ESPECIALISTAS AL RESCATE

La sexualidad es un componente inseparable de nuestro ser. Somos seres sexuados, y prácticamente todo lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos está profundamente afectado por esa realidad. La forma en que nos relacionamos con los demás y aun con Dios, está determinada en gran manera por nuestra identidad sexual. Los factores que producen la homosexualidad son muy variados. No puede hablarse de uno solo que conduzca a ella. No podemos hacer de la homosexualidad una relación de causa y efecto. Esto demuestra que el valor de las convicciones tiene gran peso a la hora de decidir el comportamiento sexual. Pero si una persona desea cambiar, es absolutamente posible que lo haga.

Una persona es homosexual porque decide serlo. No es una enfermedad; no es cuestión de un tratamiento psicológico. En la gran mayoría de los casos, hay factores externos que los han impulsado a esa decisión y los han llevado a vivir de esa manera. La familia es un factor crítico y fundamental en la mayoría de ellos. Hoy, los mismos homosexuales piden que no se les discrimine porque siendo perfectamente normales, han adoptado una vida homosexual. A veces, detrás de la homosexualidad existe un gran temor hacia el sexo opuesto, y ellos se refugian en la homosexualidad para no enfrentar ese temor.

LA HOMOSEXUALIDAD SEGÚN LOS ESPECIALISTAS CRISTIANOS.

Hay tres teorías que dicen cómo debe ser el tratamiento, según el origen que haya tenido la conducta homosexual. Difieren totalmente entre sí, aunque hay dos que pueden combinarse.

En el primer caso se habla de una posesión demoníaca. El riesgo más grande consiste en reducir el análisis a un solo plano y llegar a generalizaciones simplistas. Es importante que reconozcamos que somos criaturas complejas y que no todo tiene explicaciones simples. No dudo que haya casos en los cuales la persona se haya podido sanar a través de la oración y la liberación. Sin embargo, esto parece ser la excepción y no la regla.

No es conveniente atribuirlo todo a causas externas -en este caso demonios- al punto de que la persona se sienta impotente para resolver la situación. Muy pocos de los cristianos que consideran la homosexualidad como resultado de una opresión demoníaca aceptan que pueda haber otras causas y explicaciones del problema. La experiencia indica que es perfectamente posible que una persona que tenga un demonio reciba oración, el demonio sea expulsado, y a pesar de eso, la persona siga con síntomas de homosexualidad. Esto es así porque, aun cuando haya sido desalojado el demonio, permanecen las huellas emocionales del pasado. Es importante tener en cuenta esta realidad, ya que las personas tratadas con este enfoque tienden a pensar que si vuelven o continúan los impulsos y las atracciones homosexuales, es porque «no son realmente salvas», «han perdido la salvación» o «la oración no les ha servido de nada».

La segunda teoría sostiene que toda sanidad es un proceso, y así ocurre también con la homosexualidad. Las personas que continúan con dificultades después de haber recibido oración o liberación, deben considerar la posibilidad de hacer psicoterapia con un psicólogo cristiano, a fin de resolver los aspectos emocionales o psicológicos.

En la actualidad, la teoría más aceptada por quienes trabajan en la restauración de las personas con un estilo de vida homosexual, es la que compartimos anteriormente. Es decir, que por falta de identificación con el progenitor del mismo sexo, el niño o la niña no desarrolla el papel sexual que le pertenece y, al erotizar su conducta con la entrada a la pubertad, su sexualidad sufre un desvío en cuanto al objeto de sus deseos. Collins también apunta a otras causas posibles: dinámica familiar disfuncional; relaciones familiares donde existe mucha desconfianza, historias de abuso sexual o de incesto, vínculos de dominación, miedo al sexo opuesto ocasionado por experiencias traumáticas (violaciones) o el que esta persona haya aprendido a sospechar del sexo opuesto por falta de interacción entre los sexos durante la adolescencia.

La tercera posición es que puede haber una opción consciente por un estilo de vida homosexual, por «estar de moda» o porque una experiencia homosexual fortuita lleva al individuo a pensar que es homosexual. La realidad es que los que defienden esta tercera postura son en su inmensa mayoría homosexuales. ¿Hasta qué punto pueden estar justificando su posición? Creemos que la elección es justamente lo que les falta a las personas, puesto que ha habido hechos negativos que han influido sobre ellas durante su desarrollo sexual. Los homosexuales adoptan un papel femenino o masculino, dominante o dominado. Algunas personas creen que hay un insertor masculino y un receptor femenino.

Este desempeño, si bien ocurre en cierto grado, no suele ser lo típico. La mayoría de los homosexuales participan en todas las formas de comportamiento sexual y no se limitan a uno u otro papel. Solo el 20% muestran preferencia por algún papel en particular.

Realizamos una encuesta, de la cual obtuvimos que:

  • El 25% del total de los encuestados tuvieron miedo de ser homosexuales.
  • Solo el 8% han sentido atracción hacia el mismo sexo en algún momento de su vida.
  • El 9% de los varones han sentido atracción homosexual.
  • El 7% de las mujeres han sentido atracción homosexual.

Es decir, que hay muchos casos de temor, pero muy pocos de atracción, lo que implica que la homosexualidad potencial es muy baja. Esto refleja la tendencia que prima en la sociedad en general, y en la iglesia en particular, y que es de gran rechazo y temor a la homosexualidad. Los jóvenes que han tenido experiencias sexuales negativas son los que han presentado miedo a ser homosexuales.

En los casos en los cuales había antecedentes de abuso sexual, la atracción homosexual se triplicó en los varones y se duplicó en las mujeres.

Solo cerca de un 14% de los hombres y un 38% de las mujeres tienen parejas cerradas. Algunos hombres de orientación homosexual admiten haber tenido hasta 500 compañeros sexuales, mientras que la mayoría de las mujeres de orientación homosexual han tenido menos de diez compañeras. Por consiguiente, el ambiente homosexual se caracteriza por un alto grado de inestabilidad y promiscuidad.

Las estadísticas indican que las relaciones homosexuales tienen tendencia a no durar mucho tiempo. A mucha gente de orientación homosexual le gustan las «aventuras»; por eso prefieren muchas veces las relaciones de una sola noche y las relaciones casuales. La conducta sexual es una cuestión de elección.

Las personas de orientación homosexual generalmente descubren entre los 12 o 13 años o en su pubertad que no se sienten atraídas hacia los miembros del sexo opuesto de la misma manera que sus amigos o amigas. Por ese mismo tiempo, advierten que se sienten extrañamente atraídas de una manera sexual hacia las personas de su mismo sexo.

Las relaciones entre homosexuales son uno de los principales factores de contagio del SIDA. Esta enfermedad tiene una alta incidencia en Latinoamérica a causa de las relaciones homosexuales, en especial en países como México, donde se cree que dos de cada tres portadores del virus se han contagiado por esta vía. Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú son los países donde se encuentra el más alto nivel de infección entre los varones que tienen relaciones sexuales con varones, lo que ocurre especialmente en México. Además, en este país hay señales de que están aumentando las relaciones homosexuales. También en Colombia son cada vez más frecuentes estas relaciones. Las relaciones sexuales entre varones constituyen un factor oculto, pero poderoso, en las epidemias que sufren El Salvador, Nicaragua y Panamá.

Extracto del libro Las 10 Plagas de la Cibergeneración

Por Ale Gómez

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