Extracto del libro “Cuidado! Llegaron los adolescentes”

Por los sexólogos cristianos José y Silvia Cinalli.

¿Qué significa “polución nocturna”?

Es la salida del semen desde los testículos hacia el exterior, que ocurre mientras estás dormido, nunca ocurre cuando estás despierto. Se experi­menta orgasmo, pero no se tiene conciencia de ello. Es muy común entre los adolescentes. A la mañana, cuando te levantas tienes la ropa interior húmeda y pegajosa.

Se presentan durante el sueño profundo, acompañadas de erección y pue­den asociarse a sueños eróticos. La frecuencia de las poluciones nocturnas decrece con la edad, como ocurre en los monjes que hacen de la abstinencia un modo de vida.

¿Quién era Onán?

Cada vez que se busca algún pasaje sobre la masturbación se cita a este personaje, cuya vida se relata cortamente en dos versículos bíblicos, Gé­nesis 38: 8-10.

¿Qué dice la Biblia sobre Onán?

En el relato bíblico, sucedió que Onán debía tener un hijo con la viuda de su hermano; ese hijo sería considerado como descendencia del fallecido, según la costumbre judaica de esos tiempos (“ley del levirato” que luego fue incorporada a la ley de Moisés). Onán, sabiendo que la descendencia no sería suya, vertía en tierra (eyaculaba afuera) para no levantar descen­dencia a su hermano. El pecado radicaba en su motivación, en su egoís­mo, en afrentar la memoria de su hermano, no en practicar el “coitus interruptus”.

Por otra parte, este “método” que usaba Onán no hace referencia a la mas­turbación de manera directa ni indirecta, porque Onán mantenía relaciones sexuales con la viuda de su hermano, pero “terminaba afuera” I ste pasaje bíblico no es sustento válido para hablar de masturbación, y mucho manos de autoerotismo.

¿A la masturbación la practican exclusivamente los jóvenes?

No.

Está demostrado por encuestas sexológicas que es una práctica muy usual entre gente de todas las edades, de ambos sexos, de todas las culturas; ya sean solteros o casados, viudos o divorciados, homosexuales, hetero­sexuales, clérigos o laicos, todos entran en la larga lista de masturbadores. Es más, la masturbación tiende a aumentar en todos los grupos de muje­res a partir de los 25 años aproximadamente hasta los 45 o más tarde. Por regla general, entre los varones es mayor en edades más tempranas.

FANTASÍA Y MASTURBACIÓN

Muchos dicen que la masturbación es pecado porque se asocia a fantasías muy pervertidas. Pero quienes hablan así es porque sus fantasías lo son. Muchos adolescentes se masturban por la sensación de placer que provo­ca la manipulación de sus genitales y el orgasmo que obtienen.

Al decir esto, no estamos alentándote para que lo hagas, sino mostrándote la realidad, para que no luches con fantasmas inexistentes.

CULPA Y MASTURBACIÓN

Muchas veces la culpa puede venir por la asociación con fantasías durante la masturbación o por el temor de cosas que nos han hecho creer; por ejemplo: que si te masturbas te crecerían pelos en la mano, te volverías loco o loca, o después no tendrás hijos, o que la Biblia dice que es pecado, lo cual no es verdad.

¿Entonces, tengo que masturbarme? Claro que no, si decides no hacerlo. Por otra parte, no debes permitir que se convierta en un hábito que te es­clavice.

¿Cómo evitar las fantasías pervertidas?

La santidad sexual comienza con los pensamientos. Probablemente no hayas caído en relaciones sexuales todavía; pero, ¿y qué de las fantasías? La Biblia condena tanto las unas como las otras.

Abre tu Biblia y escribe el versículo 18 de Mateo 5: “……………………………….

Alguien dijo una vez: “No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero puedes evitar que hagan nido”. Lo más probable es que los pensamientos impuros roben tu atención, pero aprende a deshacerte de ellos apenas llegan; no juegues en tu mente, dando lugar a escenas que te harán sentir culpable. Tenemos las armas para pelear contra ellos. Busca 2a Corintios 10:4 y 5: “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para…………………………………………………..

¿Cómo ser libre de una conducta masturbatoria?

Es raro que puedas masturbarte “demasiado” porque el deseo sexual tiene un límite y si no lo respetas el cuerpo no responderá.

Pero es bueno que no te dejes dominar por ésta u otra conducta cualquie­ra. Somos libres para no volver a ser esclavos de nada. Cuando estés pensando en masturbarte o cuando asocies hechos que te ocurrieron con fantasías de masturbación, es hora de hacer algo. ¿Qué hacer? Buscar otros pensamientos, realizar actividades que mantengan tu atención, no permitir que los pensamientos se queden en tu cabeza dando lugar a pe­cados en tu mente.


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