Preparemos una lección completa a partir de un tema específico. Intentémoslo con la «reunión de pies», un juego de pies seguido de una lección acerca de la importancia que tiene el lavarse los pies, simbólicamente, los unos a los otros. ¿No nos gusta jugar con los pies? ¡No hay problema! ¿Qué tal si probamos con «cajas»? ¿O con «las manos de Jesús», o con «la luz contra la oscuridad»? Todas
estas opciones podemos encontrarlas aquí.

CAJAS

Es posible introducir esta idea leyendo Mateo 13:31-35. Consigamos varias cajas y repartámoslas por el salón en el que estamos desarrollando la actividad. Pueden ser todas del mismo tamaño o de diferentes medidas. Una vez que hemos leído la parábola, invitemos al grupo a pensar, meditar y discutir las siguientes preguntas (podemos entregarlas antes de que empiece el tiempo de debate).

  • ¿Qué pensaste cuando llegaste a la reunión y viste todas las cajas que estaban en el salón?
  • ¿Qué experiencias has tenido con las cajas?
  • ¿Qué ilustran las cajas acerca de la iglesia?
  • ¿Qué nos dicen las cajas acerca de la relación con Dios y de las relaciones que tenemos los unos con los otros?
  • ¿Alguna vez te has sentido atrapado dentro de una caja?
  • ¿La vida cristiana viene empacada de «una manera bonita»?

Esta es una buena oportunidad para que el grupo converse acerca de algunas cosas, escuche algo nuevo o discuta sobre alguna situación. El uso de las cajas puede conducir a muchos puntos de discusión. Utilicemos la idea de Romanos 12:2 para referirnos a las cajas como objetos susceptibles de ser llenados, que se utilizan mejor cuando están abiertos y dispuestos. Podemos finalizar el encuentro con la idea de que Cristo nació y fue colocado en una especie de «caja», pero él creció de un modo que nadie pudo encajonarlo más, ni aun los discípulos. Luego de ser crucificado, fue puesto en otra «caja» y colocado en una roca para conservarlo allí. Pero él la rompió y continúa quebrando los moldes en los que hoy la gente quiere encasillarlo. (David Worth).

REUNIÓN DE PIES

Esta ingeniosa idea combina un poco de diversión con ideas muy profundas acerca del servicio a los demás y el discipulado. El tema de la reunión son los pies. Empecemos con algunos «juegos de pies»:

A. Autógrafos en los pies. Los chicos se quitan los zapatos y los calcetines. Entreguémosles un marcador y démosles un par de minutos para que consigan la mayor cantidad de firmas en las plantas de los pies. El que tenga más autógrafos al final del tiempo asignado será el ganador.

B. El calzado más grande. Los chicos se colocan en fila. Sus pies deben estar tocándose punta con talón. Gana el equipo que logra hacer la fila más larga (no vale poner las manos en el piso).

C. Pasando el limón. Formemos dos equipos y pongámoslos en fila. Démosle a cada uno un limón, que tendrán que hacerlo pasar de participante en participante usando únicamente los pies. El limón no deberá caerse, de lo contrario habrá que comenzar de nuevo, además no pueden saltarse a ningún joven. Todos tienen que participar.

D. Dibujos con los pies. Dividamos al grupo en dos equipos, y que cada uno escoja a un «artista» de pies. Preparar papel periódico y pegarlo con cinta al suelo. Escoger de 2 a 4 palabras sencillas, que se le dirán a ambos participantes en secreto. Cada artista tratará de dibujar lo que le hayamos dicho usando sus pies. El primer equipo que adivine lo que su jugador está dibujando ganará los puntos.

Después de hacer algunos de estos juegos, tengamos un tiempo de estudio bíblico. Un buen pasaje para hacerlo es Juan 13:1-17. Hablemos acerca del significado de los pies en este pasaje. ¿Por qué resultaba tan extraño ver a Jesús lavándoles los pies a sus discípulos? ¿Qué dice eso de su espíritu de humildad y servicio?

Una vez finalizada la discusión, reunamos a todo el grupo alrededor de una cruz que hayamos pegado en el suelo del salón (la cruz tiene que ser de papel grueso, limpiemos el desorden después de la actividad). Conseguir 3 o 4 recipientes anchos para colocar témperas (no usarlas puras, diluirlas con bastante agua). Conversemos un momento de lo que significa ser parte de la cruz de Jesús, estar dispuesto a caminar como siervos suyos, siguiendo el ejemplo del Maestro. Invitemos a los chicos que dé a uno sumerjan sus pies en algún color y caminen a través de la cruz, dejando sus pisadas sobre ella. Podemos hacer esto como un símbolo de nuestro compromiso de seguir los pasos de Cristo.

Después de esto organicemos una ceremonia de lavamiento de los pies, en la que los chicos se quiten la pintura de sus pies los unos a los otros. Tengamos a mano toallas, jabones y recipientes con agua. Terminemos orando y haciendo un compromiso de servirnos los unos a los otros. Coloquemos la cruz en algún lugar visible del salón para que puedan ver sus pisadas la próxima vez que vengan al grupo.

Esta es una actividad magnífica, pero requiere mucha preparación previa. Anunciémosla de antemano para que los chicos vengan preparados para quitarse los calcetines. Esmerémonos en la preparación y esto quedará en las mentes de los chicos por mucho tiempo. (Ruth Staal).

Extracto del libro Reuniones Creativas Para Refrescar tu Ministerio

Por Autores Varios

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