Esta sección contiene métodos, técnicas y acercamientos para enseñar cualquier lección bíblica, ya sea sobre algún tema en particular o basada en cierto pasaje. Los métodos pueden ser adaptados para que se ajusten a las necesidades del propio grupo.

1. ESTUDIO BÍBLICO ABC

Aquí hay una manera creativa de involucrar más activamente a los jóvenes en el estudio bíblico. Démosles un pasaje de la Escritura (varios versículos o todo un capítulo si estamos trabajando en un libro de la Biblia) y hagámoslos localizar los artículos de la siguiente lista:

  • El tema del pasaje:
  • El mejor versículo:
  • El versículo que mayor desafío presenta:
  • El versículo más difícil de aplicar o comprender:
  • El versículo más esperanzador:
  • Tu versículo favorito:
  • Un regalo de Dios:
  • El versículo más útil:
  • El versículo que más información proporciona:

Propongámosles a nuestros jóvenes que comenten las respuestas el uno con el otro, que debatan y luego cerremos con una oración conversacional. (Marsha Dealey).

2. ESTUDIO BÍBLICO DE 8 PASOS

Estos ocho pasos pueden ayudar a la gente joven a tener estudios bíblicos más eficaces, también es posible utilizarlos para dirigir grupos de estudio bíblico. Dividamos a los muchachos en pequeños grupos de tres o cuatro personas para que trabajen, usando los pasos que se encuentran a continuación, en un pasaje de las Escrituras que les asignaremos. Luego permitamos que los grupos pequeños intercambien los puntos sobresalientes de su estudio bíblico con todo el grupo al final de la reunión. (Bob Gleason).

  • 1. Antes de empezar el estudio, oremos de este modo: «Padre, revélanos alguna nueva verdad en este estudio. Háblanos como nunca nos has hablado».
  • 2. Leamos el pasaje asignado al menos cinco veces, en tantas versiones y traducciones diferentes como se consigan.
  • 3. ¿Cuáles consideran que son las dos lecciones más importantes de este pasaje?
  • 4. ¿Qué le ha dicho Dios personalmente a cada uno? Escribirlo y contárselo a otro.
  • 5. ¿Qué nueva verdad, si la hubiera, han descubierto en este pasaje de la Escritura?
  • 6. ¿Qué enseña este texto acerca de Jesús?
  • 7. ¿Tuvieron dificultad para entender alguna parte del texto? Si es así, ¿cómo la resolvieron?
  • 8. ¿Qué cambio planean hacer en su vida o manera de pensar como resultado de este estudio?

3. PREGUNTAS E INSPIRACIONES

Aquí hay un simple pero eficaz método de estudio bíblico que funciona muy bien con estudiantes de secundaria. El tiempo asignado para llevarlo adelante puede ser ajustado al marco particular de cada uno. Sin embargo, por lo general, serán necesarios de 10 a 15 minutos de lectura por cada capítulo o sección que se esté estudiando. Pidámosle a los jóvenes que lean los pasajes indicados y que escriban al menos una pregunta que les haya surgido, una cosa que hayan aprendido o algo que les haya servido de inspiración a partir del texto. Después de haber terminado lo anterior, separémoslos en pequeños grupos de al menos cinco personas (si el grupo de jóvenes tiene menos de diez integrantes mantengámoslos todos juntos) y tomemos el tiempo que sea necesario para que todos hablen acerca de sus preguntas e inspiraciones.

El beneficio principal de este simple sistema es que, en el proceso de contarse unos a otros lo que aprendieron, el grupo se enseña a sí mismo. El líder mantiene un perfil bajo, actuando como un facilitador, y solo se convierte en interlocutor o maestro cuando el grupo no logra llegar a una respuesta ante la pregunta de alguien. Muchas veces la inspiración de una persona está directamente relacionada con la pregunta de otra. (Vic Varkonyi).

4. ESCENAS VIVIENTES

Aquí hay una ingeniosa manera de presentar un pasaje bíblico o una historia. Separemos a los jóvenes en diferentes grupos y entreguémosles un pasaje de las Escrituras. Cada grupo debe presentar diferentes cuadros inmóviles del pasaje asignado. Para ello deberemos dividir la historia en diferentes escenas para ilustrarla. En cada escena los miembros del grupo se acomodarán en una posición fija para representar la situación. Mientras uno de los integrantes narra lo que ocurre, el resto del grupo cambia de posición en el momento oportuno de la historia, montando una nueva escena. Una parábola puede representarse con una exposición de cuatro a ocho escenas.

Esta idea no solo ayuda a enseñar una historia bíblica, sino que además añade mucha diversión. Si tenemos planeado llevar adelante un devocional, esta dinámica es un excelente método de presentar los pasajes de la Escritura que utilizaremos. (Milton Horn).

Extracto del libro Reuniones Creativas Para Refrescar tu Ministerio

Por Autores Varios

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