Si alguna vez has dado un batazo o metido un gol, sabes que los deportes pueden ser muy divertidos. Además, lo que aprendes en la mesa de ping pong, en la cancha de badminton o en las pendientes para esquiar lo puedes aplicar en todos los aspectos de tu vida. Por ejemplo:

CONSERVA LA CALMA. Enojarse nunca funciona. ¿Has visto alguna vez a un jugador de tenis enojado? Está perdido. ¿Qué me dices de los boxeadores y pilotos de autos de carreras furiosos? ¡Son pan comido! Lo mismo ocurre con los papás y los maestros.

NO ODIES A TU ADVERSARIO. Concéntrate en mejorar tu desempeño. Odiar a las cosas y a la gente drena tu energía, envenena tu cuerpo y te distrae de lo que deberías estar haciendo.

VIVE EL PRESENTE. Es posible pensar demasiado. Uno hace su mejor tiro y lanza su mejor pelota cuando se olvida del marcador. Mientras menos te preocupes por ganar y por lo que piensan los demás, mejor te desempeñas.

FORZAR LAS COSAS NO SIRVE DE NADA. El verdadero poder se manifiesta cuando estás relajado. ¡Intenta darle a una pelota de beisbol con fuerza bruta! Uno es más poderoso cuando no intenta demostrar que es poderoso. Esto también se aplica en las relaciones personales.

SI PIENSAS QUE EL MUNDO ESTÁ EN TU CONTRA, ASÍ SERÁ. Culpar a los demás no sirve. Una vez que das por hecho que todo está mal, que el árbitro, el viento y la pelota están tratando de arruinar tu vida, así será. Los deportistas exitosos son como cualquier otra persona efectiva: asumen la máxima responsabilidad. No culpan a sus mamás.

UN DESEMPEÑO EXCEPCIONAL ES RESULTADO DE UN COMPROMISO EXCEPCIONAL. El observador superficial da por hecho que un Kobi Bryant o un «tiger» Woods sencillamente nacieron con más talento. Pero todos hemos recibido dones. Un análisis más detallado demuestra que las estrellas se exigen más que cualquier otra persona.

EN LOS DEPORTES, COMO EN LA VIDA, DEBES CONCENTRARTE EN LO QUE QUIERES. Cuando piensas en lo que no quieres que ocurra, por ejemplo una doble falta, un tiro de golf que va a dar al agua o un pase incompleto, ¡eso es lo que ocurre! ¿Por qué? Porque tu mente trabaja con imágenes. Siempre que te dices: «¡No mandes la pelota a la red!», tu mente crea una imagen del mal tiro. Entonces trabaja con la única imagen mental que tiene: la imagen de una pelota en la red. ¡Y tú lo haces realidad!

EL MIEDO ES UN ASESINO NO SÓLO EN LOS DEPORTES, sino también en una entrevista de trabajo, en un discurso o en cualquier cosa que quieras hacer. Cuando te concentras en lo que temes y formas esas imágenes desastrosas en tu cabeza, vas directo al desastre. Concéntrate en lo que quieres.

En pocas palabras: Practica algún deporte, no por los trofeos que puedas ganar, sino por las lecciones que puedes aprender.

¿CUÁNDO DEBO RENUNCIAR?

Imagina que has empezado a estudiar piano y ya estás pensando: «Es demasiado difícil. Tal vez debería aprender a tocar el triángulo». O quizás has empezado un curso de física y estás sorprendido por lo complicado que es. Te preguntas: «¿Será momento de renunciar y buscar algo más sencillo?»

¡No! ¡El mejor momento para renunciar es DESPUÉS DE TRIUNFAR! ¿Por qué? Porque el éxito tiene que ver más con la persistencia que con el talento. Con práctica posiblemente logres hacer bien la mayoría de las cosas, tal vez no como un experto, pero sí razonablemente bien. Y uno no descubre lo divertido que es algo hasta que puede hacerlo razonablemente bien. Hasta que puedas tocar una docena de canciones en el piano no sabrás lo emocionante que es hacer música. Hasta que hayas aprobado un curso de física no sabrás lo bien que se siente. Por supuesto que a veces uno intenta cosas que resultan ser pésimas ideas, pero en general lo determinante es la persistencia. Cuando terminas lo que empiezas ocurren dos cosas:

  • Piensas con cuidado antes de iniciar algo.
  • Desarrollas el hábito del éxito.

Establece una meta razonable, alcánzala y luego decide si renunciarás. ¡Es sorprendente cómo un pequeño éxito puede hacerte cambiar de idea!

HORMIGAS

¡Uno puede aprender mucho de las hormigas! Encuentra una hormiga que esté concentrada en lo suyo y pon el pie en su camino. ¿Qué es lo que hará? Intentará pasar por debajo, por arriba y por en medio. ¿Hasta cuándo? ¡Hasta que muera! Eso es determinación: ¡sigue intentando hasta que mueras! En pocas palabras: Uno nunca está vencido hasta que renuncia.

Extracto del libro Sé Un Adolescente Feliz

Por Andrew Matthews

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