Proverbios 15:8 nos dice: «La oración de los rectos es su deleite [del Señor]» (BLA). Somos libres para hablar con Dios en cualquier momento que queramos gracias a la relación que tenemos con El por la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Podemos hablarle de todo: amigos, tareas de la escuela, padres, problemas, etcétera. Aplícate a conversar diariamente con Dios, no sólo durante tu tiempo de meditación sino en todo momento. He aquí algunas oraciones de muestra que puedes decir a menudo y con confianza.

Oración para la vida diaria

Amado Padre celestial, te honro como mi Señor. Reconozco que Tú siempre estás presente conmigo. Tú eres el único todopoderoso Dios que lo sabe todo. Eres bueno y amante en todos Tus caminos. Te amo y te agradezco que yo esté unido con Cristo y vivo espiritualmente en El. Opto por no amar al mundo y por destruir todos mis deseos pecaminosos. Te agradezco por la vida que ahora tengo en Cristo y te pido que me llenes con Tu Espíritu Santo para que pueda vivir libre del pecado. Declaro mi dependencia de Ti y tomo mi lugar contra Satanás y todas sus mentiras. Escojo creer la verdad y rehusó desanimarme. Tú eres el Dios de toda esperanza y yo confío que Tú satisfarás mis necesidades mientras yo viva según Tu Palabra. Tengo toda la confianza de poder llevar una vida responsable por medio de Cristo que me fortalece. Ahora asumo mi lugar en contra de Satanás y le mando que se vaya de mí junto con todos sus malos espíritus. Me pongo la armadura de Dios. Someto mi cuerpo como sacrificio vivo y renuevo mi mente con la Palabra viva de Dios para probar que la voluntad de Dios es buena, aceptable y perfecta. Pido estas cosas en el precioso nombre de mi Señor y Salvador Jesucristo. Amén.

Oración para antes de acostarse

Gracias Señor por haberme puesto en Tu familia y haberme bendecido con toda bendición espiritual en Cristo en los lugares celestiales. Gracias por darme este momento de descanso por medio del sueño, cosa que acepto como parte de Tu plan perfecto para mí y confío que Tú guardes mi mente y mi cuerpo mientras duermo. Así como he meditado en Ti y en Tu verdad durante este día, escojo dejar que estos pensamientos sigan en mi mente mientras duermo. Me encomiendo a Ti para que me protejas mientras duermo de todo intento de ataque por parte de Satanás o de sus demonios. Me encomiendo a Ti como mi roca, mi fortaleza y mi lugar de descanso. Oro en el poderoso nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Oración para liberar tu hogar o cualquier habitación

Ora esta oración en voz alta después que hayas sacado de tu habitación o de tu hogar todo artículo de adoración falsa: Padre celestial, sé que Tú eres el Señor del cielo y de la tierra. Me has dado, en Tu soberano poder y amor, todas las cosas para que las disfrute. Te agradezco este lugar para vivir. Reclamo este lugar para mi familia/para mí como lugar de seguridad y protección espiritual en contra de todos los ataques del enemigo. Como hijo de Dios en Cristo, ordeno que se vayan de aquí todos los espíritus malignos que puedan haberse adueñado de este lugar debido a las actividades de los ocupantes anteriores, y que nunca regresen. Rechazo todas las maldiciones y encantamientos contra este lugar. Te pido, Padre celestial, que pongas ángeles guardianes alrededor de este lugar—departamento, casa, dormitorio, etcétera— para salvaguardarla de los intentos del enemigo de entrar y perturbar Tus propósitos para nosotros/para mí. Te agradezco Señor por hacer esto y oro en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.

FORTALECE TU LIBERTAD CAUTIVANDO TODO PENSAMIENTO

Si queremos permanecer libres en Cristo, debemos asumir la responsabilidad de nuestra vida intelectual. El pasaje de 2 Corintios 10:5 nos instruye para que cautivemos todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Para permanecer libres debemos rechazar las mentiras, optar por la verdad y afirmarnos en nuestra posición en Cristo.

Recuerda, no tratamos de disipar las tinieblas, sino que tratamos de prender la luz. La manera en que superas una mentira es eligiendo la verdad. La manera de superar los pensamientos ansiosos es volverse a Dios y, luego, hacer lo que dice Pablo:

«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad». (Filipenses 4:8-9).

Si eres atacado directamente, dirígete en voz alta a Satanás y sus demonios: «Les mando que se vayan de mi presencia en el nombre del Señor Jesucristo». No le pidas que se vayan; ordénales que se vayan en la autoridad de Cristo: «Satanás, sal de aquí ahora mismo, en el nombre de Jesucristo». Si te paralizas por el miedo y no crees poder decir palabra, llama internamente al Señor. El conoce «los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4:12). Sométete primero a Dios y, luego, resiste al diablo (Santiago 4:7).

Además, evita que tu mente se distraiga. Es muy fácil tornarse perezoso (flojo) para pensar y esto hace que regresemos a las viejas pautas de pensamiento. Comparte honestamente tus luchas con un amigo de confianza o un líder de jóvenes. Pablo escribe: «No seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar» (1 Corintios 14:20).

Extracto del libro Rompiendo Las Cadenas Edición Para Jóvenes

Por Neil T. Anderson y Dave Park

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