LA CONCEPCION DEL MUNDO EN DOS NIVELES

¿Cuál es tu concepción del mundo? quizá nunca hayas oído esta expresión. La concepción del mundo es la manera en que uno entiende el mundo que le rodea y la manera en que se relaciona con él. En otras palabras, la concepción del mundo es como un par de anteojos a través de los cuales ves lo que está pasando en el mundo. Tu concepción del mundo es lo que tú crees sobre la realidad. El mundo occidental, América del Norte y parte de Europa occidental, ve la realidad en dos niveles:

Mundo invisible de Dios y fuerzas espirituales. RELIGIÓN

Medio excluido

Mundo visible de los sentidos. CIENCIA

El superior es el mundo oculto invisible que se entiende por medio de la religión y las experiencias espirituales. El nivel inferior es el mundo natural que se entiende por medio de la ciencia y de los sentidos físicos. Los que hemos sido educados en el occidente hemos recibido la enseñanza de que el mundo espiritual invisible no tiene efectos prácticos en el mundo natural y ha sido dejado fuera de nuestra comprensión de la realidad. Nos han enseñado a confiar solamente en lo que se ve, oye, toca, gusta, huele y mide en un laboratorio. Muchos ignoran, dudan o se ríen de la idea de espíritus malos que influyan en nosotros. Algunos dicen que creen en Dios, pero lo consideran apartado de los asuntos humanos.

En cambio, hay dos tercios de la población mundial que sostiene una concepción oriental del mundo, al contrario del occidente. Ellos creen que las fuerzas espirituales son una realidad de todos los días. Estas personas complacen a sus dioses mediante ofrendas de paz y realizan rituales religiosos para ahuyentar a los malos espíritus. La práctica religiosa o la superstición es más práctica en la vida diaria que la ciencia para la gente común de las naciones del Tercer Mundo. Nos resulta fácil a los nacidos en el occidente decir que la concepción oriental del mundo está equivocada debido a todo el «éxito» del mundo occidental, pero ambos son sistemas del mundo y ninguno refleja lo que la Biblia dice que es real.

Entre ambos niveles se halla lo que el doctor Paul Hiebert, un experto en misiones, llama el «medio excluido» que es el mundo real donde están activas las fuerzas espirituales en el mundo físico. Debemos incluir al mundo espiritual, abarcando al reino de las tinieblas, en nuestra concepción del mundo… Muchos cristianos excluyen lo sobrenatural de su concepción del mundo o creen que no tiene efectos en sus vidas. De esta manera, excluyen el poder de Dios de sus creencias y costumbres. También explican todos los problemas humanos —hasta los que producen las influencias demoníacas— como resultado de causas físicas o mentales.

VIVIENDO EN EL MEDIO EXCLUIDO

La concepción cristiana del mundo mira la vida a través de la Biblia, no desde la cultura o la experiencia. La Biblia enseña claramente que hay fuerzas sobrenaturales de índole espiritual que están activas en el mundo natural. Por ejemplo, aproximadamente 25% de todas las curaciones relatadas en el Evangelio de Marcos fueron, realmente, liberaciones de la actividad demoníaca. La mujer sanada por Jesús en Lucas 13:11-12 llevaba 18 años siendo víctima de «un espíritu de enfermedad».

Hemos aconsejado a muchos con problemas físicos, los cuales desaparecieron poco después de haber tratado la influencia demoníaca. Los síntomas más comunes que hemos visto son dolores de cabeza, mareos, inhabilidad para leer y concentrarse en la Palabra de Dios, y dolor generalizado de todo el cuerpo. No decimos que toda persona enferma o que tenga dolor esté siendo aterrorizada por un demonio. Eso es irse al otro extremo, pero algunos cristianos combaten sin éxito síntomas físicos usando medios naturales cuando los problemas y las soluciones básicas son espirituales. Anda al médico de todos modos para que pruebe y trate tu físico y anda a ver a tu pastor que él debe ser capaz de probar y tratar tu espíritu.

Jesús nos dejó «en el mundo» (Juan 17:11) para que luchemos contra «las huestes espirituales de maldad en los lugares celestes» (Efesios 6:12). Vivimos en el mundo natural, pero estamos metidos en una guerra espiritual. El medio excluido está excluido solamente en nuestra mente mundana, no en la realidad.

ESPIRITUALIZÁNDOSE SIN DIOS

La juventud del Occidente ha empezado a sentir que hay más en la vida de lo que revela la ciencia natural. A primera vista esta nueva hambre puede resultar alentadora para nosotros los que tenemos una concepción cristiana del mundo, pero muchos de los insatisfechos con el mundo materialista suelen estar descontentos con la religión organizada y, en lugar de volverse a Cristo y Su iglesia, tratan de llenar su vacío espiritual con lo oculto, la parasicología, las religiones orientales y numerosas sectas que marchan bajo la bandera del movimiento de la Nueva Era.

Tratar de satisfacer las necesidades espirituales fuera de Dios no es nada nuevo. El centro de esta concepción del mundo nada bíblica es el yo: ¿qué saco yo de esto? ¿quién suple mis necesidades? Yo me ocupo de mis cosas. Hasta el cristiano que funciona en esta esfera está motivado por la egoísta ambición y el orgullo.

El apóstol Pedro es un claro ejemplo de esta lucha de la vida centrada en el yo y la vida centrada en Cristo. A los pocos momentos de haber confesado la importante verdad de que Jesucristo es el Mesías, el Hijo del Dios vivo (Mateo 16:13-16), Pedro se halló poniéndose al lado de los poderes de las tinieblas (versículo 22). Jesús respondió: «¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres» (versículo 23). La frenada de Jesús parece fría y severa pero Su comentario describe claramente la naturaleza del consejo que Pedro trató de darle: «Sálvate a toda costa. Cuídate. No hagas nada que sea doloroso o inconveniente».

El consejo de Pedro era de Satanás, pues su primer objetivo es que todos nosotros pongamos como centro de nuestras vidas nuestros propios intereses. La concepción cristiana del mundo tiene, en cambio, un centro diferente. Jesús confronta todos nuestros motivos egoístas e interesados ofreciendo la perspectiva desde la cruz pues solamente desde ella puedes escapar de la atadura a Satanás, cuyo único intento es «robar, matar y destruir» (Juan 10:10).

Extracto del libro Rompiendo Las Cadenas Edición Para Jóvenes

Por Neil T. Anderson y Dave Park

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