sobre la maquinaria de su cubículo de cuidados intensivos están cerca de doce ositos de peluche que han enviado sus amigos. La familia les ha puesto nombres como «Sam», en honor del neurocirujano, y «Lisa», nuestra enfermera favorita. Pegadas a la pared y a la ventana hay cientos de tarjetas con mensajes de «Alíviate pronto» que han enviado sus amigos. Dicen cosas como «Anna, te queremos», «Anna, siempre nos haces sonreír», «Anna, eres hermosa».

¿No es extraño cómo esperamos a que ocurran desastres para decir a las personas lo que significan para nosotros? Si Anna no hubiera tenido el accidente, ¿cuántos de nosotros le hubiéramos dicho lo que sentíamos? ¿Por qué esperamos? Anna fue a una fiesta. Ella y un amigo subieron al carro y fueron a dar un paseo, solo para divertirse. El auto se volcó. Lo siguiente fue que los llevaron al Alfred Hospital Emergency Department en helicóptero.

La mayoría de los adolescentes piensa: «¡Eso nunca me ocurrirá a mí!» Incluso puedo imaginarme a Anna diciéndolo. Pero puede ocurrir y ocurre. Hace 13 años mi hijastro, Michael, tuvo un accidente automovilístico. También era adolescente. Michael recibió heridas graves en la cabeza y no creían que pasara de esa noche. Michael nos sorprendió. En contra de las predicciones de los doctores aprendió a caminar de nuevo, pero ha sido muy difícil para él. Se le dificulta recordar. Hoy aún está aprendiendo a hablar. Trece años después aún está aprendiendo a leer y a escribir. ¿Qué te diría Michael? «Me pasó a mí. Te puede pasar a ti».

En pocas palabras: Cuando somos adolescentes creemos que viviremos por siempre. A veces creemos que la gente que queremos vivirá por siempre. Pero dos segundos pueden cambiar tu vida para siempre, o terminarla. Nunca es demasiado pronto para decir a aquellos que amas lo mucho que significan para ti. Maneja con cuidado. Y si tus amigos no manejan con cuidado, ¡toma un camión!

Extracto del libro Sé Un Adolescente Feliz

Por Andrew Matthews

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