Juan 15.15. Si hay algo que todos necesitamos son buenos amigos. Jesús mismo seleccionó cuidadosamente a un grupo de amigos. Podemos leer en Marcos 3.14 que cuando escogió a los doce que llamamos sus discípulos y apóstoles, lo hizo en primer lugar para que estuviesen con él. ¿Curioso, verdad? Por haber escuchado una y otra vez las historias de Jesús con los discípulos, tal vez hayamos llegado a suponer, equivocadamente, que él los eligió con la única intención de que predicaran, sanaran ciegos e hicieran todo tipo de milagros. Pero dice la Biblia que su motivación inicial fue que los llamó para pasar tiempo con ellos.

Jesús tenía muy claro lo valioso que es tener buenos amigos. Sabía que es importantísimo entender la manera en que nuestras amistades nos influencian y son influenciadas por nosotros. Ya antes de Jesús, el rey David cultivó una buena amistad. En 2º Samuel 23 se nos relatan las hazañas de un grupo de valientes guerreros que acompañaron a David en sus campañas, hasta que fue coronado rey. Y no podemos olvidarnos de Jonatán, el príncipe guerrero que cedió lo que aparentemente era su lugar para que David fuera el rey.

Proverbios 18.24 está clarísimo. Hay que saber seleccionar buenos amigos. Mi amigazo Germán Ortiz escribe en su libro Ser amigos que Dios no te llamó para que vivas en una burbuja, encerrado, cuidándote de lo que te pueda pasar, como si le tuvieras miedo a todo. Un rebelde con causa toma la iniciativa y se ocupa de construir relaciones personales con buena onda pero lo suficientemente valiosas como para que te ayuden a crecer.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LOS BUENOS AMIGOS

El Nuevo Testamento nos habla muchas veces de tomar la iniciativa y hacer por otros lo que queremos que otros hagan por nosotros. Si aplicamos esto a la amistad, lo que la Biblia propone es que nosotros seamos la clase de amigos que pretendemos que otros sean con nosotros. Aquí vienen algunos mandamientos específicos que siempre cumplen los buenos amigos:

1. Ámense los unos a los otros 1º Juan 3:11. Este mandato es contundente. Amar no se trata de sentir algo lindo o de decir cosas lindas. Amar se trata de lo que nos habla 1 Corintios 13. Allí se nos dice, por ejemplo, que el verdadero amor espera, es generoso, paciente. Dale a tus amigos estos regalos y no sólo los estarás ayudando sino que estarás sembrando lo que luego vas a cosechar de ellos.

2. Sean afectuosos unos con otros Romanos 12:10. A algunos humanoides nos cuesta más que a otros esto del afecto. En nuestra cultura latina las mujeres suelen tener menos problemas que los hombres para mostrar afecto. De alguna manera se nos metió en la cabeza que si un hombre muestra demasiado afecto ya es sospechoso de parecerse demasiado al sexo femenino. Pero ese es un error. Es muy feo ver a un grupo de supuestos amigos que sólo saben burlarse unos de otros y no saben decirse nada positivo. Yo fui aprendiendo a ser cariñoso con mis amigos y a expresarles de tanto en tanto lo importantes que son para mí. A veces me he sentido un poco raro, no lo voy a negar, pero más de una vez las muestras de afecto han ayudado a esa persona de alguna manera que yo ni siquiera imaginaba.

3. No se juzguen los unos a los otros Romanos 14:13. Todos nos equivocamos. ¿Quién no? Pero muchas veces las peleas no vienen tanto de los errores que cometemos como de las sospechas respecto a cuáles fueron las intenciones de la otra persona. He visto que, por cultivar sospechas respecto a las intenciones de la otra persona, puede producirse mucho dolor en los novios o las novias, los esposos o las esposas, los padres o los hijos, y también en los amigos. Como me tocó ver este problema muy de cerca en mi familia, decidí que siempre haría todo lo posible por hacer a un lado cualquier sospecha de que la persona que me hería lo había hecho a propósito o con alguna intención oculta. Siempre tengo presente esa máxima del derecho que dice que ‘nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario’, y eso me ayuda a hablar con menos tensión acerca de los errores o las palabras hirientes de otros. A mí me ofende bastante que alguien juzgue erróneamente mis intenciones, y por eso no quiero hacerle nunca lo mismo a mis seres queridos.

