Presentado como un talk show de una estación de televisión en Jerusalén, esta obra de teatro de quince o veinte minutos tiene lugar poco tiempo después de la resurrección de Cristo. La escenografía es de talk show, simplemente con una silla acolchada para el presentador y quizás un sofá para los invitados. (Steve Fortosis).

PERSONAJES. Con ropa actual o trajes del Medio Oriente; el reparto puede recortarse según se necesite.

  • Simeón Shavitz (presentador del talk show).
  • Poncio Pilato.
  • María (madre de Jesús).
  • Bernardo Goldberg (antes ciego).
  • Alberto Rosenthal (fariseo).
  • Pedro.
  • Tomás.
  • Lázaro.
  • Rashid (chico con el almuerzo).

Se escuchan aplausos (grabados o en vivo, motivados por un cartel que diga APLAUSOS mientras el presen­tador ingresa al escenario).

LOCUTOR: ¡¡En vivo desde Jerusalén, este es el show de Siiiiimeeeeeeóooooonnnn Shavitz!!

SHAVITZ: ¡¡Hola, hola!! Aquí estamos, nueva­mente en Jerusalén, cuna de los benditos patriarcas y de los no tan benditos gruñones uniformados que el César tan amablemente nos envió… ¡Vaya! ¿Yo dije eso? ¡Bienvenidos de todos modos a este formidable espectáculo!

Estamos en vivo desde los Patios Exteriores, aquí en la Colina del Templo. ¡Y vaya si tenemos invitados controversiales esta noche! Diez días atrás un trabajador rural, y a veces un predicador callejero venido de Nazaret, fue ejecutado por los romanos. Poco después de su muerte surgieron rumores de que este Jesús de Nazaret había desaparecido de su tumba. Más extraño aún es el reporte sin fundamento de que resucitó; en realidad, alguno de sus seguidores afirman haberlo visto después de su muerte. Esta noche hemos reunidos tanto a seguidores como a escépti­cos, y quizás, solo quizás, descubriremos la verdad sobre todo esto. Démosle la bienvenida a nuestra primera invitada, la madre del autoproclamado Mesías… ¡María! (aplau­sos).

SHAVITZ: Buenas noches, señora.

MARIA: Buenas noches, Simeón.

SHAVITZ: ¿Cómo se siente al saber que ha criado a un hijo que resultó ser una figura tan increíble­mente controversial?

MARIA: Yo no le enseñé a ser controversial, solo ocurrió porque él es quien es.

SHAVITZ: ¡Ay! Y precisamente, ¿quién es él?

MARÍA: El Hijo de Dios.

SHAVITZ: Bueno, bueno, creo que usted ya me confundió. Está diciendo que usted, mmmm, estuvo con alguien… es decir, con el de arriba, el Rabí en el cielo y… ¡vaya!

MARIA: El nombre de mi esposo es José. Pero antes de que nos casáramos, Dios me dio un hijo, su Hijo.

SHAVITZ: Seguro, de acuerdo, eso aclara todo (risa nerviosa). Bueno, para continuar, sea como sea, sinceramente siento mucho que su hijo tuviera que morir de la forma en que lo hizo. Nuestros tiranos importados de pacotilla no tienen por qué levantar una mano contra ningún judío, sea un Dios o un fraude.

MARIA: Bueno, le agradezco por sus condolencias. De todos modos, creo que él quería que quedara claro que murió para que nosotros podamos vivir.

SHAVITZ: (Mira a María sin hablar por un momento, luego se pone de pie y la conduce fuera del escenario.) Buuuueeeenoo. Está bien, tenemos un montón de invitados esperando esta noche, por lo tanto, tendremos que concluir nuestra placentera charla ahora mismo. Gracias por venir, María (aplau­sos).

A continuación, tenemos a un hombre que afirma haber sido ciego, pero ya no lo es más. Él dice que Jesús lo sanó. ¡Démosle la bienvenida a Bernardo Goldberg! (aplausos mientras Goldberg camina sobre el escenario y toma asiento). Así que usted dice que Jesús lo curó.

GOLDBERG: Exacto.

SHAVITZ: ¿Y cómo ocurrió?

GOLDBERG: Escupió en la tierra e hizo un poco de barro. Esto es lo que mis amigos me dicen, yo no podía ver nada todavía, por supuesto. Luego untó ese barro sobre mis ojos y me dijo que fuera a lavarme a un estanque.

SHAVITZ: ¡Vaya! ¡Mi esposa se pone barro en la cara, pero nunca supe que eso pudiera curar la ceguera!

GOLDBERG: Puede, si Jesús es el que lo hace.

SHAVITZ: (Pausa incómoda.) Oímos que lo fari­seos te echaron de la sinagoga por creer en este Jesús.

GOLDBERG: Oyeron bien. Y eso no es lo único que hicieron como resultado de sus celos.

