La Biblia es una guía para la vida abundante.

Dios nos dejó un libro donde podemos conocer sus propósitos y principios, sus mensajes y regalos. Lo hizo con la intención de que alcanzáramos supervivencia espiritual. Jesús dijo con claridad que el conocimiento de la verdad nos haría libres (Juan 8.32). Por eso, si quieres ser un joven o una joven verdaderamente libre, tienes que conocer el plan de Dios. La Biblia contiene ese plan. Estudiarla es encontrar tu camino a la vida victoriosa.

A veces nuestra lectura es tan superficial y desordenada que ni siquiera empezamos a ubicarnos en el mapa de la revelación de Dios.

Cuando estudiamos algo en serio, dejamos que eso nos afecte, nos asombre, nos edifique y nos cambie. Estudiar no es simplemente leer algo, asistir a una clase o escuchar un sermón aburrido acerca de un tema raro. ESTUDIAR ES INVESTIGAR.

Cuando repetimos sin entender corremos el peligro de creer cualquier cosa.

Cuando viajo me pone muy triste encontrarme con tantos cristianos que repiten verdades como loros sin tener idea de lo que dicen creer. La enseñanza de una generación pasa a la otra y de esta a la siguiente, muchas veces sin ser entendida completamente.

Me causó gracia la historia de la mujer a la que sus hijos le preguntaron por qué cada fin de año hacía un jamón algo cuadrado y con las puntas cortadas. La mamá respondió que así lo había hecho siempre su propia madre y que esa era la manera de presentar el jamón en la familia. Uno de los niños no se quedó conforme, y decidió preguntarle a la abuela. Esta dijo que esa era la costumbre de la familia y que su propia madre siempre había preparado el jamón así.

Como la bisabuela de los niños iba a venir esa noche, decidieron preguntarle a ella. Al llegar la bisabuela, lo primero que le preguntaron su hija, su nieta y sus bisnietos fue por qué cada fin de año servían el jamón cuadrado con las puntas cortadas. La bisabuela los miró sorprendida y les respondió que lo hacían así porque era la forma de las fuentes que ella tenía en su casa, y para que el jamón entrara había que cortarle las puntas…

Lo mismo ocurre cuando simplemente repetimos ciertas enseñanzas sin investigarlas.

¡Todo cambia cuando vamos a la Biblia e investigamos por nosotros mismos lo que siempre tomamos por sentado!

Seamos prácticos. Te recomiendo seis escalones que tienes que bajar para sumergirte en la Biblia, si quieres crecer y entender mejor tu fe:

1. Empieza por un tema que te interese o un libro que te guste.

Puedes elegir cualquier tema que se te ocurra; comienza siempre con la pregunta: ¿Qué dice la Biblia acerca de esto? También podemos hacer preguntas particulares: ¿Qué dice Jesús o qué dice Pablo acerca de esto? Al seleccionar un tema, tienes la ventaja de saber lo que estás buscando.

2. Para seguir el relato, conviene estudiar por libro.

Comienza por uno de los 39 libros del Antiguo Testamento o uno de los 27 del Nuevo, y lee capítulo por capítulo para ver qué dice. Elige un libro que te atraiga, conozcas o te guste. No es más espiritual elegir uno de los difíciles. Sugiero empezar por los Evangelios, el libro de Proverbios (que tiene un capítulo para cada día del mes), las Cartas de Juan o la de Pablo a los Filipenses.

Ponte metas, pero toma tu tiempo. Siempre es bueno ponerse una meta realista. Planificar puede ayudarte a estudiar con esfuerzo y de una manera más ordenada. Recuerda: la meta tiene que ser alcanzable y útil.

Sin embargo, no se trata de cumplir un plan medible sino de comprender mejor la guía de Dios. ¿De qué vale leer algo que no entiendo, si no puedo dedicar tiempo para tratar de entenderlo?

Por mi parte, prefiero leer un libro varias veces hasta comprenderlo, en lugar de quedarme con mil dudas y seguir con otro.

3. Completa tu estudio con otros libros.

Estudiar la Biblia en serio requiere concentración, algo más que una simple lectura. Siempre es recomendable buscar un buen manual, comen­tario u otro libro que profundice el tema. Comparar lo que dice un comentario con lo que dice otro te abre la mente. Seguramente puedes ir a una librería cristiana. Un buen consejo es usar libros de distintas editoriales; estas suelen tener tendencias muy definidas y sus autores, mucho en común. Al hacerlo tienes más probabilidad de conocer diversas perspectivas sobre el tema que te interesa.

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