4. Acéptense los unos a los otros Romanos 15:7. Esto es vital para proteger cualquier relación. Hay tendencias de nuestro carácter que llevan mucho trabajo cambiar, por eso todos necesitamos que alguien nos ame a pesar de esas debilidades. Esto no es lo mismo que aprobar algo que está mal. Jesús aceptaba a cada pecador que se acercaba a su lado, pero era obvio que él no aprobaba el pecado. Él sabía separar a la persona de su conducta y por eso los demás apreciaban su amistad. Tus amigos tienen defectos, por supuesto, pero tú también los tienes. Por eso es bueno ser pacientes y aceptar a cada uno como es. Alguien dijo que un buen amigo es alguien con quien podemos pensar en voz alta sin que se escandalice de nosotros.

5. Lleven los unos las cargas de los otros Gálatas 6:2. ¿Cómo puedes ayudar a tus amigos a convertirse en mejores personas? ¿Cómo ayudarlos a cumplir con sus sueños? ¿Cómo ayudarlos con las cosas que les resultan difíciles? Cuando alguien que consideres tu amigo tenga una debilidad, ayúdalo con ese problema. Quizás tengas que aprender a confrontar con amor, y ayudarlo a que mire de frente su conducta. En otras ocasiones tendrás que saber cuándo callar y mantenerte disponible para dar ayuda cuando te la pidan.

6. Confórtense los unos a los otros 1º Tesalonicenses 4:18. Las crisis y los momentos de tristeza son probablemente tu mejor oportunidad para hacer lo que haría un buen amigo. Es muy fácil estar con alguien cuando todo es risas. Resulta totalmente diferente estar con alguien en los momentos difíciles, esos en los que no hay demasiado para decir, cuando sólo vale la pena estar y abrazar.

7. Exhórtense los unos a los otros Santiago 5:9. Cuando un amigo está tomando una decisión equivocada es tu obligación llamarle la atención. Algunos creen que esto va en contra del mandamiento de aceptarnos unos a otros. Pero una vez más vale la aclaración: aceptar y aprobar no son lo mismo. Si una amiga a la que realmente quiero está tomando una decisión equivocada, es mi deber decirle que creo que está tomando una decisión que podría lastimarla. Por supuesto, una vez que eso está claro, no seguiré ametrallándola con lo mismo. Ahí será el momento de mostrar la otra cualidad: la aceptación. Santiago 5:16. Este mandamiento es una perla preciosa, y bastante rara de encontrar. ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con un amigo acerca de tus pecados, de las tendencias negativas de tu personalidad o de tus tentaciones? Hacerlo es una avenida fundamental si quieres tener libertad en lugar de esclavitud en esos aspectos de tu vida. Lo que sucede es que estamos acostumbrados a escandalizarnos del pecado de los demás; por eso conviene recordar dos ideas sensacionales que nos dejó Jesús: ‘No mires la paja en ojo ajeno’ y ‘el que esté limpio que tire la primera piedra’.

8. Oren unos por otros Santiago 5:16. A veces es más fácil hablar de fútbol que hablar en serio, y muchas veces es más fácil hablar sobre la oración que orar en serio. Cuando oramos juntos como amigos, algo sucede en el ambiente de nuestra amistad. Hace años dos amigos y yo decidimos orar juntos para predisponernos mejor a trabajar en el ministerio… Años después, seguimos compartiendo una amistad increíble fruto de esas oraciones. Los tres seguimos trabajando con jóvenes, y aunque vivimos en ciudades diferentes compartimos un programa de radio que ha podido escucharse en todos los países de América Latina. Haz un alto y ora por tus amigos. Anímate e invítalos a orar juntos.

9. No hablen mal los unos de los otros Santiago 4:11. Esta es una mala práctica que ha roto muchas amistades. Angie se acercó a mí, dolida porque sin querer había escuchado a su mejor amiga Viviana reírse de ella mientras hablaba con otras personas… Le recomendé: Antes que nada, déjale saber lo importante que es ella para ti y luego dile cómo te sientes, sin hacerle reproches por lo que ella hizo. Luego sólo escucha lo que te dice, sin responder nada.’ Así lo hizo, y dos días después volvió a acercarse a mí. Angie me contó que había hecho tal cual yo le había sugerido, y que Viviana se había sorprendido mucho de que estuviese tan dolida. Viviana también le dijo que ella se había sentido mal en una ocasión parecida, cuando Angie había hablado mal de otra amiga.

Habla y trata siempre bien a tus amigos y otros querrán ser tus amigos también.

Extracto del libro Rebeldes Con Causa

Por Lucas Leys

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