SHAVITZ: Bueno, dejaremos que ellos contesten por sí mismos, porque nuestro próximo invitado es uno de los principales fariseos del Sanedrín. (Gol­dberg se levanta para retirarse.) ¡Démosle la bien­venida ahora a un peso pesado, el fariseo Alberto Rosenthal III! (Rosenthal entra y mientras se cruza con Goldberg camina altivamente alrededor de él, mirándolo con detenimiento. Luego se sienta).

SHAVITZ: Digamos que ustedes no se comporta­ron exactamente como unos bebés de pecho con este nazareno ingenuo, ¿eh?

ROSENTHAL: Si usted pasara por alto su herético delirio de grandeza, sus enseñanzas utópicas y su deseo de morir como una deidad, probablemente podría llevarse bien con él.

SHAVITZ: ¡Oiga, pero usted se olvida de que toda la gente en este lado del Mediterráneo está hablando de su bondad, sus milagros, su misericordia!

ROSENTHAL: Su bondad fue muy astuta, sus milagros fueron pura magia y su misericordia solo engañó a las multitudes. Además, los escritos de los profetas concuerdan en que el verdadero Mesías nacerá en Belén. Jesús era de Nazaret. El Mesías nos liberará de nuestros opresores, y este Jesús fue sin lu­char a su propia crucifixión. No podría haber salido por sí mismo ni siquiera de una bolsa, mucho menos de una tumba sellada.

SHAVITZ: Sus seguidores dicen que está vivo nuevamente.

ROSENTHAL: (Levanta los ojos y suspira ruido­samente.) Otra mentira. Sus seguidores robaron el cuerpo de la tumba y lo escondieron.

SHAVITZ: Hay algunos escépticos, Rosenthal. ¿Cómo evadieron a la guardia romana, entraron a una tumba sellada, pues usted conoce tan bien como yo el tamaño de este tipo de puertas de piedra, y vol­vieron a salir con el cuerpo delante de los guardias?

ROSENTHAL: Con sobornos, obviamente.

SHAVITZ: Seguro, porque todos nosotros sabe­mos los millones de denarios que ganan los pescado­res en su fragante trabajo. Bueno, gracias por haber venido al show. (Aplausos mientras Rosenthal se pone de pie y se retira.) Y hablando de pescadores, esperemos que hayan dejado su aroma laboral en casa, porque aquí están dos de los verdaderos discí­pulos de Jesús. ¡Pedro y Tomás! (Aplausos mientras Rosenthal se levanta y Pedro y Tomás entran. Luego de oír quiénes vienen después de él, Rosenthal me­nea su cabeza y deja el escenario.)

SHAVITZ: Bueno Pedro… ¿o debería llamarte Rocky? Te ves terriblemente feliz, teniendo en cuenta que has perdido a tu rabino. Por cierto, ¿qué es todo eso del cuerpo robado?

PEDRO: Yo sé que es difícil de creer, pero créame de todas formas: Jesús no está muerto. Yo mismo lo he visto.

SHAVITZ: De acuerdo, Pedrito, la confesión es buena para el alma. ¿Qué más viste en la fiesta del opio?

TOMAS: Yo tampoco lo creía, Simeón. Sin embar­go, después vi a Jesús con mis propios ojos, incluso toqué sus cicatrices.

SHAVITZ: ¡Por el amor de Osiris! Ustedes, chicos, están haciendo de este Jesús una especie de dios. ¡Vamos, por favor!

PEDRO: Si no hubiéramos sido tan tontos en su momento, habríamos escuchado lo que el propio Jesús dijo, que lo iban a matar, pero volvería a vivir.

Y está lo suficiente vivo como para acabar con una mala semana de pesca que me había hecho atrasar en el pago de mi hipoteca. Ahora me puse al día gracias a él.

SHAVITZ: Entonces, ¿todavía son pescadores en lugar de ganar dinero yéndose de gira con sus predi­caciones? Ya saben: “¡El discípulo del Mesías judío le enseña cómo multiplicar sus panes y sus peces!”.

PEDRO: Seguimos pescando, pero no es la clase de pesca que usted tiene en mente.

SHAVITZ: Bueno muchachos, tenemos que se­guir. No obstante, ¿por qué no se quedan por aquí? Ustedes conocen a la persona que viene ahora. ¡Ven aquí Lázaro! (Aplausos mientras entra Lázaro.) No podríamos hablar de resurrección sin conversar con un reconocido experto en la materia. ¡Lázaro asegura que él resucitó de la muerte también! Eres uno de los pocos elegidos, Laz. ¿Eso significa que tú también eres el Hijo de Dios?

