¿QUÉ ES LO QUE ESPERAS?

¿Has notado que cuando sales de casa enojado te encuentras con gente enojada? Cuando sales de la escuela sintiendo ira encuentras a otras personas iracundas en la parada del autobús. Lo contrario también es cierto. ¡Qué distinto se ve el mundo cuando estamos enamorados!

El mundo es un espejo: lo que sientes por dentro lo encuentras afuera. Esta es la razón por la que no puedes arreglar la vida trabajando en lo exterior. Si las personas de la calle son antipáticas, ¡de nada sirve cambiar de calle! Si en la escuela nadie te respeta, cambiar de escuela no lo arreglará. Tú tienes que cambiar. El mundo es un reflejo de ti y de tus pensamientos.

EJEMPLO: Fred se dirige a una fiesta mientras piensa: «Nadie querrá hablar conmigo. ¡Sé que me la pasaré terrible!» Cuando llega a la fiesta tiene un aspecto deplorable. Se esconde en la esquina porque está convencido de que no vale la pena. Todos pueden ver que no se está divirtiendo y por lo tanto no le hablan. ¡Fred pasa un momento fatal! ¡Y entonces culpa a las personas que están en la fiesta!

EJEMPLO: Jane cree que la gente es básicamente amigable. Se va de vacaciones a España. ¿Qué clase de gente se encuentra allá? ¡Gente amigable! Dondequiera que la gente se esté divirtiendo, ¡ella la encontrará!

Las personas alegres y optimistas encuentran básicamente gente alegre y optimista. Las personas que siempre se divierten esperan divertirse.

PREOCUPACIÓN Y MIEDO

¿Te preocupas por las cosas? ¿Alguna vez te has preocupado tanto por el resultado de un examen que te has enfermado? O tal vez le diste un rayón al coche de tu papá y pensaste: «No voy a salir vivo de esta». ¿Pero qué ocurrió? ¿Acaso moriste? Fíjate cómo tu miedo nunca se refiere a lo que está ocurriendo ahora. Casi siempre se refiere a lo que puede ocurrir, o a lo que pudo ocurrir. Tu mente está en el futuro y eso es lo que origina toda la tensión.

Recuerda dos cosas:

  • Primero, que las cosas normalmente se arreglan por sí solas. Antes de hoy te has preocupado por miles de cosas, ¡pero has sobrevivido!
  • Segundo, que por mucho que te preocupes eso no cambiará nada. (¡Tal vez quieras compartir esta información con tus papás!) Si quieres hacer algo para arreglar un problema, ¡maravilloso! Pero sentarte a esperar lo peor o decir a todos lo preocupado que estás no sirve para nada. Dice Fred: «Por supuesto que me preocupo. ¡No puedo evitar pensar lo que pienso!». Si tú no puedes evitarlo, Fred, ¿quién lo hará?

Si eres una persona que se preocupa, aquí está una estrategia para controlar la preocupación: Elabora una lista de preocupaciones. Escribe en ella todo aquello de lo que quieras preocuparte: «¿Pasaré mis exámenes?» «¿Me ama mi novio?» «¿Mi nariz es demasiado grande?» Ponlo todo en tu lista. Ahora determina un momento, digamos el sábado a las tres de la tarde, en el que te preocuparás por todo lo que hay en la lista. Hasta que llegue este momento disfruta de la vida. Cuando lleguen las tres de la tarde del sábado tienes dos alternativas:

  • Puedes sentarte y preocuparte por todo lo que hay en la lista. Ahorrarás tiempo, porque la mitad de las cosas de las que te ibas a preocupar ya habrán ocurrido.
  • Puedes hacer pedazos la lista e ir a ver una película. ¡Y lo digo en serio!

Es tu mente y puedes reprogramar la preocupación. Tú eliges lo que piensas. ¿Quién decide lo que piensas sino tú mismo?

Algo más que hay que recordar: tu mente no es un vacío. Si quieres sacar de ella la preocupación tienes que sustituirla con otra cosa. Las preocupaciones regresarán a menos que hagas algo. Puedes decir afirmaciones, decir oraciones, planear una estrategia… La mejor solución es actuar. Arregla el problema. Hemos sido condicionados a creer que «las personas responsables se preocupan, los buenos padres se preocupan». Las personas responsables actúan, pero la preocupación es destructiva. ¡Arruina tu salud y hace de ti una mala compañía!

En pocas palabras: Cuando no actúas y permites que tu mente se desplace del presente hacia el futuro es cuando el miedo te atrapa agarrándote por la garganta. Mark Twain dijo: «¡He pasado por muchas cosas terribles, algunas de las cuales sí ocurrieron!»

Extracto del libro Sé Un Adolescente Feliz

Por Andrew Matthews

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