La masturbación es una consecuencia, no es la causa.

La masturbación es la consecuencia de los pensamientos sexuales, de la pornografía, de los sentimientos de soledad, de rechazo, de la necesidad de sentirte querido por alguien, etc. Pero no es la causa. No existe el pecado de «masturbación».

Crea angustia y culpa y hasta es adictiva, pero el pecado no está en manipular tus genitales, ni en eyacular, ni en tener una erección. Nada de eso es pecado porque nuestros cuerpos son buenos. El pecado está en la cabeza, en los pensamientos, en lo que encubrimos, en lo que miramos o fantaseamos, pero no en el cuerpo.

¿Te masturbaste alguna vez sin tener pensamientos eróticos? No creo. Por eso, la masturbación siempre va a ir previamente acompañada de esos pensamientos. Y esos pensamientos son el pecado, no la masturbación.

Además; ¿Es pecado ver porno sin masturbarse? ¿O solo es pecado cuando te masturbas? ¿Es pecado fantasear sexualmente con una mujer sin masturbarte? ¿O es pecado cuando te masturbas?

No puedo decir que la masturbación es pecado porque la Biblia no me da ninguna base real para sostenerlo, pero sí me da base, y muy real, para decir que las miradas (pornografía por ejemplo) y los pensamientos codiciosos, lujuriosos, sí son pecado ¡me masturbe o no! ¡Me toque o tenga las manos atadas!

Con esto no decimos que le permitimos a los adolescentes y jóvenes masturbarse. Que no se malinterprete. Ahora bien, si usted quiere saber más acerca de esto puede consultar libros y opiniones de sexólogos cristianos con experiencia como José y Silvia Cinalli.

Mateo 5:28

Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Extracto tomado de una consulta a Edgardo Tosoni

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