ESPECIALISTAS AL RESCATE

La violencia se presenta en todos los niveles de la sociedad. No aparece solo en las familias de bajos recursos económicos, sino también en las que tienen un alto nivel adquisitivo. Otra causa de este problema son los medios de comunicación. En la televisión se glorifica la violencia, y los estereotipos que se nos presentan son violentos.

  • Los niños suelen absorber entre 4 y 6 horas diarias de televisión, y hay ciertos programas infantiles en los cuales aparece un acto de violencia cada ocho segundos.
  • Esto impacta en el cerebro de los chicos como si fuera la memoria de una computadora y después ellos lo sacan a la luz y lo actúan.
  • En el mundo, una hora de televisión contiene como promedio entre 5 y 10 escenas violentas, presentadas en su mayoría como agradables o buenas.
  • Los personajes de acción como el «Terminator», son conocidos por el 88% de los jovencitos en el mundo entero, y el 22 % de ellos los toman como modelos de conducta.
  • Para el 44 % de los jovencitos no existen grandes diferencias entre la percepción de su realidad y lo que ven en la pantalla.

Muchos creen que los golpes constituyen la única forma de violencia. Sin embargo, hay otro tipo de violencia que también les hace daño a las personas: la violencia psicológica o verbal.

MANIFESTACIONES VIOLENTAS:

  • El abuso verbal: rebajar a la persona, insultarla, ridiculizarla, humillarla, utilizar juegos mentales e ironías para confundirla, etc.
  • La intimidación: asustar a la persona con miradas, gestos o gritos. Arrojarle objetos o destrozar sus propiedades.
  • Las amenazas: decirle que la va a herir o a matar, o que se va a suicidar, o llevarse a los niños.
  • El abuso sexual: la imposición del uso de anticonceptivos, las presiones para que aborte, el menosprecio sexual, la imposición de relaciones sexuales contra su voluntad o contrarias a la naturaleza.
  • El aislamiento: un control abusivo sobre la vida del otro, mediante la vigilancia de sus actos y movimientos, escuchando sus conversaciones, impidiéndole cultivar sus propias amistades, y demás.
  • El desprecio: tratar al otro como inferior; tomar las decisiones importantes sin consultar con él.

Las víctimas del maltrato verbal piensan muchas veces que ese maltrato no es lo suficientemente grave como para tratar de hacer algo por impedirlo. Hay quienes temen que no les creerán si denuncian al abusador, porque a menudo este goza de una buena imagen pública.

La mujer que es golpeada, tiene miedo a las represalias por parte del agresor, ya que este la amenaza a menudo con matarla. Otras temen enfrentar la vida solas, o simplemente, no tienen los medios necesarios para hacerlo. A veces, alguien que la víctima respeta le dice que debe permanecer en esa relación abusiva «por el bien de sus hijos».

Todas estas mujeres tienen en común una baja autoestima así como una incapacidad para poner límites, porque vienen arrastrando problemas emocionales desde su niñez. A menudo, la raíz de la violencia, tanto para la víctima como para el que abusa de ella, es el vacío afectivo. Es decir, que hubo falta de amor y atención en su niñez. Mientras no se conozcan los hechos, ninguno de ellos recibirá ayuda. No se les hace ningún favor a los miembros de una familia que está en estas circunstancias cuando se les ayuda a mantener esta horrible situación en secreto. Se les debe motivar a obtener la ayuda de un pastor o de un psicólogo.

El hecho de continuar permitiendo este tipo de abusos tiene graves consecuencias, sobre todo para los niños. Muchas de esas consecuencias solo se manifestarán al cabo de un buen número de años. A veces, los niños se convierten a su vez en abusadores, y las niñas en víctimas, igual que su mamá. Los niños que crecen en hogares violentos tienen una gran probabilidad de ser criminales en el futuro. En estos últimos tiempos son frecuentes las noticias sobre mujeres heridas o golpeadas, que han buscado ayuda. En su noviazgo «no cristiano» se producían ciertos detalles que ellas habían pasado por alto, y esto no les había permitido darse cuenta de lo que vendría después. Cuando uno se enamora, lo suele ver todo «color de rosa». La figura de la otra persona aparece ante nuestros ojos como perfecta. Si le vemos algún pequeño defecto, corremos inmediatamente a buscar una justificación, o lo vemos como un asunto pasajero.

LAS FASES DE LA VIOLENCIA:

1. La primera fase es un abuso psicológico que termina en una explosión de abusos físicos: heridas y golpes.

2. La segunda parte de ese ciclo se llama el período de reconciliación. El hombre al principio se da cuenta de lo que ha hecho, y entonces se disculpa. Hace todo lo que puede por convencerla de que la ama verdaderamente, sobre todo si ella amenaza con separarse de él. Esta conducta «cariñosa» completa la victimización.

3. La tercera fase es un período de ambivalencia. La mujer no sabe qué hacer. Se dice a sí misma: «Sí, me golpeó, pero por otra parte es cariñoso. Empiezan las tensiones, me acaba de traer unas flores…» crecen otra vez, y ya el espacio entre la primera golpeadura y la segunda se hace más corto. A continuación, se repite otra vez el ciclo.

El hombre que golpea a su esposa, sobre todo si lo hace varias veces, no se va a curar a menos que se someta a un tratamiento. Nadie debe esperar que se cure. Si ella permanece junto a él, el ciclo va a comenzar de nuevo y las golpizas van a ser cada vez más repetidas. Además de esto, la motivación va a disminuir cada vez más en la mujer, que al principio tuvo ese deseo de separarse o de pedir auxilio. Va creciendo su falta de esperanza; ya no tiene fuerzas para protestar. Se vuelve pasiva y «sumisa», no con la sumisión del Evangelio, sino con la de una esclava.

ESTADÍSTICAS sobre la violencia en Latinoamérica

  • Bolivia: En el 66% de los 1,500 casos de agresión física denunciados, un 60.7% de las mujeres fueron agredidas por su cónyuge, un 22.6% fueron violadas, y un 16.7% fueron agredidas por otros familiares o vecinos.
  • Chile: En Santiago, el 80% de las mujeres han sido víctimas de abuso físico, emocional o sexual por parte de su compañero o de un familiar.
  • Colombia: El 65% de las mujeres afirman haber sido golpeadas por su marido o compañero.
  • Costa Rica: El 95% de las madres jóvenes son víctimas de incesto.
  • Nicaragua: El 52% de las mujeres de Managua sufren algún tipo de violencia a manos de su pareja.
  • Perú: El 70% de todos los crímenes denunciados a la policía son casos de mujeres golpeadas por su marido.

Extracto del libro Las 10 Plagas de la Cibergeneración

Por Ale Gómez

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