PALABRAS KAREN LACOTA

Los factores por los cuales los adolescentes empiezan a beber a edades tan tempranas son varios. Podríamos mencionar algunos, como las posibilidades económicas que tienen para adquirir las bebidas, y el entorno en que se desenvuelven, pero también resultan determinantes el deseo de aceptación dentro de su grupo de amigos, la curiosidad de probar lo prohibido, la adrenalina que sienten al pasar los límites, y la búsqueda de afianzamiento de su independencia e identidad. Todo esto contribuye a que, a una corta edad, muchos adolescentes ya comiencen a transitar por el oscuro y pedregoso camino del consumo de alcohol.

Así es como, sin darse cuenta, empiezan a pasar por las mismas etapas que encontramos en la adicción a cualquier sustancia:

  • La experimentación: esta es la primera fase, en la que aceptan la invitación de otros para el consumo. Sienten que es emocionante hacer algo que está prohibido. Generalmente, durante esta etapa aún no hay consecuencias que lamentar.
  • El mal uso: ahora empiezan a consumir con mayor regularidad. Intensifican su relación con grupos de amigos con los que consumen siempre. También empiezan a mentirles a sus padres, y a tener problemas en la escuela por inconductas y mal rendimiento académico. En esta fase, ellos aún pueden poner límites de hasta dónde llegar, aunque ocasionalmente los traspasen.
  • El abuso: al llegar a esta fase ya habrán traspasado los límites que ellos mismos se pusieron, y comenzarán a buscar oportunidades para beber cada vez más frecuentemente. La mentira, como recurso evasivo, ya se ha internalizado. Los problemas con sus padres y en la escuela se han agudizado. En esta etapa, son incluso capaces de robar para conseguir alcohol.
  • La adicción: esta es la fase en la que ya no tienen el control; han sucumbido ante el alcohol. Les cuesta establecer un proyecto de vida y alcanzar lo que se habían propuesto, y evidencian dificultades en su relacionamiento social, así como también problemas a nivel físico y espiritual.

Por lo general, los padres, consejeros, y docentes, entre otros, no perciben el peligro latente en el que se encuentran los adolescentes cuando todavía están dentro de las dos primeras fases. Muchos adultos incluso consideran que este es un comportamiento normal para esta etapa de la vida, y de este modo pasan por alto los riesgos a los que los chicos están expuestos.

Proverbios 14.16. Lastimosamente, he visto padres que han iniciado ellos mismos a sus hijos adolescentes en el consumo de alcohol, trasgrediendo así todas las leyes de prevención del consumo de bebidas alcohólicas en menores de edad, y exponiendo además a sus hijos a graves peligros.

Ahora bien, desde tu posición de consejero es fundamental que tomes muy en serio las implicancias y los riesgos a los que se exponen los adolescentes cuando consumen cualquier tipo de bebida alcohólica. Algunos de ellos son:

  • Los adolescentes que consumen alcohol tienen mayor riesgo que los adultos de desarrollar enfermedades como cirrosis de hígado, pancreatitis, infartos, y algunas formas de cáncer.
  • Cuanto más temprano empiezan a consumir alcohol, más probabilidades tienen de iniciar antes su actividad sexual, situación que los expone a otro tipo de problemáticas, como las enfermedades venéreas.
  • Los adolescentes que consumen alcohol tienen mayor probabilidad de una muerte precoz por accidentes de tránsito, o por suicidio a causa de la depresión severa (a la que están cuatro veces más expuestos que aquellos que no beben).
  • La probabilidad de adicción aumenta cinco veces si se inicia el consumo de alcohol antes de los 18 años.

Por otro lado, los expertos mencionan que, al ser un depresor del sistema nervioso central, el alcohol lentifica las funciones cognoscitivas (percepción y juicio), motoras (equilibrio y reflejos) y emocionales (anestesia emocional e inmadurez).

¿QUÉ HACER COMO LÍDER?

Aquí te dejo una serie de acciones con las que puedes contribuir para combatir el alcoholismo en tu comunidad, a fin de preservar la integridad de tus adolescentes:

1. Organiza charlas con testimonios, u otras actividades dirigidas a los padres y a sus hijos, que ayuden a la concientización respecto a riesgos y consecuencias del consumo de alcohol durante la adolescencia.

Uno de los grandes desafíos que tendrás serán algunos de los padres de tus adolescentes. Como mencionamos anteriormente, muchos consideran normal el consumo de alcohol en esta etapa… la mayoría por desconocimiento de las consecuencias, y otros porque están muy preocupados porque los adolescentes se diviertan.

La consigna que puedes lanzarles es alcohol cero, incluyendo a los padres. Estudios mencionan que existe mayor probabilidad de consumo en aquellos adolescentes que ven beber a sus padres. Esto no es de extrañar, ya que Jesús mismo nos enseñó (Juan 5.19). Durante estos espacios de aprendizaje, pon énfasis en analizar con pensamiento crítico y reflexivo las causas y las consecuencias del consumo de alcohol durante la adolescencia.

2. Incentiva a tus chicos a seleccionar sabiamente sus amistades.

Aprender a poner límites y a elegir lo correcto y conveniente para sus vidas, será parte del proceso de toma de decisiones inteligentes por el que todo adolescente necesitará que lo acompañes. Una de las principales preocupaciones de los adolescentes es el temor a quedarse solos, y por eso será fundamental que los ayudes a formar grupos de amigos dentro de la comunidad de fe. Si un grupo de amigos puede influenciarlos para mal, ¡definitivamente un buen grupo puede influenciarlos para bien!

Por otro lado, guíalos a reflexionar sobre las amistades que les rodean. Miren juntos los aspectos positivos y los negativos, e identifiquen los factores de riesgo. Piensen qué implica integrar un grupo que consume alcohol y otros tipos de sustancias en fiestas o diferentes tipos de encuentros. Recuérdales que la Biblia nos ofrece un filtro que es infalible para preservar el espíritu, el corazón y el cuerpo (Filipenses 4.8).

3. Anima a tus adolescentes a que busquen ayuda desde la primera fase de la adicción.

Para lograr esto necesitarás crear un ambiente de confianza y amor, donde sientan que no serán juzgados ni condenados. Que sepan que en la iglesia recibirán dirección, perdón, sanidad, restauración y amor. Esto requerirá que tu relación con ellos sea cercana, y que demuestres mucha apertura para el diálogo. Si lo logras, conseguirás que te escuchen y que también te rindan cuentas de sus progresos y de sus caídas.

4. Guíalos hacia su Padre Celestial, quien les invita a tener una relación íntima y profunda con Él tal como lo dice Hebreos 4.16. El conocer a un Padre tan amoroso y misericordioso les dará propósito e identidad. Dios es el único que llenará su vacío y les dará satisfacción con su presencia (Efesios 1.23).

Por último, si sospechas que uno de tus adolescentes está consumiendo alcohol, debes confrontarlo con firmeza y amor. Las adicciones matan los sueños de tus adolescentes, destruyen sus habilidades sociales, cognitivas, emocionales y espirituales, les roban las posibilidades de alcanzar el éxito en todas las áreas de la vida, y arruinan los planes de Dios para ellos. Si es necesario, recomiéndales a los padres que acudan a un profesional para ayudar al adolescente adicto al alcohol.

Extracto del libro “Manual de Consejería Para el Trabajo con Adolescentes”

Por autores varios.

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