LÁZARO: ¡No! ¡¿Qué es lo que dices?! La diferen­cia es que yo era una persona sin esperanza, no había manera de que me resucitara a mí mismo. Si Jesús no hubiera venido, yo todavía estaría muerto. Jesús se resucitó a sí mismo de la muerte, por su propio poder, algo que yo jamás podría haber hecho.

SHAVITZ: ¿Y de dónde viene su poder?

LAZARO: Él es el Hijo de Dios, por lo tanto, tiene todo el poder de Dios.

SHAVITZ: (Inclinándose hacia delante, mirando fijamente a Lázaro y poniéndose serio por un mo­mento.) ¿Tú en realidad crees que este tipo es Dios?

LAZARO: Sí. Lo comprobé al observar sus mila­gros, su vida perfecta, sus enseñanzas, su resurrec­ción.

SHAVITZ: Espera un momento. ¿Cómo es que su resurrección prueba que él era Dios?

LÁZARO: Si él fuera solo un hombre, como tú o yo, todavía estaría muerto.

SHAVITZ: ¡Ay! ¡La cosa se está poniendo den­sa por acá! (risas nerviosas). De cualquier modo, tenemos aquí esperando para entrar a alguien que quizás sea el seguidor más joven de Jesús. Bienveni­do, Rashid. (Aplausos mientras Rashid se une a los demás en el escenario.)

SHAVITZ: Así que tú eres el chico que le dio su almuerzo a Jesús.

RASHID: ¡Sí!

SHAVITZ: ¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Los discípu­los se quedaron sin pan y mantequilla, entonces tú saliste al rescate?

RASHID: Jesús no tenía comida para esa gran multitud, así que yo le di mi almuerzo.

SHAVITZ: ¿Qué tan grande era esa multitud exactamente?

RASHID: Los adultos dicen que allí había más de cinco mil personas.

SHAVITZ: ¡Yo he escuchado sobre muchachos que comen mucho, pero esto es ridículo! ¿Cuánta comida te da tu mamá para el almuerzo?

RASHID: Todo lo que tenía eran cinco panes y dos pescados.

SHAVITZ: Jesús debe haber rebanado esos panes bien finitos, ¿no?

RASHID: ¡Oh, no! Todos comieron hasta saciarse por completo. En realidad, después recogieron un montón de comida que había sobrado.

SHAVITZ: Bueno, niño, tú eres uno de los men­tirosos más grandes de por aquí o este Jesús era un mago de primera línea. ¡Como sea! Quiero agrade­cerles a ti y a Laz por venir al show (aplausos). Nues­tro último invitado es el adulón del César de estos alrededores, el hombre que no pudo dar una sen­tencia decisiva en contra de Jesús, por lo cual se lavó las manos de todo este asunto y dejó que la multitud incitara a los soldados para hacer el trabajo sucio. Para mí es un romano. ¡Vaya! ¿Por qué este tipo no se lava las manos con respecto a la mismísima Judea y se va a su casa? Es una broma. Démosle a Pondo Pilato una gran bienvenida. (Aplausos mientras los otros invitados se van y entra Pilato.)

PILATO: Cuidado Shavitz, sigue hablando así y te haré arrestar por traición. Mi guardia personal está afuera de tu estudio en este momento.

SHAVITZ: Es solo por el rating, gobernador Pi­lato, todo tiene que ver con el rating. No hubo mala intención. ¿Quedó satisfecho con la forma en la que terminó todo el escándalo de Jesús?

PILATO: (Se pone cómodo, cruzando las piernas.) Te diré una cosa: me he tomado una tonelada de pastillas para dormir desde el día de la crucifixión. No puedo sacarme a ese tipo de la cabeza. Todavía me asedia día y noche.

SHAVITZ: Culpa, supongo.

PILATO: Bueno, sí, me siento culpable, pero ya no hay nada que pueda hacer al respecto. La noche anterior a la que fue traído para el juicio, mi esposa tuvo una terrible pesadilla sobre ese hombre y me advirtió que lo dejara en paz. Sin embargo, yo tenía que hacer lo que hice… no podía arriesgarme a un disturbio masivo.

SHAVITZ: Estamos casi sin tiempo, gobernador. Una última pregunta. ¿Usted cree que hay algo de credibilidad en el rumor de que Jesús ha vuelto a vivir?

PILATO: (Se muestra pensativo y atribulado, casi como si hablara consigo mismo.) No lo sé… a veces creo que casi todo es posible con este hom­bre… todavía puedo verlo mirándome a los ojos, aún puedo oírlo diciendo que yo no tengo una verdadera autoridad… no lo puedo olvidar, simplemente no puedo alejar de m mente a de ese hombre. (Baja su cabeza y se cubre la cara con sus manos. Se oscurece la escena.)

VOZ EN OFF: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. (Juan 11:25-26).

FIN

Extracto del libro Biblioteca de Ideas Actividades Fantásticas

Por Autores Varios

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