1. DIBUJOS BÍBLICOS A MANO ALZADA

Si tenemos la tarea de enseñar a adolescentes en la Escuela Dominical, sabremos que ya no podemos contar con que los estudiantes sepan las historias básicas de la Biblia. Para ayudar a los novatos a conocer quién es quién en la Biblia, y al mismo tiempo mantener motivados a los estudiantes que tienen más conocimiento, intentemos realizar este juego de dibujo. Escojamos alguna historia para nuestra lección, dividamos al grupo en dos o tres equipos. Tengamos listas hojas grandes de papel periódico o alguna pizarra. Por ejemplo, para la historia de José asignemos como texto para leer Génesis 37 y 39. Escribamos las siguientes pistas para los artistas: «mandó que le confeccionaran una túnica especial de mangas largas» (37:3), «estábamos … en el campo atando gavillas» (37:7), «arrójenlo en esta cisterna en el desierto» (37:22).

Digámosles a los chicos antes de empezar de cuánto tiempo disponen para dibujar y qué tan acertada tiene que ser su adivinanza. Si el grupo está dispuesto a disminuir el ritmo del juego, pidámosle a los que dibujan que expliquen el contexto de lo que han dibujado. (Joyce Vermeer).

2. TARJETAS DE ESTUDIO BÍBLICO

Cuando el grupo suele responder a nuestras preguntas utilizando palabras textuales de la Biblia, intentemos presentar esta idea a modo de juego. Antes de que comience la reunión preparemos las preguntas para el estudio bíblico de manera que las respuestas sean de una palabra o de una frase corta. Cuando estemos listos para empezar la lección, démosle a cada persona una pila de tarjetas de 5 cm por 10 y una lapicera. Después de leer el pasaje, formulemos nuestra primera pregunta al grupo. Cada persona deberá encontrar la respuesta en el pasaje y luego escribirla con sus propias palabras en la tarjeta. Cuando todos hayan terminado, cada estudiante mostrará su respuesta. Duplicados o respuestas muy similares se cancelan y solo las respuestas originales o únicas (y correctas) ganan un punto. (Len Cuthbert).

3. PASAJES PERSONALIZADOS

Una excelente manera de que los chicos se involucren más en los pasajes bíblicos es personalizándolos. Preparemos algunas preguntas (como las que siguen más abajo) con anticipación para que cada persona conteste individualmente (como en una prueba) o debatiendo en pequeños grupos. El siguiente es un ejemplo de Proverbios, capítulo 10:

  • (10:13) Mis amigos piensan que soy bueno dando consejos porque…
  • (10:14) Me meto en problemas cuando hablo mucho acerca de…
  • (10:15) Algo bueno de tener mucho dinero es…
  • (10:15) Algo bueno de tener poco dinero es…
  • (10:16) Si alguien me diera $100, yo…
  • (10:16) Si alguien me diera $10 para gastar en un centro comercial, yo…
  • (10:19) Siento que tengo cosas importantes que decir acerca de…
  • (10:20) Las personas no me ponen atención cuando yo…
  • (10:23) Creo que es muy divertido…
  • (10:23) Algo que algunas personas consideran divertido, pero yo no es…
  • (10:24) Le tengo miedo a…
  • (10:24) Mi mayor ilusión es que…

Al usar preguntas como estas, veremos que los jóvenes reaccionan ante pasajes que, de otra manera, no hubieran significado nada para ellos. Armemos nuestras preguntas basándonos en traducciones modernas de la Biblia para agregarle más significado. (Bob Steir).

4. EL TOUR DEL HOMBRE POBRE POR TIERRA SANTA

Podemos organizar un «tour del hombre pobre por tierra santa», llevando a los chicos a recorrer lugares cercanos dentro de nuestra ciudad. Esto incluye ir al edificio más alto y tener allí un estudio bíblico acerca de cuando Satanás quiso tentar a Jesús para que saltara de la parte más alta del templo. También podemos realizar un viaje hasta un viejo cementerio y estudiar allí sobre el hombre de Gadara.

Las opciones son interminables: la cárcel de la ciudad (para enseñar sobre Pablo y Silas), el cuarto de un motel (para hablar del pecado de David), una sinagoga judía, una ladera o monte (para el sermón del monte), un jardín (para el Getsemaní), el segundo piso de alguna casa (para la última cena), un horno viejo (para la historia de los jóvenes judíos en el horno ardiente), la vera de un camino (para la historia del buen samaritano o la conversión de Pablo), frente a un lago o en medio de una selva (depende de dónde vivamos). Las posibilidades son infinitas y la impresión lograda con el estudio generalmente le gana a cualquier otra técnica audiovisual combinada. (Marión D. Aldridge).

Extracto del libro Reuniones Creativas Para Refrescar tu Ministerio

Por Autores Varios

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